Imprime tus propios accesorios fotográficos: probamos la impresora EntresD Up Mini 2

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Hace ya años que se habla de la impresión 3D como una herramienta imprescindible en muchas áreas (desde medicina a motor), que incluso podría llegar a cambiar la forma de producir bienes.

Pese a ello, es verdad que para muchos sigue pareciendo algo reservado a manitas o a geeks, dispuestos a pasar horas y horas para conseguir imprimir algo. En realidad, eso mimos pensábamos nosotros hasta que fuimos capaces -sin ser nada fans de Bricomanía- empezar a imprimir piezas y accesorios para nuestra cámara 10 minutos después de haber desempaqueta la nueva EntresD Up Mini 2.

Se trata de una impresora 3D relativamente compacta, sencilla de usar y asequible (ronda los 900 euros), que quiere acercar a los hogares eso de la impresión en tres dimensiones. ¿Y para qué la podamos usar?

Pues para personalizar las tapas y parasoles de nuestros objetivos, crear un adaptador a medida para ese objetivo antiguo que tenemos por casa y queremos usar con nuestra modernísima cámara o, incluso, diseñar nuestra propia cámara plenóptica o un pequeño trípode. La lista de posibilidades es infinita e incluso para los que no tengan tanto tiempo, la buena noticia es que hay centenares de diseños listos para descargar e imprimir.

Es una buena forma de empezar aunque, con tiempo -las impresiones no son especialmente rápidas- y un poco de maña podremos llegar a crear nuestro propio taller fotográfico en casa.

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4 Comentarios

  1. Sigue siendo caro para la mayoría de la gente de a pie.

    Además del precio del trasto y las bobinas, sumalé esas temperaturas que tiene que alcanzar el invento para imprimir, lo que se traduce en facturas de la luz aterradoras.

    Por mi parte, se quedará en el estante, casi prefiero ir a algún lugar donde realizen estas labores por encargo.

    Hasta pronto.

  2. Muy cuqui. La realidad es que el precio de esa impresora en concreto, viene a triplicar el de otro modelos de similar factura. Mucho más espartana, eso sí. Sin la caja “contenedor”, sin la puertita, y sin los botones retroiluminados que quedan siempre tan bién.

    Su utilidad real da para un debate algo más ámplio.

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