En el recomendable documental Fantastic machine –se puede ver en Filmin recuerdan que cuando se liberaron los campos de concentración nazis una de las primeras cosas que se decidió fue retratar el horror para que nadie pudiera dudar jamás de su existencia. Planos amplios, secuencias largas descriptivas e imágenes terribles que no dejaran ningún margen de duda de lo que allí había ocurrido. Cabe preguntarse si algunos ya lo han olvidado, pero ese sería otro tema.

La fotografía y el vídeo como herramienta para documentar la historia tiene tantos años como la propia técnica. La manipulación de la imagen y los debates alrededor de si lo que ocurre delante del objetivo es la realidad o sólo parte de ella, también.

Así que la irrupción de la Inteligencia Artificial y todas sus posibilidades está poniendo sobre la mesa temas que en absoluto son nuevos, aunque sí que se complican cada vez un poco más.

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Por ejemplo, muchos teléfonos de última generación presumen de ser capaces de conseguir fotografías perfectas a base de IA. En realidad, hace ya años que la fotografía computacional va un poco por su cuenta, cogiendo información de aquí y de allá.

Por mucho que tú creas que estás disparando con un 24 mm f1.8 a 200 ISO la cosa ya no funciona así en los smartphones. Exactamente lo mismo ocurre con esa exposición de 10 segundos a pulso que ilumina una escena nocturna y que, evidentemente, no se rige por los criterios ópticos y físicos habituales de la fotografía.

Ahora, con el añadido de la IA en el nombre, se trata de hacer lo mismo, pero un poco más allá. ¿Que la foto de la luna que haces con el móvil es un churro? No se preocupe que aquí tengo yo una base de imágenes de lunas perfectas para superponerla y poder presumir de zoom. ¿Que alguien ha salido con cara de muermo en la foto de grupo? Se la cambiamos por esa otra en la que sale mejor. Nada que no se pudiera hacer antes, pero ahora se ocupa el móvil y, lo que es más delicado, a veces sin preguntar.

En Samsung, cuyo Galaxy S24 abandera la IA en el terreno fotográfico, han decidido zanjar el debate a lo bestia: “no existe eso de una fotografía real”, ha comentado un portavoz de la marca en una reciente entrevista. ¿Alguien se ha leído un libro de Fontcuberta demasiado rápido y no lo ha entendido bien del todo?  O igual es que lo de la postfotografía en coreano es todavía más complicado.

¿No existe la fotografía real? “Desde el momento en que tiene sensores que capturan algo, reproduces lo que estás viendo, y no significa nada”, explican desde Samsung según podemos leer en una noticia de Techradar.

Sinceramente, nosotros tampoco entendemos muy bien qué quieren decir desde la compañía. De hecho, luego se lían todavía más indicando que, claro, Instagram está lleno de imágenes en blanco y negro (¿?), y que eso no es lo que tus ojos ven, así que tampoco es real.

¿Está alguien mezclando realidad y objetividad? Podría ser. Porque a estas alturas todos sabemos -y deberían saberlo en una compañía que fabricó estupendas cámaras y ahora smartphones que son la cámara de millones de personas- que la fotografía, efectivamente, no es objetiva.

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No puede serlo porque es el fruto de decenas de decisiones que dan como resultado una imagen de las muchas posibles. Y no hay que irse al blanco y negro o al tipo de plano con sus connotaciones narrativas, sino que el simple hecho de encuadrar una foto implica que el resto de la escena que está ocurriendo delante se queda fuera.

Lo de los Instagramers sacado un plano cerrado de una playa aparentemente paradisiaca pero que en realidad es un infierno plagado de otros cincuenta Instagramers haciendo la misma foto es un ejemplo perfecto.

Pero no parece que Samsung se refiera a eso, sino que ha optado en defender su IA en lugar de zanjar el asunto con algo tan simple como ofrecer la opción de activar o desactivar estas funciones de edición automática.

Que igual, ojo, se pueden desactivar. O puede que incluso prometan más IA de lo que realmente hay luego, porque el modo belleza que editaba automáticamente los retratos y suavizaba pieles ya estaba hace más de una década en cámaras compactas.

El problema es que, si nos tomamos en serio la afirmación de Samsung, es obligatorio hacerse otras preguntas. ¿Podría una foto hecha con uno de sus móviles ser publicada en un medio de comunicación o participar en World Press Photo si asumimos que no tenemos control sobre la forma en la que retrata la realidad y el efecto que la IA tiene sobre el resultado?

Vaya, que debate y preguntas sin respuesta hay muchas. Y tenemos por delante una época muy interesante y repleta de dudas y cambios alrededor de la fotografía y su valor documental. Pero, Samsung, la fotografía real ha existido, existe y seguirá existiendo.

Por eso seguimos haciendo fotos. Muchas son por el postureo y el yo estuve aquí, cierto. Disparos intrascendentes condenados a perderse en algún disco duro, en la próxima renovación del móvil o en la nube.

Pero otras fotos son los recuerdos a los que algún día podrán volver nuestros hijos e hijas. Así que, ya que les vamos a dejar un mundo de mierda, al menos asumamos la responsabilidad de dejarles unas cuantas buenas fotos reales a la próxima generación.

3 COMENTARIOS

  1. Sin duda ha habido siempre manipulación.
    La diferencia es que cuando la fotografía era solo usando placas o carretes de película, la manipulación era más complicada y sólo tenían acceso aquellos que contaban con un sofisticado equipo dentro del cuarto oscuro.
    La foto de Franco con Hitler en Hendaya en 1940 se manipuló para los noticiarios españoles con objeto de que Franco no pareciera tan bajito al lado de Hitler, cuya estatura tampoco era elevada (1,75m).
    Con la fotografía digital la manipulación estaba al alcance de más gente. Bastaba un ordenador y un software de edición asequible.
    Con los móviles se amplió de una manera importante la cantidad de gente que podía manipular.
    Y con la inteligencia artificial se perfecciona la capacidad de manipular.
    Hace poco mi móvil, que es de gama media, me plantó un cartelito en la pantalla diciendo «no muevas la cámara que estoy mejorando la foto»… ¡Vaya!
    Yo creo que la clave la has dicho en uno de tus párrafos, Iker: «ahora se ocupa el móvil y, lo que es más delicado, a veces sin preguntar.»
    Y ese yo creo que es un grave problema: hay gente que se cree que hace buenas fotos y en realidad la foto la «hizo» quien diseñó la máquina. El usuario se limita a pulsar un botón de disparo. Y el problema es que el usuario se cree que hace buenas fotos.

  2. Los señores de Samnsung, deberían dedicarse a lo suyo y no justificarse, dejando la filosofía para quien de verdad entiende (Libro magistral: -Sobre la Fotografía- de Susan Sontag).

    La fotografía es la interpretación de un momento determinado.

    Para conseguir acercar la imagen a esa realidad, los fabricantes, desde los principios, han invertido ingentes recursos económicos investigando en cómo conseguirlo. Lo que hace Samnsung y otros fabricantes que usan nuevas tecnologías (IA), es justo lo contrario, inventen la imagen, son dos formas de trabajar absolutamente opuestas con resultados opuesto.

    Depende de cada usuario decidir qué sistema prefiere.

    Podría ser que estas dos tendencias, estén detrás del aumento exponencial de ventas en algunos históricos fabricantes, que siguen trabajando para que su material, tanto digital como en película, de como resultado, imágenes lo más cercanas a la realidad, lejos de los artificios digitales y cuyos clientes son, usuarios saturados de tecnología que busca lo genuino.

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