Existe una extraña fascinación por conocer la autoría de los sensores de las cámaras. Sobre todo cuando es otro fabricante el que suministra esta pieza para una marca de la competencia.

Ocurre, por ejemplo, con Nikon, que nunca ha producido sus propios sensores y ha recurrido frecuentemente a CMOS de Sony en muchas de sus cámaras. Canon también lo ha hecho en sus compactas de una pulgada.

El morbo y la curiosidad es directamente proporcional al precio de la cámara, así que saber quién está detrás del CMOS que usará la futura Canon R3 parece haberse convertido en una misión prioritaria para muchos.

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Tanto es así que desde que se anunció su desarrollo han surgido diferentes versiones sobre la autoría sobre el CMOS apilado de formato completo que usará la sin espejo más potente de Canon.

Es verdad que la marca tampoco ha puesto mucho de su parte por aclarar el tema, tal y como recoge Petapixel en un artículo donde repasa el tema y su evolución. Lo que empezó siendo el primero stacked CMOS producido por Canon, luego se convirtió simplemente en «desarrollado».

En EOSHD llegaron a citar un sensor en concreto de Sony, de 30 megapixeles, como el que usaría la R3, aunque ese dato ha sido desmentido por Canon que, en declaraciones a Petapixel, ha confirmado que el CMOS de esta sin espejo está fabricado por ellos mismos.

Más allá de este culebrón, lo cierto es que seguimos sin saber dos datos mucho más interesantes que la autoría del sensor: su resolución y el precio de la cámara. Aunque sobre eso, en Photolari también tenemos nuestras propias teorías, claro.

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