La guerra tiene poco que ver con esa historia de hombres intrépidos esquivando balas que durante años algunos reporteros abanderaron. El horror, las víctimas civiles, el miedo, la huida y el instinto de supervivencia son un relato mucho más certero de cualquier guerra. Las personas buenas se vuelven más buenas, las malas peores, explica Mstyslav Chernov en un momento de “20 días en Mariupol”, el documental sobre la guerra de Ucrania que se acaba de hacer con un premio Oscar.

Una historia en primera persona donde, en voz en off, cuenta sus 20 días en esta ciudad asediada y finalmente ocupada por el ejercito ruso. Un documental que no necesita guión porque al final, en Ucrania o en Gaza, es siempre el mismo: uniformes, tanques, geopolítica internacional, hospitales, bombardeos y decenas de muertos. 

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Las escenas grabadas por Chernov y distribuidas por la agencia AP dieron la vuelta al mundo durante aquellas semanas. El ataque contra una maternidad, la mujer embarazada evacuada que retrató Evgeniy Maloletka y que le valió un World Press Photo, o la muerte de niños ocurren frente a su cámara. No hay épica, no hay héroes, sólo miedo, muerte, y fosas comunes.

¿Sirve de algo contar este horror?, se preguntan en voz alta los reporteros que se quedaron allí, jugándose la vida, para que el mundo viera lo que ocurriera. Seguramente también los espectadores al ver que no hay tregua ni atisbo de esperanza en esta hora y veinte de documental.

Es la pregunta más repetida y necesaria a lo largo de la historia del periodismo de guerra. Y es imposible no hacérsela mientras apartas la mirada de la pantalla incapaz de aguantar ciertas cosas. Y maldecir pensando que eso mismo, pero multiplicado por unas cuantas unidades de lo que sea en que se mida el horror, ocurre cada día en Palestina ante la mirada impasible o cómplice de la comunidad internacional. 

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© Evgeniy Maloletka

World Press Photo decidió no publicar en la portada de su libro anual la imagen de la mujer embarazada por ser poco apta para una obra destinada a librerías y museos. Tal vez ese sea un buen resumen o una respuesta a la pregunta que los periodistas se hacen mientras, agazapados, buscan cobertura en Mariupol para enviar las imágenes y piensan en su propia familia.

«Ojalá no tuviera que haber rodado esta película», ha dicho Chernov al recoger el galardón. Periodista y cámara de Associated Press, es también el presidente de la Ukrainian Association of Professional Photographers (UAPF). Su cobertura de la guerra de Ucrania ha sido reconocida  con un premio Pulitzer precisamente por el trabajo en el asedio de Mariupol, y este mismo documental ya ganó un premio BAFTA.

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