Por Néstor Rodan. ¿Cómo explicar las la sensación de tú a tú enfrente de uno de los fenómenos naturales más impactantes del mundo? La verdad que no es nada fácil hacerlo con palabras, por eso algunos preferimos siempre hacerlo con fotos. Pero voy a intentarlo.

Comencemos por el principio.Después de pasar un Covid bastante complicado comencé a buscar destinos para retomar la actividad fotográfica. Pero Canadá y USA estaban cerrados. Rusia Cerrado. Finlandia, Suecia y Noruega cuarentena de 14 días. Groenlandia se rige por las leyes danesas, así que cerrado también.

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Foto: Néstor Rodan

Se me estaban agotando las opciones de países cercanos al Polo Norte, que era lo que buscaba. Pero resulta que Islandia permite la entrada desde el 1 de abril a cualquier ciudadano Schengen que esté vacunado o pueda demostrar mediante una prueba ELISA de anticuerpos que ha pasado el Covid y está inmunizado. Como yo.

Como fotógrafo, también me dedico a la formación, ya sea en un aula o sobre el terreno. Así que, ¿por qué no montar un viaje para todos aquellos clientes que ya hubieran pasado el Covid-19?

Islandia en erupción

La idea original era viajar a Islandia sin turistas, algo muy muy apetecible a la par que vendible. La sorpresa fue cuando cinco días antes de comenzar el viaje el volcán entro en erupción. O, por ser más precisos, se abrió una fisura en una zona volcánica debido a un terremoto, y esa fisura se transformó con los días en una pequeña caldera volcánica.

Los vuelos estaban comprados y los hoteles reservados, así que no había vuelta atrás. Dos días antes nos hicimos las pruebas PCR y ELISA para poder viajar y nos plantamos en Reikiavik vía Ámsterdam.

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Foto: Néstor Rodan
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Foto: Néstor Rodan

La llegada me sorprendió bastante. Había viajado a Islandia en 6 o 7 ocasiones anteriormente y el pequeño aeropuerto siempre tenía mucha actividad. En esta ocasión con todos los locales cerrados reinaba un silencio extraño.

La policía islandesa comprobaba los papeles de cada uno de los viajeros y una vez finalizado los trámites pudimos ir a recoger nuestros 4×4.

La primera toma de contacto con el entorno del volcán fue dura. Sí, hay que reconocer que un treking de 2 horas, con muchísimas cuestas, sobre rocas (aún no había senderos señalizados), con un viento de frente potente, la mochila cargada con equipo, agua y comida es dura. Y más al tener que gestionar un grupo de diez personas con diferente estado y condición física.

El calor de la lava

La primera sensación al ver el volcán fue de asombro. Allí estaba ante nosotros una caldera de unos 20 metros de altura escupiendo lava a borbotones cual chup chup de cazuela de Arguiñano.

A medida que nos acercamos pudimos comenzar a notar el calor de la lava en nuestra cara. De hecho, en algún momento en el que el aire cambió y nos acercamos demasiado nos quemamos como si hubiéramos tomado el sol sin protección.

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Foto: Néstor Rodan

El volcán constaba de una caldera de unos 20 metros de altura que expulsaba lava tras cada borbotón formando un rio que descendía por su ladera y se comenzaba a solidificar lentamente, formando una platea.

En el extremo opuesto, donde la lava ya casi estaba totalmente solidificada, se escuchaba el crujido de las cenizas avanzando y colonizando el valle. Personalmente nunca había visto un fenómeno de la naturaleza tan espectacular. Ni olido.

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Foto: Néstor Rodan

La gente de protección civil islandesa ataviada con detectores de gas nos iba informando cada poco de las emanaciones del volcán y por donde sería la ruta de evacuación/salida con el cambio de viento.

Cómo fotografiar un volcán

La lente que más usé fue el nuevo Canon 100-500 mm RF montado sobre una R5 y colocado sobre el trípode.El angular se convirtió en algo casi innecesario puesto que por el calor no nos podíamos acercar tanto como para usarlo. El Canon 24-70 mm f2.8 RF fue el objetivo que use como focal más abierta para incluir personas en la fotografía.

A medida que fue atardeciendo el lugar se fue poniendo interesante. Al disminuir la cantidad de luz emergió la luz semi oscurecida de la lava volcánica desplazándose lentamente, dando muchísimo juego a la hora de hacer fotos con el drone.

 

No fuimos los únicos que nos dimos cuenta de lo interesante en ese cambio de luz, claro. Cuatro drones, un helicóptero a más altura y una avioneta por encima nos acompañaron durante esa hora.

Revisando las fotos en la cámara nos dimos cuenta de que muchas fotografías parecía que estaban desenfocadas o trepidadas. Nuestras cámaras captaban el calor que emanaba de la lava incandescente, produciendo un efecto parecido al de los espejismos en el desierto captando las ondas de calor.

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Foto: Néstor Rodan

Solución: tomar más altura, fotografiar desde un punto más alto en la montaña donde estábamos situados. Al ganar altura disminuyó la captación del calor y ese efecto.

Fueron varios los días que subimos al volcán en ese viaje, además de visitar las zonas más famosas de Islandia y poder disfrutarlas sin gente. Y como en cualquier otra situación fotográfica, una vez que conoces el lugar, el acceso, ya sabes cómo es la luz, el entorno, o las carencias de la sesión anterior el trabajo fotográfico gana en calidad y se aprovecha más el día.

¿Qué salida tiene este tipo de fotografía? Principalmente para agencia vía noticias web o decoración. Lo cierto es que al ser de los primeros en poner en circulación fotografías del volcán, se han vendido a través de agencias tanto fotos como vídeos que han utilizado medios de comunicación.

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Foto: Néstor Rodan
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Foto: Néstor Rodan

Las fotografías cenitales, de texturas y colores de la lava, al ser tan impactantes bien valen para decoración impresas en gran formato, aunque habrá que esperar unos meses para ver el rendimiento comercial que pueden tener.

Pero más allá de la rentabilidad, poder ver la lava incandescente manando de aquella caldera permanecerá en mi recuerdo en un lugar privilegiado junto a los eclipses totales, la vía láctea sobre el salar de Uyuni o las auroras boreales de kp6 en Noruega.

Néstor Rodan, fotógrafo, viajero y formador leonés. Amante del hielo, la montaña y la aventura. Colaborador del CPS Canon Pro Máster en España.

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