El día que casi nos cargamos una cámara de 9.000 euros

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Llevamos más de doce años probando cámaras y demás trastos, y siempre hay un par preguntas que no fallan cuando se le intenta a explicar a alguien en qué consiste esta curiosa versión del periodismo. Empezando por aquello de ¿os regalan las cámaras?

No, amigos, no nos las regalan. De hecho, si la memoria no me falla -y si me falla es que no me la quedé yo- en todo este tiempo no ha llegado ninguna con una lacito y una tarjeta de felicitación. Se prueban, se devuelven y hasta la próxima, por si a estas alturas alguien todavía tenía dudas.

La otra duda existencial que parece preocupar a algunos es si a lo largo de este tiempo ha habido alguna víctima de nuestras manazas y ya tradicional manía de hacer un poco el burro con las cámaras.

Pues no. O nada grave, vaya. Daños menores, algún pequeño golpe o, como mucho, una compacta acuática que no sabía nadar demasiado bien con la tapa de la batería abierta. Y por si alguien tenía curiosidad, la Pentax KP que el otro día rebozamos en arena y paseamos por charcos y fuentes está en perfecto estado.

Lo que sí ha habido es algún susto. Y si la protagonista es una cámara de formato medio que cuesta -costaba en aquel momento- 9000 euros es fácil imaginar la magnitud del susto. Sí, hablamos de la Pentax 645Z y aquel vídeo en el que no se nos ocurrió otra cosa que darle una ducha en la playa.

Que no cunda el pánico que la cámara sobrevivió. De hecho, nos consta que a día de hoy sigue operativa y en buenas manos. El problema fue uno de esos despistes tontos del rodaje: se nos olvidó colocar el protector de la zapata del flash.

Así que tras mojarla, grabar el vídeo, limpiarla y recoger, la cámara comenzó a hacer cosas raras. Nos costó un rato y algunos sudores fríos caer en la cuenta de que los contactos del flash y el agua (la cámara estaba encendida durante la grabación del vídeo, además) no son una buena combinación.

Al final todo quedó en eso, un susto. Al cabo de un par de horas y mientras seguíamos contando lo que teníamos suelto en la cartera para ver si llegábamos a los 9000 euros -sólo había para un par de cervezas mientras echábamos a suertes quién llamaba a Pentax para explicarlo- la cámara volvió a la normalidad.

¿Moraleja? Tened siempre a mano la dichosa tapa para la zapata del flash. O no pongáis la cámara debajo de la ducha, claro.

10 Comentarios

    • Hola! mi Pentax K-3 montada con el 300mm F/4.0 sobre trípode se volcaron por culpa del viento en la Patagonia dentro de un lago a unos 50cm de profundidad. Creí que la había perdido para siempre , la sorpresa vino cuando la hice funcionar nuevamente y todo estaba correcto sin problemas .
      Saludos!

  1. Hola Iker, majo: ¿por qué les hacéis las perrerías a las Pentax, cuando hay otras cámaras selladas?
    ¿Ojeriza? ¿Enchufe? ¿…Las dos cosas?
    Gracias por todo y enhorabuena.

    • Quiza el sellado de las demás no sea tan seguro… (que no lo se) En mi caso me decanté por una Pentax entre otras cosas, para fotografía de paisaje y la protección contra el frio, agua y polvo es fundamental. 10 años y aquí sigue!
      Un saludo

  2. Hola Iker, desde Medellín, Colombia un saludo. Tus artículos son mur agradables de leer y las enseñanzas que dejas son para nunca olvidar. Photolari, a pesar de su cortísima edad, está haciendo un gran esfuerzo por ser el mejor blog fotográfico en español y sí que lo está consiguiendo. Felicitaciones…..

  3. Ostrassss….! Bueno, sólo quedó en un susto.
    No volveré a ducharme con mi Pentax K-5, la última vez en la playa fue para hacer el tonto (y para limpiar las salpicaduras de salitre). Una vez incluso la sumergí un palmo debajo del agua mientras hacia fotos y videos y no pasó nada pero claro, estaba nueva, así que no recomiendo NADA hacerlo! https://www.youtube.com/watch?v=Z9wpKQgYJvg (en este video sólo sumerjo el objetivo WR). Pero sí, puedo constatar que las Pentax son realmente resistentes! 🙂
    saludos!

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