Según informa la agencia EFE, Ouka Leele ha fallecido a los 64 años de edad, tras una larga enfermedad. «Lamentamos profundamente el fallecimiento de Bárbara Allende Gil de Biedma, Ouka Leele. Fue la fotógrafa más destacada de La Movida», ha publicado en su cuenta oficial de Twitter el Ministerio de Cultura y Deporte.

«Artista, fotógrafa y miembro destacado de la Movida». Así se definía Bárbara Allende Gil de Biedma -el nombre real de Ouka Leele- en su propia página oficial, así que recurrir al tópico de fotógrafa de la movida madrileña parece más que justificado.

Hija de una familia de la alta burguesía -en la que están también el poeta Gil de Biedma y Esperanza Aguirre- no se limitó a retratar con la cámara de aquel ambiente,  sino que formó parte activa de él.

 

Sus retratos coloreados -especialmente conocidos los de la seria ‘Peluquerías’- son ya un icono de la época.  En 2017 la firma de lujo Loewe los rescató para crear una línea de ropa y complementos con aquellas imágenes.

De hecho, explorar la relación entre la fotografía y la pintura fue una de sus vertientes creativas más prolíficas, con el color como gran protagonista de aquellas primeras obras que la auparon a la fama dentro de la esfera artística y cultural de Madrid.

Convertida en una de las fotógrafas más conocidas del país, sus trabajos artísticos se combinan con algunas incursiones en temas más documentales y sociales, como el trabajo ‘Un banquete cruel. PourQuoi?’ junto a las periodista Caddy Adzuba sobre la violencia contra las mujeres en África.

Muy conocida es también, aunque por otros motivos, la foto que en 2014 hizo al equipo del programa de televisión Sálvame y por la que cobró, como ella misma explicó en Vanity Fair, «sólo 15.000 euros».

En su larga lista de reconocimientos, además del Nacional de Fotografía, en 2012 recibió la Medalla de plata de la Comunidad de Madrid y este mismo año la Medalla de Madrid, un galardón que ya no pudo recoger en persona.

En cuanto a publicaciones, además de su obra fotográfica, sus últimos libros (Axis Mundi, 2017) son de poesía. Sus imágenes forman parte de la colección del Museo Reino Sofía o la Fundación La Caixa, entre otros.

El documental ‘La mirada de Ouka Lele’ (2010) que puede verse en Filmin permite un acercamiento a su polifacética obra.

23 Comentarios

  1. Me deja estupefacto ver y leer como algunas personas o personajes pretenden moralizar y sentar cátedra sobre cualesquiera cosa o suceso como si su dicción fuese «palabra de dios» cuando seguramente no saben de la misa la mitad, pero si lo escriben en un sitio como éste parecierales a ellos mismos que son los gurús más gurús del mundo mundial y no hay nada que ellos no sepan ni que hayan vivido, ellos siempre han sido y son el epicentro de todos los acontecimientos de éste mundo.

    • La culpa la tiene el antropocentrismo de Descartes. No nos culpes, nosotros somos simplemente sus epígonos: pensamos luego existimos por encima del mainstream. Si eso nos condena a galeras remaremos con gusto.

      • Los infumables autoproclamados outsiders son condenados a galeras no por outsiders, si no por infumables. Varios en esta sección de comentarios son unos buenos ejemplos. Tampoco es que sean tan especiales, vamos. Después para gustos, colores.

        • No cabe mayor timbre de gloria para el apocalíptico que ser condenado a galeras por el integrado; en el pecado lleva la penitencia.

          Al outsider no le resulta tan gratificante la pena como cuando viene sentenciada por el amaestrado.

        • Los Outsiders, infumables o no, siempre son objeto de condena por parte de las gentes de bien que pretenden imponer su concepto de ley y orden, pero el orden siempre apetece del caos, de hecho uno y otro son inseparables. Por eso el mayor prestigio de un Outsider solo puede provenir de un Flanders. En esta sección de comentarios también hay buenos ejemplos.

          • El ejemplo solamente demuestra que nadie se banca infumables, nada más. Acá hay más de un usuario que simplemente podría haber manifestado su disgusto por la persona referida en artículo y ya, pero en cambió siguieron manifestado su postura a lo largo de la sección de comentarios. Eso es necesidad de llamar la atención, y es propio de gente infumable. Si nadie los quiere por ello asúmanlo y van a ser menos desdichados que sentirse perseguidos como si a alguien realmente le importara lo que a uds les gusta o no.

          • Creo que tienes una percepción claramente distorsionada del asunto: aquí nadie ha manifestado disgusto por la persona, tal vez sí por su trabajo y las circunstancias socio culturales que lo han encumbrado de manera artificial. En todo el hilo el único disgusto y molestia aun colérica que percibo son los tuyos por el hecho de que se manifiesten pública y libremente opiniones críticas que no coinciden con las tuyas, en el supuesto de que las tengas, lo que resulta dudoso. Pero por si no te has dado cuenta estás en internet: el paraíso de la disidencia a la carta siempre que se manifieste con total corrección, como es el caso, un ámbito de libre expresión que tal vez no se ajuste a tus demandas de conformista corrección política impuesta por decreto universal. Aquí el único que está llamando la atención poniéndose en evidencia eres tú.

          • Estimado Flanders: lo que tú consideres infumable o no tampoco le importa a nadie, y aquí estás, sirviéndose de la libertad que te otorga el medio a modo de desahogo de tu enojo infantil, así que respeta la libertad de los demás. Como quiera que sea tus regañinas y tu moralina barata tampoco nadie te las ha solicitado; te las puedes ahorrar.

  2. Que descanse en paz. Me llamarán frívolo pero a mí sí me gusta lo que hacía. Hay que entender que no era sólo fotógrafa, sino artista a través de la fotografía, no se limitaba a una mera edición de fotos. Que no guste o que no se le comprenda lo entiendo, pero me entristece ver faltas de respeto hacia alguien que acaba de pasar una enfermedad que la llevó a la muerte.

    Sin querer hacer comparaciones, los Beatles hicieron un montón de canciones frívolas, en sentido musical y en cuanto a sus letras, pero el que dude de que eran grandes músicos y de su influencia en todo lo que siguió debería aprender un poco.

  3. Discrepo con el decreto del Ministerio: el fotógrafo más relevante de la movida, no por fotografiar sus oropeles sino su trastienda fue Alberto García-Álix.

  4. Ouka Lee tuvo su propio estilo y manera de percibir la fotografía y le dio su toque personal al tratar esas imágenes con virados originales y un modo de trabajar que hizo su trabajo exclusivo para la época. Su fallecimiento me ha pillado por sorpresa, ignoraba que estuviera enferma… Descanse en paz.

    • Si el Ministerio de Cultura lamenta la pérdida de la musa fotográfica de la movida es motivo suficiente para sospechar de ambas: de la musa y de la movida. Reconocimientos de los que nunca gozó, por ejemplo, Jorge Rueda, el verdadero padre del surrealismo fotográfico español. Seguramente su provecta edad, el hecho de ser hombre y de mostrarse inflexible contra todo tipo de movidas, institucionales o «alternativas», ha jugado en su contra.

      • Recuerdo que Jorge Rueda publicó el trabajo de esta mujer cuando empezaba y además le dedicó textos, entonces el que estaba en la cresta de la ola era el… fíjate la vida que vueltas da, como ha quedado la historia.

        Es bastante extraño que ateniendonos al trabajo fotográfico de los dos, incluso la importancia de los dos personajes en la historia de la fotografía y su legado, ella sea ta conocida y el tan desconocido, hay algo que no cuadra.

        En cualquier caso, descanse en paz, la culpa desde luego, no la tiene ella,

  5. «La mística doméstica. Mis fotos no son una crítica social: son una sublimación de lo cotidiano» Más bien habría que hablar de una glorificación de lo chabacano, de una celebración de lo vulgar, consigna ésta, la de añadir un barniz estético y popular a una realidad que no se pretendía transformar, que bien podría definir a toda la movida como ideología inane y anarcoide. Y de aquellos polvos estos lodos, la tradición de vendedores de humo en fotografía se remonta muy atrás, tan lejos como 40 años. Se empieza con la mística doméstica y se acaba en Afronautas.

    • La fotógrafa de una época, puede que breve pero mitificada. Su nombre y sus imágenes pervivirán durante mucho tiempo en la memoria de muchos, sus imágenes volverán a ser expuestas y observadas por nuevos ojos.
      Había una época, en la que los buenos y las buenas fotógrafas podían morir, pero su obra sobrevivía.

      Dudo que hoy, en tiempos de Instagram, las obras de nadie persistan de esta manera.

      DEP.

      • La «Peluqueria» de la finada me recuerda mucho a las latas de sopa Campbells de Warhol. Imágenes de fácil ingestión, digestión y excreta que no invitan a ninguna reflexión.

        También la sopa de tomate y de cebolla pervivirán mucho tiempo en la memoria de muchos por el solo hecho de que el stablishment ha encumbrado ese material de raigambre popular a la categoría de arte y lo cuelga en las paredes de sus museos. Pero el arte verdadero nunca fue popular, siempre fue aristocrático: producido y recibido sólo por espíritus selectos. Que la fotografía, la de hace 40 años o la actual, tenga calado social significa ni más ni menos que la fotografia nunca fue arte y de eso no tiene ninguna culpa Instagram.

        • guau!!! palito para Ouka Leele, para Warhol y para Cristina de Middel, que ni pasaba por aquí… Sin duda estoy deseando ver la exposición de este artista de la aristocracia que es «Radio Macuto». Aunque igual como los del poculacho no somos «espíritus selectos» no merezcamos disfrutarla nunca. Un poquito de respeto a tus mayores, amigo (y no lo digo por la edad)
          D.E.P Barbara

          • O mis ojos me engañan o aquí no se ha faltado al respeto a nadie. Otra cosa es que te sientas ofendidito porque se critica con plena corrección formal a alguna de tus queridas vacas sagradas. Ahí ya entramos en el terreno de los sentimientos, no en el de la razón.

  6. La movida: efímera oda a la banalidad de unos frívolos pijos que querían servir de punto de inflexión entre una tradición de la que renegaban y les venía grande y una postmodernidad incipiente que aún no acababa de afincarse en este país. Por fortuna la movida duró poco.

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