Sara Lobla se define como una fotógrafa de «bodas naturales». Una carta de presentación que, sin duda, deja claro desde el primer momento que las bodas han cambiado mucho en los últimos años y también el trabajo de los fotógrafos especializados en lo que hasta hace poco llamábamos fotografía social. Porque lo de bodas, efectivamente, no tenía buena fama.

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Continuando nuestra serie de entrevistas con embajadores de Sony, charlamos con Lobla sobre su trayectoria, su forma de trabajar esta especialidad y el equipo que usa habitualmente para los reportajes.

Foto: Sara Lobla

¿Qué es eso de una «boda natural»?

La verdad que ahora está muy de moda todo lo que sea natural. Pero cuando yo empecé a definirme como tal fue hace nueve años aproximadamente y la fotografía de boda tenia otro concepto más clásico.

Todas las bodas estaban guionizadas de algún modo y eran muy protocolarias. Ser fotógrafo de boda estaba hasta mal visto. Era como si hubieses querido dedicarte a la fotografía y por no conseguirlo o necesidad de ganar más dinero, tirabas hacia ese sector.

Foto: Sara Lobla

A mí no me gustaba hacer bodas. Pero cuando decidí lanzarme y hacer la fotografía que me gusta y fotografiar de la misma forma que vivo y vivir de la misma forma que fotografío, fue cuando me definí como fotografa natural.

LAS BOdas han cambiado mucho. Ahora los clientes se atreven a ser más fieles así mismos.

No busco nunca una fotografía de concurso. Estudio a la pareja. La psicología es muy importante bajo mi punto de vista para este trabajo. No todas las parejas se dicen “te quiero” de la misma manera y cada uno tienen su lenguaje corporal y verbal para mostrarse su amor.

En cierto modo cada pareja es diferente y única y yo intento siempre amoldarme a ellos. De ahí viene lo natural. Algo no forzado, real. Que ellos con el paso del tiempo sigan sintiendo las mismas emociones cuando vean las fotografías que cuando fueron tomadas.

Foto: Sara Lobla

¿Nada de poses o sigue habiendo un porcentaje de fotos que hay que hacer sí o sí?

Me adapto al cliente. Algunos sólo quieren destinar 10 minutos a la sesión de pareja, porque para ellos es más importante otras fotografías. Lo importante para mí es hacerles comprender que ellos han visto un trabajo mío por internet o alguna revista, y que si ellos no me dan el tiempo para hacerlo no tendrán las fotos.

Si ellos dicen que si, que adelante, yo no tengo problemas. Al igual que con las poses, hay novios que te piden ayuda para que les ayudes a posar y esas fotografías son las que menos valen.

Foto: Sara Lobla

No busco nunca una fotografía de concurso. Estudio a la pareja. La psicología es muy importante.

Siempre hay trucos, claro. Generar una situación para que rompan a reír o se emocionen. Y sin que ellos se den cuenta al final son esas las fotos que valen y no en las que les estoy explicando cómo posar.

No obstante, siempre aconsejo que se hagan las fotos de familia que tan “rollo” nos parecen a los fotógrafos y novios.

Al menos con la familia más directa. Con el tiempo de vas dando cuenta que la gente que quieres va marchándose y una fotografía es nuestro libro de historia.

¿La gente busca casi una sesión de moda con fotos muy retocadas o prima la naturalidad?

Por suerte hay ambos tipos de clientes. igual que fotógrafos de moda y luego fotógrafos que son fieles  a los que nos gustaría a nosotros recibir y no nos dejamos llevar tanto llevar por las modas. Tanto uno como otros, vamos evolucionando y en todo el recorrido de tu carrera puedes tocar todos los palos.

Yo vengo de la moda, y me salí de ella porque me parecía muy fría y poco real. Aunque sigo siendo una amante de la belleza y la estética. Por eso para mi la clave está en el equilibrio de ambos.

Foto: Sara Lobla

Se habla mucho de la competencia desleal en este sector y de gente tirando los precios. ¿Crees que ha sido así?

Buena pregunta, pero es un tema complicado. Yo soy muy dual en este aspecto -bueno en casi todos en mi vida- e intento empatizar con todo el mundo.

Es cierto que hay mucho intrusismo y low cost, pero creo que también se debe a un momento generalizado que se está viviendo en nuestro país y en otros.

Cuando estás empezando, ya sea con una nueva idea dentro de tu negocio o bien comenzando tu carrera, es normal que busques estrategias de venta y que una sea bajar precios o, por ejemplo, regalar la sesión de postboda.

Pero siendo consciente que tienes que hacerte valer como profesional. Porque es de lo que quieres vivir y tienes que mimar tu profesión.

Foto: Sara Lobla

Pero claro en la vida y en todo, eres tú y tus circunstancias.  No es lo mismo una persona de 24 años que vive en casa de sus padres y no tienen que pagar un piso ni una familia que mantener que uno de la misma edad que tenga familia e hipoteca. Sus necesidades son diferentes y se pueden ver en algunos momentos entre la espada y la pared y tener que bajar precios para sobrevivir.

Y luego también influye donde trabajar. No se paga igual un piso en el sur de España que en el norte y también los precios de las bodas varían.

¿Cómo han cambiado las bodas en esta última década?

Mucho, la verdad. Ahora los clientes se atreven a ser más fieles así mismos. El clásico que quiere fotos «de siempre», el que quiere fotos transgresoras, naturales, fotos que sean estilo moda…. Y es maravilloso, empezar a ser nosotros mismos.

Yo vengo de la moda, y me salí de ella porque me parecía muy fría y poco real.

Mi estilo cambió de forma radical. De hecho creo que antes no tenía estilo. Trabajaba para una empresa que me marcaba cómo tenía que disparar. Y cuando me puse por mi cuenta hace 9 años, fue cuando decidí buscar la belleza y la estética en las cosas que nos rodean el día de la boda, y crear un espacio de trabajo en base a la realidad que yo percibía y que los novios me mostraban.

¿Qué consejo darías a quien se quiere dedicar a esto? ¿Qué es lo más importante a la hora de afrontar un día de boda?

No me gusta mucho dar consejos. Puedo hablar sobre mis experiencias, pero antes de eso me gusta conocer a la persona que quiere que le ayude a emprender este camino. Porque es fácil dejarse influenciar por lo que ves en las redes, lo que te cuentan o lo que aparentan.

Foto: Sara Lobla

Pero como he dicho antes, cada uno somos nosotros y nuestras circunstancias actuales. Yo no trabajo igual cuando empecé que ahora que soy madre soltera. Yo antes vivía para trabajar y ahora mi trabajo forma parte de mi vida, y desde que lo enfoco así, lo amo más si cabe.

Pero creo que pasar por todos los estadíos me ha hecho ser la fotógrafa que soy ahora y estoy eternamente agradecida a la vida por ello y todas las personas que se han ido cruzando en mi camino para que esto fuese posible.

Foto: Sara Lobla

Pero si alguien quiere un consejo, uno muy sencillo: que sigan su intuición, y que sean fieles a su instinto y a ellos mismos.

¿Luz natural o artificial?

Natural 100%. La puedo sentir, es como un baile. Con la artificial, me siento muy perdida. Tengo que estudiar mucho sobre ella, pero hay tantas cosas que quiere estudiar, que necesito 100 vidas.

¿Cuáles son las ópticas que nunca faltan en tu bolsa un día de boda?

No faltan nunca un 35 mm f1.4, el 85 mm f1.8 y como complemento llevo el 28 mm f2. Estas son mis imprescindibles, pero el 24 mm me encanta también.

Como todas mis bodas son fuera de donde vivo, al viajar tanto cada vez intento optimizar el equipo al máximo. Y ese es uno de los muchos motivos por los que me pasé a Sony.

Foto: Sara Lobla

¿Y por qué te cambiaste a Sony?

Llevo desde Octubre del 2018 pero llevaba desde el 2017 investigando sobre la anterior versión pero no me convencía el enfoque.

Creo que no es una cámara que enamore de primeras como me dijo un compañero, pero es que lo tiene todo. Cada día descubres cosas y aumentas tu rendimiento, el peso y tamaño es muy inferior al que yo llevaba, pasa más desapercibida. Tiene tantas cosas que te hacen más fácil el trabajo, que si no eres un fotógrafo de acomodarte, lo que te da es más margen para crear, y eso es maravilloso!!!!

Foto: Sara Lobla

¿En un reportaje de boda cuál es esa característica que para ti es ya indispensable en la cámara?

Hace unos años me horrorizaba, pero ahora la calidad de los visores electrónicos hacen que sea algo básico para mí. Me encanta que se vea como me va a quedar la toma final sin tener que estar haciendo pruebas, sobre todo en lugares muy oscuros o, al contrario, donde hay mucha luz. Y sí, yo también estoy deseando probar la nueva Sony A7R IV.

Esta entrevista forma parte de un acuerdo entre Photolari y Sony.