La revolución de la Inteligencia Artificial se observa con cierto recelo. No es para menos teniendo en cuenta el miedo a que termine haciendo nuestro trabajo más rápido y mejor, o que caiga en malas manos y se utilice de la peor forma posible.

Pero más allá de estas aplicaciones, la inteligencia Artificial está consiguiendo cosas impensables hace unos años. Uno de los mejores ejemplos lo recoge el estudio publicado en la revista médica JAMA Network Open que revela como, a través de fotografías realizadas a los ojos de niños y adolescentes, han conseguido diagnosticar el autismo después de someter dichas imágenes a un algoritmo IA de aprendizaje profundo.

Retina

Al parecer esta herramienta puede reconocer patrones que aparecen concretamente en retinas de personas con este trastorno e interpretar las posteriores reacciones cerebrales procedentes del nervio óptico que son claves para diagnosticar el TEA.

El estudio demuestra que la tecnología IA es capaz de diagnosticar el autismo infantil precoz con una exactitud del 100%. Es cierto que el sistema, de momento, no es tan bueno para identificar en que parte del espectro se encuentran los participantes, obteniendo una tasa de precisión del 48% al 66%.

Para el proceso de detección se han utilizado casi 2.000 fotografías oculares de 950 participantes y, aunque en este caso los datos se limitaban a sujetos de entre 4 y 18 años creen que podría funcionar en edades más tempranas. Algo que sería de gran ayuda para las personas con trastorno de espectro autista (una de cada 36) y los problemas que experimentan a lo largo de su vida.