Fujifilm GFX100 II: las 10 claves de la cámara de formato medio para filmmakers

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Tradicionalmente apostar por el formato medio implicaba perder por el camino velocidad y agilidad, eran cámaras pensadas para trabajar en estudio donde se primaba la calidad por encima de otros factores. Esto mantuvo alejado el vídeo de este tipo de cámaras durante mucho tiempo.

Hasta que llegó la Fujifilm GFX100. Esta cámara fue la primera en empezar a romper esta limitación con fuerza, ya que por primera vez en el segmento del formato medio teníamos velocidad, un autoenfoque fiable y opciones de grabación de vídeo dignas.

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Pero ha sido la llegada de la Fujifilm GFX100 II la que ha derribado definitivamente las barreras que separaban el formato medio del vídeo. La segunda generación de la cámara de Fuji cuenta unas prestaciones que la convierten en una auténtica bestia de la grabación de imágenes en movimiento, a la altura de sus capacidades fotográficas.

Estas son las diez claves que convierten a la GFX100 II en una de las cámaras híbridas más interesantes del momento:

Diseño

Aunque se trata principalmente de una cámara de fotos y está diseñada como tal, la contundencia y la forma de la GFX100 II la hacen muy cómoda para la grabación de vídeo. Su pronunciada empuñadura sumada a su peso contribuyen a mantener la cámara estable durante las tomas.

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Porque aunque la GFX100 II cuenta con un estabilizador que ofrece muy buenos resultados, hay que tener en cuenta que estabilizar un sensor de ese tamaño no es tarea fácil, por lo que es muy importante mantener la cámara bien sujeta y firme.

El fantástico visor electrónico es otro de los elementos de la cámara que harán las delicias de los videógrafos. Grande, cómodo, con un aumento de hasta 1x y una resolución de 9,4 megapíxeles, una gozada. Además es de quita y pon, por lo que si vamos a usar la cámara en una configuración con monitor externo podemos prescindir del visor para ganar espacio.

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Otro de los aspectos destacables de la cámara es que separa de manera muy clara el vídeo y la fotografía, pudiendo configurar cada modo por separado. El nivel de personalización es altísimo, podemos configurar botones, el menú Q de acceso rápido en incluso la información que se ve en la fantástica pantalla superior.

Sensor de formato medio

Obviamente el que se interesa por la GFX100 II lo hará en gran medida por las bondades de su sensor de formato medio, que con unas dimensiones de 43,8 x 32,9 es el segundo más grande del mercado entre las cámaras con prestaciones de vídeo avanzadas, solo superado por el de la Arri Alexa 65.

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¿Y para qué sirve tener un sensor tan grande? A continuación profundizaremos en ello, pero por lo pronto lo que obtenemos es un control más preciso sobre la profundidad de campo y una separación entre planos muy acusada. También unas gradaciones tonales más suaves, gracias a que hay más espacio físico para capturas las transiciones entre colores.

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Además se trata de un sensor muy rápido, grabando en 4K a 60p tenemos una lectura completa en tan solo 13 ms, una cifra que la equipara a buna parte de las cámaras full frame del mercado.

Objetivos

Pero sin duda una de las principales claves es que este enorme sensor combinado con su resolución de 102 megapíxeles permite a la cámara adaptarse a todo tipo de objetivos. Da igual como sea de pequeño el círculo de imagen que proyecte la óptica, siempre va a encontrar en el sensor de la GFX100 II resolución suficiente para grabar en 8K y en 4K.

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Podemos usar por supuesto objetivos de la gama GFX, cualquier objetivo para full frame o 35 mm, objetivos de cine de la serie Premista y objetivos anamórficos. La propia cámara se encarga de adaptar el sensor y lo modos de grabación.

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Así que si usamos el adaptador correspondiente, podremos tener acceso a un listado inmenso de objetivos, tanto actuales como antiguos.

Anamórfico

Y eso incluye también la posibilidad de grabar con todo tipo de objetivos anamórficos. La GFX100 II es la primera cámara de Fujifilm que permite hacer la descompresión en cámara con factores de 2x, 1,8x, 1,5x, 1,33x y 1,3x.

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Hemos podido probar la cámara como un Vazen 50 mm T2.1 con factor de compresión 1,8x y la experiencia ha sido fantástica. Grabando en proporción 3:2 en resolución 4,8K hemos obtenido una imagen de salida con un proporción de hasta 2,7:1. Una locura.

Formatos de grabación

La variedad de proporciones, resoluciones, compresiones y velocidades de fotograma de la GFX100 II es abrumadora, y además varía para adaptarse a los distintos grupos de objetivos que hemos mencionado antes. 

A modo de resumen la cámara es capaz de grabar internamente en 4K hasta 60p sin recorte y en 8K hasta 30p con un recorte de 1,4x. Todo ello en H.264 y H.265 con muestreo 4:2:2, 10 bits y compresión All-I con tasas de bits muy elevadas.

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Pero es que también podemos grabar en ProRes 422 HQ, 422 y LT en tarjetas, algo que aun ofrecen muy pocas cámaras del mercado.

Además hay opciones de grabación con distintas proporciones, como 3:2 o el formato académico clásico de 1,38:1. Y mención especial para un modo con resolución horizontal de 5,8K que saca la imagen directamente recortada en formato 2,35:1, un de los más habituales en cine.

Soportes de grabación

Todo lo que hemos comentado en el punto anterior lo hace internamente, en tarjetas SD o CFexpress según la opción elegida. Pero La GFX100 II también permite grabar externamente en discos SSD conectados a través de USB-C, otra prestación muy cara de ver en el mercado de las cámara híbridas.

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También es posible grabar en formato RAW de 12 bits en grabadores externos, tanto en ProRes RAW como en BRAW de Blackmagic. Una vez más la versatilidad es la clave de la GFX100 II.

Calidad de imagen

En la Fujifilm GFX100 II tenemos la colorimetría marca de la casa combinada con las bondades de un sensor de formato medio. Usando el perfil logarítmico F-Log2 y la función de prioridad de rango podemos conseguir algo más de 14 paso de rango dinámico, una cifra muy elevada.

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También ha demostrado ser un sensor que se lleva muy bien con las sensibilidades altas, algo poco habitual en captores de formato medio con tanta densidad de píxeles. Podemos grabar hasta 6400 ISO sin problemas.

Autoenfoque y seguimiento

Aunque en cine se suele enfocar manualmente, hay situaciones en las que un buen sistema de AF te puede salvar la vida, como por ejemplo al montar la cámara en un gimbal. El AF de la GFX100 II es rápido y preciso, y puede detecta personas, animales y vehículos.

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También resulta muy práctico en sistema de seguimiento o tracking de foco, basta con tocar en la pantalla el sujeto que queremos seguir y la cámara se encarga del resto.

Ventilación

Un sensor grande, capaz de grabar en 8K con códecs potentes y embutido en un cuerpo bastante compacto y sellado. Todo eso suena a problemas de sobre calentamiento, ¿Verdad?

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Afortunadamente la GFX100 II presume de una gran gestión del calor, pero para asegurar aun más el tiro la cámara es compatible con el sistema de ventilación externo FAN-001 de Fujifilm. Basta con acoplarlo a la parte trasera para alargar los tiempos de grabación sin preocuparse por el calor.

Herramientas

Cuando un fabricante se toma en serio el vídeo se nota en la cantidad de herramientas dedicadas que ofrecen sus cámara. La GFX100 II cuenta con monitor de forma de onda, RGB parade, vectorscopio, zebras, peaking focus y un nuevo mapa de enfoque.

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Y además la cámara es compatible con la plataforma Frame.io de forma totalmente autónoma. Esto permite subir los vídeos directamente a esta plataforma en la nube para que, en otra parte del mundo, los editores puedan empezar con el montaje o los clientes pueda revisar el trabajo. Para ello la GFX100 cuenta con conexión WiFi y Ethernet.


Este contenido forma parte de un acuerdo publicitario entre Fujifilm y Photolari