La focal, la apertura de la óptica y el punto de vista de la toma pueden hacer que la imagen resultante diste mucho de lo que nuestros ojos están viendo en ese mismo lugar. Son parte de las decisiones que toma el fotógrafo a la hora de disparar y que hacen que, como el simple hecho de encuadrar -elegir qué parte entra en la escena y qué parte se queda fuera-, resulte imposible hablar de la objetividad de la fotografía.

Todo este discurso teórico está muy bien, pero el resumen es que nosotros también caimos en la tentación de compartir una imagen que a estas alturas seguro que todo el mundo ya ha visto: varios fotógrafos retratando una pequeña hoguera en las calles de París y la supuesta imagen resultante en la que el fuego es mucho mayor y da una sensación de caos y batalla campal en plenos Campos Elíseos.

Y no fuimos los únicos en darle al retuit sin pensarlo demasiado. Decenas de miles de personas también lo hicieron, aunque algo nos dice que en muchos casos no se trataba de un ejemplo un tanto forzado sobre la importancia de la perspectiva en una toma, sino más bien como una crítica a esos fotoperiodistas y medios que insisten en engañarnos.

Aunque somos de los que pensamos que con un buen teleobjetivo y bien tirados en el suelo se podría llegar a conseguir un efecto parecido, no es el caso: las imágenes no tienen nada que ver. Ni están hechas por los fotógrafos en cuestión, ni están en la misma zona y, posiblemente, tampoco son del mismo día.

En Maldito Bulo, expertos en destapar esas mentiras que circulan por las redes y algunos medios, han destripado al detalle las imágenes, contrastado los datos y posición de la toma e incluso hablado con la autora de la imagen de la hoguera (Karine Pierre) para constatar que, efectivamente, no hay ninguna relación entre ambas.

Efectivamente, eso es lo que tendríamos que hacer todos los medios ante una situación así antes de colaborar en la difusión de montajes absurdos y aparentemente inocuos pero que, en realidad -como nos han recordado algunos fotógrafos- contribuyen a degradar más la imagen de la profesión.

Así que sí, la perspectiva importa. Pero no tanto. O, al menos en este caso, no es excusa para habernos equivocado.

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3 Comentarios

  1. Es fácil que uno alucine cuando ve fotos de una manifestación donde ha estado y todo era más o menos normal, pero llegan los fotógrafos o cámaras de TV y de pronto una fracción de segundo en foto o dos minutos en video, convierten la manifestación en algo tráfico en el periódico de turno o el informativo televisivo. Yo ya veo desde hace años a los cámaras detrás de los que arman bronca a ver que carroña visual van soltando, da igual que hayan 10.000 personas al rededor con actitudes cívicas o normales, esos aún siendo mayoría no interesan, interesa los 20 que montan follón y así esos 20 terminan pareciendo los 10.000.

    Luego el problema es mayor cuando las opiniones del personal sobre lo que ocurrido son en base a ya sea la foto o el video en cuestión, entonces ya es cuando entramos en la “fase” Te das cuennnn? del amarillismo.

    • Pasa todo los dias y no entiende de ideologías y lo mismo sirve para denigrar al de enfrente que para ensalzar a los de tu bando. Por cierto, nunca vereis una toma realista donde se vean las concentraciones “feministas” que no suman ni 30 personas, siempre tomas frontales con planos muy cerrados, manipulacion masiva en el 100% de los medios.

      • Premio para el misógino del día.

        Esto también pasa todos los días. Que alguien utilice cualquier tema como excusa para mostrar sus propios fantasmas.

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