Es uno de los exponentes de ese nuevo estilo en la fotografía de boda que se acerca más al documentalismo que aquel chiste recurrente de la BBC, con sus bodas, bautizos y comuniones. Y otro de los fotógrafos que han dado el salto a las cámaras sin espejo.

De equipos, focales, intrusismo y fotografía de bodas hablamos con Jorge Miguel Jaime, protagonista de la primera de una serie de entrevistas que iremos publicando con embajadores de Sony.

¿Cómo ha cambiado la fotografía de bodas en los últimos años?

Ha cambiado a una velocidad tremenda, ya no sólo lo que supuso el paso al digital si no también por el papel de las redes sociales para distribuir, conocer y publicitar el trabajo.

Antes podías intuir los cambios con cierta premuera, ahora los hábitos de consumo y los canales para poder buscar los clientes cambian de la noche a la mañana. Sólo hay que fijarse en la cantidad de profesiones que han surgido al hilo de las redes sociales.

Ellas también cambian el modo en que se ven las personas y en cómo se quieren ver. Nuestra profesión va unida a la imagen y las redes proliferan mucho la idea de fotos al peso, más que la de la calidad.

Cada vez estoy más convencido de que la única forma de seguir adelante con paso firme es ser tu mismo, conocerte cada vez mejor y buscar tu camino. Lo que nos hace diferenciar somos nosotros mismos, nuestros gustos y nuestras inquietudes y es eso lo que nos va a hacer exclusivos. 

¿Ya no queda nada de aquellos BBC -bodas, bautizos y comuniones- y la fama un poco casposa del sector o todavía sobreviven porque hay mercado para todos?

Creo que ya no queda nada de eso. La fama es efímera y cruel, alimenta el ego y cuando te has dado cuenta la competencia te ha dejado dejado atrás y estancado. El estancamiento es el mayor problema del fotógrafo social, hay que estar continuamente reciclándose y conociendo el mercado, incluyendo la formación en redes sociales.

Foto: Jorge Miguel Jaime
Foto: Jorge Miguel Jaime

¿Podemos seguir hablando de “fotografía de boda” o hay algún nombre que refleje mejor este cambio de los últimos años?

Le podemos poner todos los nombres delante que queramos, pero sigue siendo una boda, donde practicamente el guión está ya escrito. Fotografía documental de boda, wedding photographer, etc… es otra forma de marketing.

¿Donde está la barrera del documentalismo? ¿Volgar un traje de una lampara o de una puerta es documentalismo? ¿Decirle a la novia que se vista aquí o allí en función de nuestras necesidades es documentalismo? Yo personalmente prefiero no interferir en estas cosas, esto me dará una boda diferente cada fin de semana. Si nos dedicamos a influir en el medio ya no es “su boda” si no “nuestra forma de ver la boda”.

Foto: Jorge Miguel JaimeHay una frase que digo a mis parejas que creo que puede resumir esto, “no me importa el vestido, me importa como te sientes tu con él y todos mis esfuerzos van a ser para reflejar las relaciones y emociones de ese día”.

Pero el estilo se acerca mucho al documentalismo, tanto en estética como en la narrativa. ¿Te sientes cómodo en ese terreno?

Si, de hecho mis trabajos personales son totalmente documentales. En el trabajo de boda, pienso que es donde nace el patrimonio fotográfico de una nueva familia, y luchamos por mostrar esas relaciones que nos hacen a todos exclusivos y diferentes. Creo que es la única forma que el trabajo permanenza perenne y que con el tiempo cobre cada vez más valor.

Foto: Jorge Miguel Jaime

¿Hay parejas que siguen pidiendo las fotos de toda la vida o ya buscan tu estilo diferente?

Las parejas buscan disfrutar de su boda y huyen de los posados. Aquellas bodas en que el fotógrafo mandaba más que el Papa han acabado. ¡Gracias a Dios!. Nuestra función es que los novios disfruten su boda y nosotros captarla para poder contar nuestra propia historia.

Foto: Jorge Miguel Jaime

Cada uno tiene una forma de expresarse, de contar las cosas, las anecdotas, los chiste… En la fotografía pasa lo mismo, sólo que nuestro lápiz es una cámara fotográfica. Las fotos deben hablar de todo eso desde nuestro punto de vista de narrador.

¿Qué opinas del siempre polémico intrusismo en este mundo de la foto social?

Que lo hay, lo ha habido y lo seguirá habiendo. A raíz de la crisis y la llegada al consumo de medios digitales que te permiten ser “buen fotógrafo” sin serlo y poder ser especilista en marketing sin serlo, todavía más.

La forma de luchar contra esto es la formación y la educación, tanto de nosotros mismo como de nuestros posibles clientes. Y, como he dicho antes, seguir tu estrategia de mercado. No veríamos la luz si no existiese la sombra.

En tu caso todo empezó en una comunión y con una Yashica. ¿Cuándo decidiste que te querías dedicar a esto?

Creo que he nacido fotógrafo. Desde pequeño me ha acompañado una foto de mi abuela cuando era pequeña mamando de una cabra. Sus madre murió y ella no se quería amamantar de ninguna mujer del pueblo. Una de las cabras de su tío entró en casa y la niña se cogió a su ubre. Así vivió.

Foto: Jorge Miguel Jaime

Un fotógrafo extranjero atraído por la particularidad de aquella España hizo una foto de este momento. Esta foto nos ha acompañado hasta nuestros días. Siempre he querido hacer algo tan maravilloso como aquello, y en ello sigo, intentándolo.

¿Eres de los de mucho equipo encima o mejor lo justo? 

Empecé  llevando mucho equipo, pero ahora no. Prefiero tener más libertad de movimiento y autonomía que llevar muchas cosas a una boda. La falta de opciones aviva la creatividad.

Actualmente trabajas con cámaras Sony. ¿Qué te animó a pasarte a las sin espejo?

Lo primero fue el tamaño y el peso, es una gozada ir casi sin él. Luego empiezas a descubrir cosas, el visor electrónico, el disparo sin sonido, la pantalla abatible inteligente, la capacidad de rango dinámico que tiene, los colores. Son muchas cosas que hacen que para mi sea indispensable trabajar con ellas.

Foto: Jorge Miguel Jaime
Foto: Jorge Miguel Jaime

¿Qué focales son las que más utilizas en tu trabajo?

Sobre todo fijas: 24, 35, 55 y 85 milímetros. Y el 24-70 mm f2.8 GM para trabajos de estudio y de niños en los que debes moverte con rapidez para sacar todo el partido al momento.

Cuando hablamos de cámaras sin espejo siempre se señala la autonomía. ¿Es un problema en una boda donde se dispara tanto?

En realidad es algo que ya está superado. La Sony A7R III o la A9, que son con las que he trabajado y trabajo no tiene ningún problema con la autonomía. En la boda del pasado sábado, por ejemplo, la A7R III hice unas 6000 fotos y no llegué a gastar dos baterías.

Foto: Jorge Miguel Jaime

¿Qué consejos darías a quienes quieran trabajar como fotógrafos de bodas?

Educación, formación de calidad y pensar en lo importante, las parejas y el recuerdo. Si ves una foto tuya de hace 10 años y te avergüenzas de decir que es tuya, es que no vas bien. La clase, la elegancia y el estilo perduran a las modas.

 ¿Y a los que ven este sector sólo como una forma fácil y rápida de hacer dinero? ¿Es tan rentable como se cree?

Yo creo que no, si cuentas autónomos, seguro de responsabilidad civil, formación, formación, formación -hay que recalcarlo-, equipo y muchas horas de trabajo, de edición… La pregunta que todos nos hacemos es a cuánto me sale cada hora que invierto.

Foto: Jorge Miguel Jaime

Como mínimos los precios deberían estar rondando los 2000 euros. De ahí para arriba dependiendo del caché de cada estudio. Pero, ¿eso es así? La verdad es que no. El negocio de la fotografía ya no es el que era.

El otro día leíamos que a un fotógrafo le condenaron a 3000 euros porque se le borraron las tarjetas de memoria? ¿Cómo lidias con este tipo de problemas o, mejor dicho, cómo los evitas?

Yo llevo 3 cámaras a una boda, María -mi compañera- lleva dos. Duplicados de tarjetas, disco duro externo para descargar las fotos y hacer copia de seguridad ya en la comida o cena, cambiar las tarjetas de forma regular… En fin todo lo que puedo para que el trabajo esté seguro.

Este artículo es parte de una campaña publicitaria de Sony. Sí, en Photolari también necesitamos publicidad para sobrevivir. Pero sólo de la buena, y siempre identificada.

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23 Comentarios

  1. Que gran maestro. Experiencia y reflexiones desde la gran educación de Jorge. Muchos fotógrafos fugaces que empiezan rodeados de “me gusta a gogo” y con ínfulas de influencers proféticos, deberían callar más, aprender a escuchar, partir de unos buenos cimientos y ya que estamos dejar de presumir de bodas que luego cobran a precio de saldo. Esto es una profesión de fondo y veremos quien aguanta la crudeza de la realidad cuando toca pagar facturas

  2. Aquellas bodas se han acabado; ahora el que manda ya no es el fotógrafo sino Instagram, que es el verdadero destinatario de este tipo de «reportajes» donde los protagonistas se convierten en actores sobrevenidos con el guión bien aprendido para marcar status.

  3. salvo la foto de portada con la lágrima corriendo el rímel y la del jaguar con los niños en primer plano con aspecto de pedigüeños no veo gran mérito en estas fotos

  4. 6.000 fotos. Eso es disparar sin sentido alguno y rezarle a la virgen a que salga algo bueno. En fin. Ahhh!! ¿y la edición con halos incorporados? ¿moda también? En fin…. flor en el culo tienen algunos.

  5. Está claro que si disparas 6000 fotos con menos de dos baterías en una mirrorles implica dos cosas.
    1º que o bien miente, o simplemente son ráfagas a tutiplén ( y ya si tal, cojo la que está más enfocada o mejor posicionada de esa ráfaga de 20 que acabo de hacer, o sea que de preparación cero patatero )
    2º eso de entregar 6000 fotos o aunque sean 2000, tiene sentido?
    Tiene más sentido entregar 100 decentes, que hacer 1000 o 1500 fotos, sencillamente ridículo, simplemente por el hecho de que cuando estén viéndolas, cuando lleguen a la foto 100-200 ya pasarán de prestarles atención.
    Es un echo obvio, nos pasa a todos cuando llevamos un buen rato viendo fotos.

    • Lo de que entrega 6000 o 2000 fotos y el resto de argumentario fantástico te lo inventas sobre la marcha, ya que en la entrevista solo dice que disparó 6000 y no llegó a agotar dos baterías.

  6. mucho marketing, mucha retórica postmoderna, mucho documento pastiche, mucho postureo y mucha metralleta: bienvenidos a la nueva fotografia de bodas

  7. Las fotos del artículo son muy buenas. Transmiten mucho. Me quedo con esta nueva fotografía de bodas, siempre y cuando los trabajos sean así de espectaculares. Muy bueno Jorge Miguel. Alquien de quien tomar nota.

    Atrás quedaron los horrosos posados tipo fotografía de muertos del siglo XIX. No me extraña que las BBC tradicionales las tomaran como caspa. He visto ya más trabajos así, tipo documental, y la verdad es que si para el ufano transmiten cosas, para los protagonistas ha de quedar como un recuerdo inolvidable, mucho más allá de tener postales donde se exhíben los trajes y las poses y poco más. Me parece un acierto total.

    PD: La parte técnica parece un poco un publireportaje de Sony.

    • Espectaculares ? 😀
      Anda, que puestos a dar jabón te has quedado solo…
      Ten cuidado no te metas dentro de una pompa y te vayas a ahogar por falta de oxígeno.

      jajaja

  8. He leído 2000€ y he dicho «¡haalaaa! que pasada», hasta que me he dado cuenta de lo que hay detrás.
    Disparar 6.000 no es nada malo, sobre todo si no haces que los novios e invitados posen para hacer «la foto», intuye un momento y dispara una ráfaga, exactamente como los fotógrafos de deportes, y a esos nadie les critica. Sobre todo ahora que las cámaras sin espejo no parecen ametralladoras disparando. Seguro que así se aumenta los disparos por batería.
    Para hacer pocas fotos, novios como maniquíes, como un vídeo sobre una boda en Tailandia, donde los novios mantenían una postura casi un minuto para que hicieran las fotos de rigor; más artificial imposible.

    • «Para hacer pocas fotos, novios como maniquíes, como un vídeo sobre una boda en Tailandia, donde los novios mantenían una postura casi un minuto para que hicieran las fotos de rigor; más artificial imposible.»

      Está bien, y también se pueden sacar fotos de lo más naturales y espontaneas sin tener que reventar el obturador…

  9. Todo lo maestro que quiera ser. Pero de momento y salvo un par fotos, las demás no valen un duro, por no mentar en la que le ponen la corbata, que mas bien parece que le están poniendo el nudo de la horca, sensación que se refuerza al hacer énfasis en la mujer que le sujeta el brazo, en vez de haber sacado la expresión de quien se la ponía…… lo de la cabeza cortada….. ofú…..

    Como para subcontratarlo, a mi me hace ese un reportaje así, y le hago correr hasta Canadá….. o mas……..

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