Cada cierto tiempo Canon se sale del guión habitual con algún producto que nadie esperaba pero para el que, por lo visto, hay mercado. Tal es el caso de la nueva PowerShot GOLF, una cámara cuya principal función es servir de telémetro a los jugadores de golf. Es decir, que básicamente sirve para medir la distancia entre los golfistas y los hoyos.

Para ello cuenta con un laser de alta precisión y con un objetivo de 410 mm. Basta con dirigir la PowerShot GOLF hacia el banderín de algún hoyo para que la cámara lo detecte automáticamente y calcule la distancia. También puede detectar irregularidades en el terreno tales como colinas o bunkers de arena, todo con un alcance de hasta 960 metros.

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Con esta información los golfistas puede decidir qué palo utilizar o cuanta potencia necesitan en el swing. Cabe recordar que este tipo de dispositivos no están permitidos en la mayoría de competiciones, por lo que la cámara permite desactivar la medición para usarla solo como un visor.

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Pero la PowerShot GOLF es, además, una cámara. Es la parte que más nos interesa, aunque en realidad es muy sencilla: permite grabar vídeo en Full HD y hacer fotos de hasta 11 megapíxeles para guardar un registro del circuito y los golpeos

Además es resistente al agua y se carga a través de USB-C. La Canon PowerShot GOLF ya está disponible por 370 euros.