Mientras el renacer de la fotografía química o el precio de los rollos de película ocupa muchos titulares, Fujifilm parece tener muy claro dónde está el verdadero negocio analógico: en su sistema Instax.

La demanda no para de crecer, y la compañía ha anunciado recientemente una inversión de más de 30 millones de dólares en sus plantas de Japón para aumentar la producción en un 20% para finales de 2024.

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Según Fujifilm, esta inversión sumada a los cambios que ya está realizando este año en sus fábricas permitirá que el incremento en la producción de película Instax sea del 40% en comparación con las cifras de 2021.

Una pista clara de la estabilidad de este negocio en comparación con la cierta desconfianza con la que muchas compañías siguen mirando el actual boom de las cámaras de carrete. Desmantelada parte de la estructura industrial dedicada a la producción de película -explican fuentes del sector a Photolari- la inversión necesaria para volver a ponerla en marcha es muy costosa sin la seguridad de que la demanda vaya a ser estable durante unos años.

En cualquier caso, Fujifilm sí ha adelantado que continuará aplicando su gama de películas y cámaras Instax. Muchos se preguntan si la reciente presentación de la Polaroid I-2 animará a la compañía a renovar su Instax Wide o incluso apostar por un modelo más avanzado.