Se ha dicho ya muchas veces estos días, pero nunca está de más repetir que los trabajadores de la sanidad pública están siendo los grandes héroes en la situación que está viviendo el país con el coronavirus. Además de ellos otros trabajadores también se exponen cada día para mantener en marcha algunos de los servicios básicos, incluida la información.

Y entre ellos los fotoperiodistas que a la precariedad habitual con la que trabaja tienen que sumar ahora los riesgos sanitarios de un contagio y la ausencia de una cobertura laboral para afrontar, llegado el caso, la baja.

Así lo han denunciado desde la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos en un comunicado que hacen extensivo a otras agrupaciones y sindicatos de fotógrafos del país y donde detallan los riesgos que supone esta situación.

«Somos los ojos de una ciudadanía confinada» apuntan para reivindicar la importancia de la labor que desarrollan en medio de esta crisis y de las «excepcionales circunstancias de riesgo» que asumen.

Para ello necesitan algo tan básico como equipos de protección (mascarillas, guantes, gel…), acreditaciones ycobertura en el caso de caer enfermos y no poder seguir trabajando. Algo de pura lógica pero que parece necesario recordar a los medios, sobre todo en el caso de reporteros que trabajan sin relación contractual. Es decir, la mayoría.

«Llamamos a los medios, administración pública y ciudadanía a defender el ejercicio de uno de los derechos más importantes de las sociedades democráticas, el derecho a la información», concluyen.

8 Comentarios

    • Es una foto de archivo tomada desde el punto donde se va a colocar el fotografiado. En ese momento los profesionales están comprobando luz, temperatura de color etc. No están todavía haciendo la foto real

  1. Pues con todo el respeto para estos profesionales, creo que la información y más hoy en día, viene por muchos otros medios -sin desmerecer el fotográfico- y que todos los EPIS deberían proporcionarse al personal sanitario y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, así como a los que trabajan en alimentación y distribución. Vivimos una situación, no ya de emergencia, sino un antes y un después en nuestro modo de vida y que alterará, quizá para siempre, la estructura de nuestro mundo. Se acabó el «jugar» al «y yo también» en este contexto de calles vacías, negocios cerrados y población enclaustrada. El contagio de este virus es abrumador y sólo estamos en una primera fase y a consecuencia de ello muchos negocios y oficios desaparecerán o quebrarán y puede que volvamos, como en otros tiempos, a la cartilla de racionamiento. Si estos fotoperiodistas no tienen mascarillas es porque son necesarias en los hospitales al igual que hay mucha gente, que no puede trabajar, ni sabe si volverá a hacerlo, porque su empresa ha cesado su actividad por el coronavirus. Hay que priorizar. Nos afectará a todos de una forma u otra y cada uno tendrá que apechugar con lo suyo. Sí, muy triste.

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