Algunos de los accesorios más interesantes para fotógrafos y videógrafos de los últimos años han salido de campañas de micromecenazgo, una sistema de financiación que permite dar forma a ideas realmente originales.

Tal es el caso del Crack Light, un peculiar foco LED portatil del tamaño de un smartphone y muy ligero, tan solo 19 gramos de peso. Pero lo más sorprendente es que se trata además de un panel totalmente flexible y que puede presumir de ser resistente al agua.

El invento es obra lleva la firma de Blind Spot Gear, una compañía escocesa que ya ha financiado con éxito otros accesorios lumínicos como los focos Tile Light o el Scorpion V2 LED Light.

Y parece con el Crack Light van camino de apuntarse otra victoria, porque en apenas una semana este original panel compuesto por 49 diodos de luz ya ha alcanzado 28.180 euros necesarios para su lanzamiento en Kickstarter.

Con una temperatura fija de 6000K que solo puede modificarse mediante el uso de geles, el Crack Light ofrece una potencia lumínica de 1830 lux a 30 centímetros de distancia, cifra hasta los 220 lux a un metro.

Además puede presumir de un índice de reproducción cromática de 95 y una puntuación de 97 en TLCI. También es posible regular la potencia de luz del 3 al 100 por cien sin problemas de o flickr, aunque para ello es necesario un accesorio adicional.

Para alimentar el Crack Light basta con conectarlo a un fuente de alimentación por USB, lo que le permite funcionar también conectado directamente a un ordenador o al puerto USB-C de algunos teléfonos móviles.

Si se cumplen las previsiones aportando 30 libras a la campaña de mecenazgo, unos 35 euros al cambio, el mecenas recibirá un Crack Light el próximo mes de julio, se realizan entregas a todo el mundo.

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