Rotolight Neo: toma de contacto

Disponible por unos 350 euros, el Rotolight Neo es uno de los focos de LED portatiles más completos, solventes y versátiles que hemos tenido la oportunidad de probar

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Diseño portátil y compacto, buena potencia, calidad de luz excelente, control preciso de la intensidad lumínica y la temperatura de color, alimentación a pilas o a través de la red eléctrica y algunos extras que no suelen encontrarse en otros productos similares.

Esta es la extensa carta de presentación del Rotolight Neo, uno de los focos de LED más solventes y completos que hemos tenido la oportunidad de probar dentro del segmento de la iluminación portátil, y sin duda un compañero ideal tanto para fotógrafos como para videográfos.

Autónomo, ligero y portátil

Con un peso de algo más de medio kilo y un diámetro de unos 15 centímetros, el Rotolight Neo resulta ideal tanto para sujetarlo con la mano (apenas se calienta) como para montarlo en la zapata de la cámara o en un trípode sencillo. El foco viene además acompañado de un práctica bolsa de transporte.

A pesar de que en su construcción domina claramente el plástico, lo cierto es que el foco transmite un sensación de solidez notable, y tanto los dos controles traseros como la pantalla informativa iluminada cumplen su función a la perfección.

El Neo cuenta con tres roscas estándar a lo largo de su perímetro para acoplar viseras y otros accesorios, y una zapata universal también desmontable. En la parte delantera un sencillo protector de plástico permite añadir geles y filtros. De serie se incluyen cuatro: dos difusores, un gel magenta y otros dos bautizados como “filtro cosmético”. Añadir más opciones es tan sencillo como recortar los geles a medida del foco.

Aunque sin duda uno de los grandes argumentos del Rotolight Neo es las posibilidad de alimentarlo tanto mediante pilas como a través de la red eléctrica, lo que multiplica su versatilidad.

Según las cifras oficiales, con seis pilas del tipo AA (alcalinas, preferiblemente) es posible mantener el foco encendido a máxima potencia durante unas tres horas. Por cierto, a la hora de guardar el foco en la funda de transporte es aconsejable quitar las pilas, puesto que es bastante fácil pulsar el botón de encendido por accidente.

El haz de luz del Neo, por cierto, tiene un ángulo de salida de 50 grados, para poder modificarlo es necesario hacerse con unas viseras que se venden por separado por unos 100 euros.

Calidad lumínica, potencia y efectos especiales

Pero vamos a lo más importante, ¿Qué tal se comporta el Rotolight Neo? Pues la verdad es que tras pasar unos días con él nos hemos quedado encantados con su rendimiento. Obviamente no estamos hablando del foco más potente del mercado, pero teniendo en cuenta su tamaño y su peso, el Neo es capaz de generar una intensidad lumínica de 1077 lux a un metro del sujeto iluminado. No está nada mal.

Para hacernos una idea, a esa distancia y en una habitación totalmente a oscuras es posible realizar fotografías a ISO 200, f2.8 y velocidades de obturación por encima de 1/100 de segundo.

Foto realizada en una habitación totalmente a oscuras con el Rotolight Neo a máxima potencia y temperatura de color de 5.600 K. Panasonic Lumix GH4, f2.8, 1/80 s y ISO 200.

Pero más allá de la potencia, lo más interesante es la calidad de la luz del Rotoligt Neo, capaz de proporcionar una iluminación muy suave y homogénea, sin sombras duras y con una reproducción cromática excelente. No en vano cuenta con un elevado CRI, índice de reproducción cromática, de >95.

La misma foto con y sin la ayuda del Rotolight Neo. Panasonic Lumix GH4, f2.8, 1/250 s y ISO 200

Así mismo el foco realiza un buen trabajo con los tonos de piel y gracias en parte a su forma circular, resulta muy adecuado para hacer retratos.

La misma escena iluminada con el Rotolight Neo a 3.150 y 5.600 grados kelvin. Panasonic Lumix GH4, f4.5, 1/80 s y ISO 400.

El la parte trasera en Neo cuenta con dos reguladores, uno permite ajustar la intensidad de 0 a 100 con incrementos de unidad (sin rastro de flickering o parpadeo), y el otro sirve para cambiar la temperatura de color desde 3.150 hasta 6.300 grados kelvin.

Incluso disparando desde muy cerca y a máxima potencia, el Rotolight Neo produce una iluminación bastante suave y agradable. Panasonic Lumix GH4, f2.8, 1/125 s y ISO 400.

Aunque sin duda una de las peculiaridades de este foco, y que lo diferencia de la competencia, es su listado de efectos especiales. A través de un menú (un poco confuso) al que se accede pulsando los dos controladores traseros, es posible activar varios efectos preconfigurados que emulan algunas situaciones lumínicas para rodajes en vídeo.

Concretamente siete: luz estroboscópica, relámpagos, luz cíclica, palpitación, luz de policía o televisión, muchos de ellos ajustables en velocidad e intensidad. También es posible programar un encendido o apagado gradual del foco.

Recomendable

En definitiva por su portabilidad, su rendimiento, su potencia y la posibilidad de emplear pilas para alimentarlo, el Rotolight Neo nos parece una opción más que recomendable para completar nuestro equipo fotográfico o de vídeo, tanto para exteriores como para trabajos en estudio.

Eso sí, disponibles en Internet por precios que rondan los 350 euros los Neo no son, precisamente, los focos de LED más baratos del mercado. Aunque posiblemente merezca la pena pagar un poco más por un producto fiable y de calidad como este, que arriesgarse con algunas de miles, y prácticamente desconocidas, marcas que fabrican este tipo de accesorios.

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3 Comentarios

  1. ¡¡¡Teneís una Fujica!!!! Me parto, yo tengo otra, la AX-5 que mi padre se compró hace más de 35 años. Soy mayor, pero por poco. He estado buscando un adaptador de esa montura a EF, para reutilizar los objetivos y cacharrear un poco, y no he encontrado por ningún sitio. Qué bueno, pensaba que era una marca rara que mi padre se sacó de no se donde.

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