Que la denominada ‘Ley Mordaza’ supone un peligro para la libertad de prensa y el trabajo de los periodistas es algo que profesionales y asociaciones llevan tiempo denunciando. Una simple discusión o un forcejeo con un policía y basándose únicamente en el relato de una parte es suficiente para que el fotógrafo o periodista acabe siendo, en el mejor de los casos, multado.

Y aunque seguramente es algo que ocurre con frecuencia, esta vez el caso ha saltado a los titulares porque el protagonista es Javier Bauluz, veterano y reconocido fotógrafo que en 1995 recibió, junto a sus compañeros de Associated Press, un premio Pulitzer.

 

Algo que, por supuesto, a los policías que le echaron del muelle del puerto de Arguineguín (Gran Canaria) mientras trabajaba les da absolutamente igual.

El incidente, ocurrido a finales de 2020 mientras Bauluz fotografía la llegada de migrantes a Canarias, ha desembocado en una multa de 1000 euros para el reportero, que lleva años retratando y denunciando la vulneración de derechos humanos en la frontera sur de Europa.

Según explica él mismo, la zona del muelle estaba abierta, con lo que nada le impedía estar allí fotografiando. Pese a ello, dos agentes le alejan del puerto, donde acababa de llegar un barco de rescate con migrantes. La discusión y el pequeño forcejeo cuando Bauluz se resiste a que le lleven del brazo para alejarle de la zona, parece el único argumento para esta multa.

El periodista ya ha anunciado que se niega a pagar la sanción, mientras en las redes se suceden las muestras de apoyo.

Un caso mediático con gran repercusión que, evidentemente, no será el único. De hecho, como bien sabe cualquier fotógrafo y fotógrafa de prensa, los encontronazos con policías que deciden que «aquí no se puede hacer fotos» son uno de los clásicos de la profesión.

27 Comentarios

  1. Con Ucrania a la cabeza. Creo que estamos viendo el renacer del fascismo en el Mundo. Y todos boca abajo. Hay comentarios simplemente reaccionarios. Como si un policía tuviera más derechos que un ciudadano. Ahora no se les puede mostrar, no se les puede hablar ni criticar. Eso me recuerda épocas duras. Estamos llegando al momento en que debemos empezar a encender fuego a los libros. Y a las cámaras que muestran los desastres de un mundo cada día más asqueante. Y a los que denuncian esto. De paso tanto defender a la policía cuando esta no escapa de la realidad social. Hay corruptos como en todo lugar. Ser policía o militar no da medalla de impoluto.

    • «Como si un policía tuviera más derechos que un ciudadano». Tanto el policía como el ciudadano deben someterse al imperio de la ley que está por encima de uno y de otro. Es la pequeña servidumbre de vivir en un estado de derecho.

    • De vivir en un estado derecho y no en la jungla caótica donde cada quien hace lo que le sale de los cojones.

  2. La ley mordaza prohibe tomar imágenes de policías si son identificables y si ello acarrea una verdadera situación de riesgo, tanto para los agentes, su familia, instalaciones o las operaciones policiales.

    Pero ojo, el problema es la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales de 2018, porque podría ser una infracción grave la difusión de las imágenes de policías a través de redes por ser un caso de tratamiento de datos personales de los agentes de la autoridad.

    Al final el policía estaba protegiendo al fotógrafo de una sanción administrativa.

  3. Y aprovechando que el pisuerga pasa por Valladolid hacemos promo de nuestro librito «la ruta canaria». Corre, corre a reservarlo, no te vayas a quedar sin él.

    No hay duda de que el tristérrimo fenómeno de la inmigración constituye para algunos un jugoso y lucrativo negocio.

    • Bauluz lleva 20 años documentando la violación de derechos humanos y las migraciones, no creo que para vender libros. Si lees lo que él mismo explica, la venta del libros se propone como alternativa a la recogida de fondos que algunos compañeros habían propuesto para pagar la multa.
      Respecto al negocio que comentas, efectivamente hay gentuza que lo aprovecha. También para sembrar discursos xenófobos y odio y rascar algunos votos.
      Saludos
      Iker

      • Ya sabemos que en Photolari sois muy progresistas, como 99% del gremio y estáis a la salta en cuando sale un comentario que no es políticamente correcto. Ahora creo que ya hay un gobierno muy social y parece que no le interesa cambiar esa ley malvada de la derecha.

          • Efectivamente, los mensajes xenófobos han sido borrados y sus autores invitados a no volver. También otros con poco interés en hablar de fotografía y sí en ejercer de trolss. Las normas de la casa son conocidas. Saludos

        • Hola Andreu, bienvenido que veo que es la primera vez que comentas y no para hablar de fotografía. ¿Podemos ayudarte en algo?

    • Por alguna y misteriosa razón que sería digno de investigar, este gremio de los foteros, al menos algunos de ellos, se atribuyen la prerrogativa olímpica de estar por encima de la ley y de las normas que el resto de la ciudadanía cumple responsablemente. Estos enviados por la providencia para desempeñar su labor mesiánica de salvadores del mundo están exentos de la regulación normativa que sí rige para el resto de los mortales, pero luego cuando viene el hostión de realidad se llevan las manos a la cabeza y se sienten terriblemente escandalizados, escándalo del que se debe sentir cómplice el ciudadano de a pie que sabe que las indicaciones de un agente de la autoridad son sagradas y se cumplen sí o sí.

      • Si has leído la noticia verás que comentamos que esto mismo ocurrirá decenas de veces cada día, pero que precisamente al tratarse de un reportero reconocido hace que salte a los titulares y sirva para denunciar una ley que amenaza a la libertad de prensa. Saludos

    • No, basta que estés haciendo tu trabajo en una zona donde se puede para que puedas cuestionar unas supuestas órdenes basadas en criterios random. Si alguna ves has hecho fotos, seguro que lo sabes. Saludos

  4. Entiendo la postura del fotógrafo, pero lo que está claro es que había compañeros gráficos trabajando sin problemas… ergo… algo también tuvo que hacer mal el fotógrafo.

    Las imágenes de vídeo no dejan lugar a interpretaciones, a mí me parece que la actitud del fotógrafo no ha sido correcta. Ahora, creo también que en un juicio o apelación es posible que gane, y que la Ley Mordaza es una mierda antidemocrática.

    Peero… No por llevar uniforme un policía es un enemigo, muchas veces es un currante que intenta hacer un trabajo difícil -mantener el orden público- de la mejor manera posible.

    Y, naturalmente, detrás de un uniforme se esconden muchos hijos de puta (he tenido la desgracia de coincidir con unos cuantos)… pero no parece éste el caso. Creo que el fotógrafo tenía un mal día y se mantuvo en sus trece con ademanes incorrectos demasiado tiempo.

  5. «El bien jurídico protegido por el delito de resistencia a la autoridad (art. 239 C.P.) es la libre acción del funcionario público en el legítimo ejercicio de su función.» Pretender ir de sobrado y ser más chulo que un policía es garantía segura de acabar cagándola. Con todos los años que lleva en el oficio y desconoce lo más básico, aunque siempre le queda el consuelo de ir a llorar a las redes para hacer gala de su presunta superioridad moral.

    • Hola Adolfito,

      En realidad no funciona así. Es decir, una “autoridad” no te puede decir que no hagas fotos en un lugar público sin basarse en una norma que regule dicha zona o cuestiones de seguridad. No es el caso puesto que se trata de un espacio acordonado los días anteriores pero abierto en el momento del incidente.
      Lo que se denuncia, es que esa “ley mordaza” se salta los trámites democráticos habituales (denuncia, versiones, juicio…” y basta una declaración de un policia.
      Imagino que te da absolutamente igual porque tú sólo pasabas por aquí a insultar al fotógrafo, pero por si quieres conocer más datos para hablar con propiedad.

      Saludos

      Iker

      • El policía le indica que puede trabajar libremente en la zona que él le señala a tal efecto, pero el fotero se niega a seguir las indicaciones del policía, le insulta y se niega a identificarse. El fotero estaba montando el numerito sabiendo que alguien estaba grabándolo todo y que el video serviría de autopromoción en las redes a posteriori. 1000 euros de multa? Poco me parece.

        • Dejando a un lado que no creo que Bauluz necesite promoción a estas alturas de su vida, hablamos precisamente de eso: es una zona abierta (no acordonada) y es evidente que no es un tema de seguridad. Salvo que hayas visto otro vídeo, yo veo como a una persona que está trabajando se le mande que se vaya de un lugar en el que sí puede estar, pide explicaciones, se le sujeta del brazo, se suelta y siguen discutiendo. Me cuesta entender, si alguna vez en tu vida has hecho fotos en la calle o te has dedicado a ello, que no entiendas la situación.
          Iker

        • ¿pero este señor «adolfito» (perdón por lo de señor, pero no le conozco) viene a hablar de fotografía o a trolear a los que nos interesa la fotografía? El tono despectivo de «fotero» y el discurso un tanto rancio parecen indican un desconocimiento total del trabajo del reportero gráfico. Es evidente que nunca ha estado cubriendo cámara en mano una manifestación o una situación de tensión en la que algunos (reitero) algunos policías se extralimitan en su presunta obligación. Al menos reconozco que este señor policía ha sido bastante amable, porque todos sabemos que muchos compañeros han sufrido algo más que el señor Bauluz. En fin, son los tiempos. Opinar desde el desconocimiento y desde el odio injustificado esta desgraciadamente cada día más de moda. Le aconsejo que coja una cámara (una cualquiera, la que sea) y disfrute de la experiencia, porque con suerte le cambiará la perspectiva y le abrirá la mente. Salud y suerte, amigo.

  6. Javier Bauluz, todavía navega por nuestras retinas esa imagen demagógica y manipulada, mediante un encuadre falaz y una óptica adecuada, que colocaba en una falsa cercanía a unos bañistas y al cadaver tendido en la playa de un inmigrante. Este fotógrafo es el ejemplo de en lo que nunca debe convertirse el fotoperiodismo.

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