De viaje por Japón con una compacta de hace casi 20 años

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Dicen que las compactas digitales de hace un par de décadas están de moda. Así que lo hemos querido comprobar en primera persona y de una manera un tanto peculiar: viajando a Japón con una de las cámaras que allá por 2005 eran el no va más de la tecnología.

¿Alguien adivina el modelo antes de que lo enseñemos en el vídeo? La verdad es que es realmente difícil acertar porque ya en su momento era un bicho raro. Y de una marca que luego abandonaría el mercado fotográfico.

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Otra pista: que sepamos, es la única cámara que ha ofrecido algo así como un pequeño visor electrónico pensado para hacer de visor de cintura e integrado en el cuerpo de la cámara. De compacta, por cierto, tiene el nombre porque pequeña no era.

Resolvamos el misterio por si estas pistas no han sido suficientes…

Samsung Pro815

Pues sí, me fui de viaje a Japón con una Samsung Pro815 entre mano. ¿Pero por qué? Esa pregunta me la hice unos cuantas veces durante los días que estaba por allí. Pero todo sea por comprobar eso que dicen algunas sobre las viejas compactas con CCD y su color y textura que recuerda a la película. Spoiler: no.

Samsung Pro815-Japon-2023Por situarnos, esta compacta de Samsung fue una de las más potentes en aquella época de las llamadas cámaras bridge, con diseño y prestaciones avanzadas y un zoom potente. En este caso un 28-420 mm f2.2-4.6.

El truco es el de siempre: un sensor minúsculo. Concretamente un CCD de 8 megapíxeles de 1/2,33 pulgadas que ha envejecido regular. No ya por el tamaño de imagen que ofrece, sino por su rendimiento con poca luz o un rango dinámico equiparable a un móvil sencillo de ahora.

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La sensibilidad máxima es de 400 ISO. Lo que unido al objetivo sin estabilizador hace que conseguir fotos no trepidadas requiera de cierta maña. Olvidarse de cualquier intento de foto de calle es una gran idea, aunque reconozco que me costó un rato asumirlo. Eso y unas cuantas fotos movidas que, eso sí, con una buena narrativa artística podrían tener un pase.

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Los colores, por cierto, son un poco de Lightroom que les he puesto para adecentarlas. En el vídeo podéis ver los JPEG tal cual salieron de cámara. La Samsung Pro815, por cierto, también permitía -o permite, porque funciona- disparar en TIFF y, por supuesto, en RAW.

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Japon-2023-Samsung-Pro815-05El problema es que esos RAW requieren unos 15 segundos entre toma y toma. Descartada también la foto de acción. Y, por supuesto, el enfoque era más que correcto para la época pero ahora resulta un tanto desesperante. A corta distancia, eso sí, la cámara luce su mejor figura.

El visor de cintura

Pero si hay un detalle que nos fascina de esta cámara es su pantalla superior. No se trata sólo del típico monitor pequeño para ver los ajustes de disparo, sino que también es un visor electrónico secundario. Perfectamente situado para ejercer de visor de cintura y poder disparar de forma muy discreta.

Samsung-Pro815-04Lástima que el resto de prestaciones de la cámara (agilidad, enfoque, estabilizador…) limite mucho el uso en este terreno. Una idea que, si no nos equivocamos, Samsung utilizó sólo en este modelo y que ninguna otra cámara o marca intentó copiar. Una pena porque, de verdad, resulta bastante útil.

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En resumen, un experimento interesante pero, reconozcámoslo, bastante duro. El primer día descarga la tarjeta -CompactFlash, claro- y comprobar que ni una sola foto del cruce de Shibuya había salido en condiciones fue una buena bofetada de realidad.

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Después, toca asumir las limitaciones de la cámara, intentar olvidar que en la otra mano llevas un smartphone que le da mil vueltas en calidad de imagen y ver lo que puedes hacer con esta digital vintage.

Sigo sin entender ese reviva de cámaras mucho más sencillas que esta y cuya calidad va a ser directamente terrible. Las limitaciones técnicas, es verdad, obligan a estar más atento a cada foto, pero también en muchos casos supone perder una foto que podrías haber hecho.

Así que he vuelto de Japón con menos fotos que nunca, un par que salvarían de un borrado masivo y, sobre todo, consciente de lo privilegiados que somos por tener en nuestras manos la tecnología y calidad actual que ofrece cualquier cámara o smartphone.