Los Sony Words Photography Awards acaban de anunciar al ganador absoluto del premio Photographer of the Year 2022 así como a los ganadores y ganadoras de las 10 categorías de la competición profesional y de los apartados Open, Student y Youth.

El australiano Adam Ferguson ha conseguido el título de fotógrafo del año -y ganador en la categoría de retrato- con una serie de autorretratos durante las migraciones en México que fueron realizados mientras esperaban a cruzar la frontera con Estados Unidos

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© Adam Ferguson – Photographer of the Year 2022
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© Adam Ferguson – Photographer of the Year 2022

Ferguson preparó una escena para cada imagen, utilizando una cámara de formato medio montada en un trípode con un cable disparador. De esta forma fueron los propios retratados lo que eligieron el momento exacto de la captura, haciéndoles así partícipes en el relato de la experiencia que estaban viviendo.

Más allá del posible debate sobre si la autoría de las fotos es de quién las ha ideado y preparado o de quienes apretaron el disparador, el fotógrafo ha explicado por qué apostó por este formato.

“A través de la colaboración con migrantes, esta serie de imágenes fue un intento de hacer fotografías que inspiraran empatía en lugar de simpatía. Cediendo el control de la captura y dando a cada migrante la capacidad de retratarse así mismo, esperaba subvertir la narrativa de la marginación y crear una historia que rezumase humanidad, próxima y sincera», señala Ferguson.

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© Adam Ferguson – Photographer of the Year 2022

El ganador absoluto se lleva un premio en metálico de 25.000 dólares y un kit de equipos Sony. Los Sony World Photography Awards 2022 estarán expuestos como viene siendo tradición en la Somerset House de Londres -muy recomendable la visita- donde podrán verse más de 300 impresiones y cientos de imágenes en pantallas digitales.

También estarán expuestas las obras del fotógrafo canadiense Edward Burtynky ganador del galardón Outstanding Contribution to Photography de este año. 

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© Edward Burtynsky – Ganador Outstanding Contribution to Photography

Javier Arcenillas ha sido el único fotógrafo español en conseguir un premio en esta edición, concretamente el segundo puesto en la categoría de «Arquitectura y diseño».

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© Javier Arcenillas

Estos son los ganadores por categorías de esta edición así como los premiados en los apartados Open, Student y Youth. La galería completa con los segundos y terceros premios en cada uno de los apartados puede consultarse en la web oficial de World Photography Awards.

Arquitectura y diseño

Dorf
© Domagoj Burilović (Croacia) – Ganador categoría Arquitectura y diseño

Creativa

Mellow Apocalypse
© Alnis Stakle (Letonia) – Ganador categoría Creativa

Proyectos documentales

The Children of the Financial Collapse in Venezuela
© Jan Grarup (Dinamarca) – Ganador categoría Proyectos documentales

Medio ambiente

© Shunta Kimura (Japan) – Ganador categoría Medio Ambiente
© Shunta Kimura (Japan) – Ganador categoría Medio Ambiente

Paisaje

Life On Earth
© Lorenzo Poli (Italia) – Ganador categoría Paisaje

Portfolio

Portfolio
© Hugh Fox (Reino Unido) – Ganador categoría portfolio.

Retrato

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© Adam Ferguson – Photographer of the Year 2022 y ganador categoría Retrato

Deporte

Kuarup
© Ricardo Teles (Brasil) – Ganador categoría Deporte

Bodegón

© Haruna Ogata (Japón) y Jean-Etienne Portail – Ganadores categoría Bodegón
© Haruna Ogata (Japón) y Jean-Etienne Portail – Ganadores categoría Bodegón

Vida salvaje y naturaleza

The Fox’s Tale
© Milan Radisics (Hungría) – Ganador Vida Salvaje y Naturaleza

Open

© Scott Wilson (Reino Unido) – Ganador Open Photographer of the Year
© Scott Wilson (Reino Unido) – Ganador Open Photographer of the Year

Student

The Identity of Holland
© Ezra Bohm (Países Bajos) – Ganador Student Photographer of the Year 2022

Youth

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© Tri Nguyen (Vietnam) – Ganador Youth Photographer of the Year 2022

23 Comentarios

  1. Cuanto mejor sería que Ferguson se dejara de discursos vacíos y farfolla intelectualoide, y realizara el trabajo como documentalista. Preparar un escenario, decirle a los retratados que pongan más cara de pena de la que tienen y darles un dispararador , mientras él observa la escena y da instrucciones, (sospecho), para mi le resta fuerza y naturalidad, y verdad a los retratos.
    Quien quiera ejemplos de lo que digo, que vea fotos de Dorotea Lange, Brassai, Cartier Bresson, Doisneau, Salomon, etc.

    • No hay mejor identificador del fotógrafo mediocre que el fotógrafo que habla de su trabajo con una jerga ininteligible, el que no se puede quedar callado porque la diarrea mental que atraviesa su cerebro es mayor que su capacidad expresiva con la cámara y pretende solventar ésta a través de aquélla. Sólo una retórica muy pedestre y cogida por los pelos puede dar un cierto lustre a unas fotos por lo demás carentes de glóbulos rojos y de testosterona en sangre.

  2. Creo que «apretar el botón» es un 1% de todo lo que requiere una toma fotográfica: composición, encuadre, lugar adecuado, momento idóneo, encontrar al sujeto/s objeto de la toma, medición de la luz, balance de blancos, enfoque, todo el tema los ajustes de la cámara y del equipo fotográfico y la propiedad de ese equipo y el dinero que cuesta, la idea artística, edición digital, propiedad de los programas de edición digital, etc., etc.

    De todo esto es responsable el fotógrafo, de ahí que él sea el titular de la propiedad intelectual de las fotos.

    • Si el porcentaje del acto fotográfico que consiste en «apretar el botón» es tan ínfimo como el 1% bien podemos prescindir de él y limitarnos a los eventos pre y post fotográficos para poder considerar que efectivamente una fotografía está realizada. Y el que tantos esfuerzos ha derrochado antes y después del acto decisivo de la captación de la luz puede prescindir de ese acto irrelevante que es «apretar el botón» para considerarse autor. Bastará con elegir motivo, elegir balance de blancos y revelar un soporte sensible que no ha recibido la impronta de la luz para que ese autor pueda presentarse a un certamen tan prestigioso como el que nos ocupa con una imagen completamente negra para merecer todos los reconocimientos habidos y por haber.

      • Arturo, es más importante apuntar, enfocar, encuadrar y las cienmil cosas más necesarias para una foro que apretar el obturador. De hecho hay cámaras que lo hacen ellas solitas: Olympus y su sistema Pro Capture, o la Nikon Z9 con sus 120 fps, porque obviamente ningún fotógrafo puede apretar un botón 120 veces en un segundo.

        Los tiempos fotográficos están cambiando porque la tecnología es imparable. Insisto, apretar el botón es una parte cada vez menos importante en fotografía.

        La idea del fotógrafo, Anderson, me parece original, pero no pierde sus derechos de autor ni la propiedad intelectual de sus fotografías.

        Es parecido al caso del «selfie del mono», en el que el fotógrafo David Slater dejó su Canon a unos macacos que se pusieron a jugar con la cámara, hiceron cientos de disparos pero dos salieron enfocados. Wikipedia demandó a Slater diciendo que las fotos eran de dominio público ante la corte de San Francisco. Y los cachondos de PETA reclamaron a Slater diciendo que la propiedad intelectual era del mono Naruto (!?).

        Naturalmente el tribunal dio la razón al fotógrafo, con todos los argumentos que escribo en mi primer comentario.

        La idea de que el sujeto fotografiado apreiete el obturador en intersante, sobre todo para las personas que se sienten muy incómodas posando, porque no son modelos profesionales, por timidez, o por lo que sea, pero el fotógrafo se ocupa de todo lo demás, que es muchísimo, por eso es el titular de los derechos de autor de la fotografía.

        Uno se explica por qué la profesión fotográfica está cada vez más minusvalorada y depreciada, si hay gente que únicamente valora en la toma fotográfica el acto de apretar el botón y no tiene en cuenta todo lo demás.

        • «Apretar el botón» es sólo una manera retórica de designar la función del fotógrafo como mero operario, como actor secundario, como mero posibilitante que pone en marcha un proceso físico a través de una herramienta tecnológica que necesita ser accionada para que desarrolle su función, cual es la de que la luz recogida por un objetivo impresione una emulsión de halogenuros de plata o un sensor electrónico. Es esta condición de posibilidad que ofrece la naturaleza la verdadera artífice, la verdadera protagonista de la fotografía. Los preparativos previos no sirven de nada sino culminan en ese acto que vehícula los fotones para ser recogidos en un soporte sensible. Ese es el acto fundacional de la fotografia sin el cual ésta no es posible, por mucho empeño que ponga el operario en complicar un simple proceso físico a través de una prolija parafernalia procedimental para legitimar estéticamente su actuación, que no deja de ser, como decimos, la de un mero actor pasivo. En todo este proceso de representación del mundo el verdadero agente activo es la luz, no el fotógrafo.

  3. Esta performance de Ferguson puede verse como un acto revolucionario o como un escándalo; acto revolucionario en cuanto el fotógrafo renuncia al momento decisivo de la toma y delega esa responsabilidad en el propio sujeto fotografiado; escándalo en cuanto el fotógrafo pone en tela de juicio su propia necesidad social, pues ahora él mismo se declara prescindible, un agente del que ya no se requiere para que se produzca el acto fotográfico

    Sin embargo, no parece que este acto disidente haya causado mucha controversia a nivel general de los medios ni entre los colegas de profesión, ninguna suspicacia entre aquellos que ven cómo su oficio languidece día tras día en una espiral de autoacabamiento. Más bien parece haber sido interpretado como un gesto experimental, una de tantas vueltas de tuerca a que se ve sometida una disciplina que presenta evidentes signos de agotamiento para poder revitalizarla y darle un nuevo impulso.

    • Impulso fallido pues si el fotógrafo desaparece de la ecuación la fotografía acaba por hundirse del todo. Esperemos que no cunda el ejemplo de Ferguson pues su iniciativa no es para nada edificante ni ejemplar. No se puede utilizar como excusa el ceder la «narrativa» al sujeto pasivo, pues la narrativa no la declara ni éste ni el fotógrafo, sino que es el propio lenguaje fotográfico el que trascendiendo a ambos impone su propio discurso, algo que no quiere entender una fotografia contemporánea en la que la palabra «trascendencia» se ha vuelto un término maldito del que todos reniegan pues se rinde culto al mundo de la inmanencia subjetiva.

  4. No sé si hay debate o no, pero bajo mi punto de vista el acto fotográfico no consiste en colocar la cámara en dirección a un objeto determinado sino en accionar el dispositivo que permite que la luz incida sobre un soporte sensible. Esto es lo relevante. Se podría haber invertido el proceso haciendo que el modelo se colocara por propia iniciativa en el ángulo de visión del objetivo, pero no es esto lo que origina la foto propiamente dicha. Lo que sucede antes y después de la captura y escritura de la luz es secundario. De manera que el autor de esas fotos es el que ha dejado su impronta a través de una cámara y se ha representado a sí mismo, no el que ha limitado a enroscar esa cámara sobre un trípode, tarea para la que no se necesita un talento especial y que bien podría haber realizado el migrante.

  5. Interesante tema de debate. Quién hizo las fotos, los migrantes o el ganador del premio…..?

    Yo no lo tengo nada claro

  6. El fotógrafo que hacía «auto»rretratos… quién dijo que la fotografía no tiene capacidad de reinventarse? Sin duda su futuro está haciendo números de magia y prestidigitación hasta ahora nunca vistos.

    Esto es como lo de ese peluquero famoso que le quiere cobrar una fortuna a Antonio Resines por cortarle el pelo.

    • Sí Señor, con dos cojones, menudo troleo guapo se ha marcado este tal Ferguson. Imagino el caos que se organizaría si los inmis que se han autorretratado reclamaran en concepto de coautoría al retratero que no les han retratado una parte de esos 25K $ del premio que se ha metido en la buchaca por unos retratos que él no ha realizado . Buf, qué lío… sólo de pensarlo entran sudores fríos… lol

  7. «[…] dando a cada migrante la capacidad de retratarse así mismo, esperaba subvertir la narrativa de la marginación»

    Si subviertes la capacidad subversiva del marginado le conviertes en un asimilado al sistema porque la negación de la negación se convierte en afirmación positiva. Si le niegas al marginado su narrativa particular lo incorporas al discurso del mainstream establecido que pretendía alterar.

    Verdaderamente la capacidad de los fotógrafos contemporáneos para decir tonterías es inaudita. Por qué no se limitarán a presentar el fotocartapacio y a quedarse calladitos.

  8. El premio gordo de Naviduqui primaveral debería ir destinado en realidad a unos tíos que se han hecho un selfie, pero los 25.000 machacantes se los embolsa el que ha plantificado la cámara…. no es una idea genial ? Estos de la corporación del Megapixel nunca dejarán de sorprendernos con sus ocurrencias…. «open». Ja me maten.

    • Te en cuenta que esa «corporación del megapixel» como tú la llamas invierte mucha viruta en publicidad en este blog, así que mucho cuidadín con lo que decimos 😀 !!

        • No sé si es mucha o poca, yo en realidad navego con Firefox y un bloqueador de propaganda así que no veo nada de lo que me sugieren vuestras «corporaciones» afiliadas…. jajaja

          • Muy considerado por tu parte, teniendo en cuenta que es esa publicidad que bloqueas la que permite que leas de forma gratuita medios de comunicación como éste.

          • Cuando tengo una inspiración divina y me dan ganas de hacer obras de caridad le hago un bizum a los Misioneros Combonianos. En Internet sólo tienen derecho a sobrevivir los mejor adaptados y los cibermendigos suelen dar mucha grima, y si además no se cansan de repartir lecciones de superioridad moral a diestro y siniestro acaban resultando insufribles.

          • Maleducado y desagradecido, buff, menuda mezcla. Sin más si yo fuera Iker ya te habría bloqueado la IP. Le robas y se lo dices en su cara. Menuda jeta.

  9. En la actualidad cuando se edita B/N noto una tendencia que no me agrada nada, me ponen nervioso esas fotos en donde se ha editado abusando de la herramienta sombra/iluminación, y ademas se usa un excesivo contraste, añadiendo un efecto de nitidez artificial también. El resultado final es una foto que mas bien parece una infografía en la que dudas si lo fotografiado es real o se trata de un dibujo hiper-realista. Al contemplar la foto se genera una tensión que me distrae completamente del mensaje que posiblemente se quiera transmitir. Lo noto en algunas de estas fotos B/N. A excepción de la primera, que tiene tonos mas naturales… el resto me ponen nervioso.

    • Si te pone nervioso la visualización de estas imágenes y no te llega su mensaje es porque lo único que transmiten es su propia artificiosidad, su pérdida de naturalidad tanto en el proceso de la toma como en su posterior «postprocesado». Había uno que decía que el medio es el mensaje, tal vez anticipándose en décadas al fracaso en el que habría de desembocar este artificio llamado fotografia digital.

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