Sus satánicas majestades visitan estos días España. El estadio Wanda Metropolitano albergará la próxima semana el único concierto en España de la banda británica.

Y, como siempre sucede cuando estrellas de talla internacional visitan nuestro país, los fotoperiodistas han querido estar presentes desde el mismo momento en que Mick y compañía han pisado suelo nacional.

Sin embargo, algunos de los afortunados que habían sido acreditados para fotografiar el
momento de la llegada del avión al aeropuerto de Barajas pasaron ayer unos cuantos minutos de desasosiego cuando a media mañana recibieron un correo electrónico en el que se especificaban las poco comunes condiciones exigidas a los fotógrafos para cubrir la llegada de The Rolling Stones.

Mail-Rolling-Stones

El correo -al que ha tenido acceso Photolari- informaba a los gráficos acreditados que deberían proceder de una manera muy concreta a la hora de fotografiar y posteriormente enviar sus imágenes.

La misiva avisaba en su primer punto que las fotografías había que realizarlas simultáneamente en JPG y RAW. Esto, que solicitado por un editor o un cliente puede ser ciertamente lógico, no acaba de encajar como petición por la banda. O más concretamente por lo que se suele llamar ‘su gente’.

El correo especificaba inmediatamente después que dado que «parece que no tienen cámara con WiFi (cosa que, como poco, inexacta ya que al menos dos de los fotógrafos que hemos podido confirmar que estaban acreditados tenían conexión) vamos a tener que llevarnos su tarjeta SD, copiarla en nuestro portátil, subir [las fotos] y devolverte la tarjeta».

«Aunque tenemos un lector de tarjetas SD rápido, si disparan con CF o XQD necesitarán traer un lector», continúa el correo que también indica que disponen de conexión USB C pero también adaptador para USB A.

Y concluye: «el fotógrafo no puede llevarse la tarjeta. Preferimos limpiarla y darle las fotos
aprobadas». Traducimos. Lo que se pretendía es que inmediatamente después de tomar las
fotos, la empresa se haría cargo de las tarjetas de los fotógrafos, descargaría el material y les devolvería únicamente las fotos autorizadas.

¿Y lo de RAW y JPG simultaneo? Aquí entramos en el campo de la especulación ya que el mensaje no indicaba, ni por insinuación, que las fotos fueran a pasar al archivo de los Rolling Stones bajo ninguna circunstancia.

Aunque la literalidad del correo termina aquí (realmente hay un par de líneas más), algunos fotógrafos consultados han especulado que lo que se pretendía era incluso prohibirles tener activados los WiFi de sus cámaras y que temían no poder trabajar libremente.

Sin embargo, no siempre las historias de este tipo tienen un final trágico. Y es que antes incluso de que los fotógrafos pudieran poner el grito en el cielo -algunos ni siquiera habían leído o siquiera recibido el correo-, la promotora del concierto, Live Nation, se arremangó para solucionar el problema prácticamente antes de que empezase.

Un fotógrafo que ha estado presente en el proceso ha explicado a Photolari que el equipo de Live Nation se ha encargado de resolver el malentendido con celeridad, avisando a los profesionales que hicieran caso omiso del correo recibido algunos minutos antes y que iban a permitir a los profesionales desempeñar su trabajo sin ningún tipo de restricción o exigencia.

«Todo ha sido muy rápido [fotografiar la llegada] pero todo correcto. Ningún problema», ha
relatado un fotoperiodista acreditado. «Parece que todo ha sido un malentendido. Todos
estaban a favor de hacer fotos y grabar sin restricciones y así ha sido. No ha habido ningún
problema con nada, nos ha llevado AENA a pie de avión», relata.

Final feliz esta vez para un problema -las restricciones a los profesionales gráficos- cada vez más frecuentes en este tipo de citas, tal y como ya pudimos ver en el caso del concierto de Rufus Waingright.

7 Comentarios

  1. Nada nuevo, ya lo viví en el «Jurásico» versión «analógica». Las «figuras» del pop internacional trataban de delincuentes a los fotógrafos de sus conciertos, y ahora una «muestra» patria, la última gira de «El Último de la Fila» (en el siglo XX, claro), solo podías hacer fotos en el primer tema y te «acompañaban» hasta la puerta de salida del recinto del concierto para tener la garantía que si querías ver el concierto, tenías que pagar y eras «cacheado», por si… querías colarte con la cámara y seguir haciendo fotos. Pues… nada nuevo.
    PD ahora en los conciertos de miles de personas el 99,99% de los espectadores no «asisten» a los conciertos, elevan un Iphone y se pasan las dos horas haciendo de «cameraman». Hasta ahora los idiotas eran los «censores» de los artistas, ahora los idiotas son los asistentes. Le preguntaron a Borges (el escritor argentino) que opinión tenia de sus compatriotas argentinos, respondió, «no son ni buenos ni malos, son imposibles». Me apropio de sus palabras, somos imposibles.

  2. Ese mensaje huele a instrucciones para «su» fotógrafo, y en ese caso no veo nada extraño. El error está en enviar ese encargo a quien no corresponde.

  3. Pues creo que un boicot general a sus «satánicas majestades» -ya grotescas y más después de leer sus «condiciones»- les vendría muy bien, si quieren fotos, que se hagan un selfie y así dispongan de él para lo que deseen. Si los medios gráficos aceptan esa infamia de condiciones, me da que lo que queda de profesión está aún peor de lo que pensaba.

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