«Lo importante de la Inteligencia Artificial para los fotógrafos es poder tener el control total de lo que se hace», defiende Juan Pablo de Miguel, fotógrafo y formador experto en IA. Ante la avalancha de titulares sobre esta nueva tecnología, sus usos y el impacto que va a tener en la profesión, le hemos pedido que se pase por el podcast para intentar algunas dudas.

Abanderado del concepto de «fotografía inteligente», hablamos con él sobre las herramientas actuales de inteligencia artificial que pueden ser útiles para los fotógrafos y fotógrafas, y descubriremos cuáles son las mejores opciones para cada especialidad.

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¿Estamos en pleno proceso de transición hacia una forma de entender la fotografía que se aleja de lo que conocíamos hasta ahora? ¿Cómo va a cambiar el oficio y la forma de trabajar las imágenes? Vamos a escuchar lo que nos dice.


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15 COMENTARIOS

  1. Independientemente de lo interesante y potente que pueda ser la IA, creo que se están confundiendo los términos «fotografía» y «edición gráfica por IA». El origen de este error de concepto viene en parte por no valorar lo suficiente el mero acto de tomar la foto, el cual es muy importante, y quizás, lo más difícil de hacer para obtener un resultado que tenga cierto interés.

    Fotografía Edición gráfica por IA
    Cuanto más edición, menos fotografía.

    La IA no es más que una edición gráfica tomando como base la fotografía. Pero la fotografía es otra cosa, donde los ajustes y revelados deben ser lo mínimo. La fotografía debe capturar lo que vemos, con una intención, con una estética y con una dimensión narrativa. En el momento que esto no se cumple…

    «Creación gráfica de imágenes con IA», es lo que se hace con esta tecnología. Algo que no es nada despreciable, y que por lo que he oído es complejo e interesante.

  2. La «fotografia inteligente», un concepto provocador casi revolucionario, muy prometedor y con gran futuro si su creador consigue venderlo entre aquellos que piensan que hasta ahora la fotografia ha sido patrimonio de idiotas. Legos que ahora se ven convertidos en Dioses con la potencialidad de crear una realidad alternativa sin ningún tipo de límites. Por fin se ve cumplida la vieja aspiración del artista con vocación de demiurgo que sin embargo debe rendir tributo a esta tecnologia divina sin la cual seguiría siendo uno más entre la infinita legión de mediocres que siempre asoló esa disciplina centenaria a la cual viene a reemplazar con gran estruendo de fanfarrias y sin ningún respeto por la tradición.

  3. La entrevista lejos de aclarar dudas crea más interrogantes. Por ejemplo, no se hace la pregunta del millón de dólares: lo que crea la inteligencia artificial es una evolución natural de la fotografia y por tanto se puede seguir considerando tal o es algo radicalmente diferente de la fotografia y no tiene ninguna vinculación ni tecnológica ni nominal con ésta ??

    No figuran los créditos de autoría de esas dos imágenes de cuento de hadas que ilustran el artículo. Quién las ha hecho? Seria muy disruptivo que la fotografia inteligente no hubiera sido realizada por nadie y por tanto la noción de autoría inteligente quedara disuelta como un azucarillo en el café.

  4. Resulta muy penoso por no decir patético ver cómo un fotógrafo hace una apología tan encendida y vehemente de aquello que ha acabado con su oficio, oficio del que no debe tener una gran consideración a juzgar por la liviandad con la que lo da por amortizado.

    Es evidente que esa defensa a ultranza de aquello que de manera omnímoda permite «tener un control total sobre lo que se hace» sin que ninguna limitación técnica, estética o ideológica se interponga en el capricho del nuevo Creador con mayúsculas la hace en condición, no de fotógrafo, sino de alguna otra cosa que a lo mejor ni él tiene el valor de confesarse a sí mismo.

    Pero las limitaciones que ahora ve superadas eran la materia prima de la que sólo unos pocos privilegiados elegidos por las musas estaban en disposición de trascender para convertirlas en arte, y aunque la nueva tecnología democrática tenga la virtualidad de convertir a cualquier pelagatos en Dios el resultado en forma de pastiche jamas será arte, pues el arte lo hacen los hombres, nunca las máquinas. Pero los nuevos tiempos marcan el ritmo, ahora lo «inteligente» es no hacerle ascos al progreso y a las innegables plusvalías que genera, aun al precio de tener que abjurar de la historia y de la tradición

  5. Confieso que soy de los que no lo tienen claro. Despues de tragarme la hora y pico de audio no he podido obtener una definición clara y distinta de en qué puede consistir este nuevo descubrimiento críptico y misterioso del que no teniamos noticia hasta ahora y que se da en llamar «fotografia inteligente» (sic)

    No sé si supone un evento revolucionario creado ex novo o si por el contrario es la última manifestación de una estirpe que se remonta al S XIX y con la cual conserva un incierto parentesco.

    No sé si de facto supone el acta de defunción de una disciplina tan decimonónica y trasnochada como la realidad que estaba llamada a representar y su reemplazo por una metanarrativa de ficción cuya función principal es prescindir de toda realidad para crear un sucedáneo hiperreal partiendo de 0.

    No sé si el descubridor de este hallazgo forma parte de una neocasta de expertos venidos de otro mundo para iluminar a éste sumido, como se sabe, en la obscuridad y en el caos. De hecho ni son cuatro gatos ni son unos indocumentados aquellos que afirman que la inteligencia artificial fue introducida en este mundo por los extraterrestres a fin de mejorar nuestro precario desempeño como humanos.

    En fin, que no sé nada. De hecho empiezo a pensar que esto de la fotografia inteligente no esta especialmente pensada para que los imbéciles como yo apreciemos sus muchas y hasta ahora desconocidas virtudes ni nos beneficiamos de las muchas aplicaciones que sin duda encontrarán aquellos que sí tienen el coeficiente de inteligencia adecuado para afrontar un reto intelectual de semejante envergadura.

  6. El postfotógrafo que ve cómo su talento declina tan rápidamente como declina su valor de mercado se ve obligado a vender su postfotografia adornándola con la brillantina del speech, de la retórica pamplinesca y de un marketing conceptual que posibilite un horizonte antes no transitado debido a unos prejuicios y a unos remilgos que debe transgredir y arrinconar si quiere seguir comiendo caliente 3 veces al día, aunque en la mayoría de los casos los conceptos que pretende vender tengan el nivel propio de un Kindergarten, y eso siendo muy indulgentes.

    • Ellos ya han confesado en alguna ocasión que no son fotógrafos y por tanto no guardan con la fotografia una relación de complicidad más allá de lo contante y lo sonante. Para ellos la fotografia no es una religión, ni siquiera es una amante a la que deban guardar fidelidad, por tanto en cualquier momento se pueden ir con otra más atractiva con un look más actual y que ofrezca sus servicios con la mejor relación calidad/precio.

      • Pues más les vale no subestimar a los puristas con estas provocaciones porque más de uno puede decidir dejar de visitar este blog, y aunque es de suponer que los calvos han hecho balance de daños y piensan que los desafectos serán pocos y no harán ruido al cerrar la puerta han decidido que eso no afectará a su cuenta de resultado.

        Porque sí, Señores que os interrogáis extrañados sobre este misterio sin resolver: es justo ahí, en la cuenta de resultados, donde reside la verdadera «fotografía inteligente» 😀

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