El fotógrafo Alexandre Rotenberg, especializado en fotografía de viajes y de stock, quiso poner a prueba el sistema de algunas agencias de imágenes de descarga gratuita, en las que se aconseja a los usuarios dar a cambio una pequeña donación voluntaria

Pagar lo que consideres que cuesta una imagen según tus necesidades y para lo que la vayas a usar. No sería un plan tan descabellado si viviéramos en otro planeta o en una sociedad comprometida que valora el trabajo y el esfuerzo ajeno. Algo que Rotenberg probablemente ya sabía que no era el caso, pero que quiso comprobar por sí mismo. 

Captura Alexndre Rotenberg – 3

El experimento consistió en subir 100 imágenes y algunos vídeos con cierto valor comercial en Pixabay y Pexels, sitios de descarga gratuita que funcionan por donaciones. Por otro lado subió las mismas fotografías a diferentes bancos de imágenes tradicionales en los que se paga por cada descarga y el precio cambia dependiendo de cual vaya a ser su uso. 

78.000 descargas, cero euros

La finalidad de esta prueba era comprobar si las personas que descargaban sus fotos en las webs gratuitas hacían una donación, convirtiendo el intercambio en algo rentable. Y por otro lado confirmar si las descargas por donaciones afectaban de algún modo a las ventas en páginas de pago.

Como el mismo Rotenberg explica, lamentablemente el experimento solo sirvió para perder el tiempo. No ganó absolutamente nada en donaciones a pesar de que se realizaron 78.000 descargas en menos de un año.

Captura Alexndre Rotenberg – 2

Y peor aún, tuvo numerosos quebraderos de cabeza con algunas personas que descargaron de forma gratuita sus imágenes y después las subieron a bancos de imágenes de pago para venderlas como si fueran propias. Pudo localizar y denunciar algunos casos pero es consciente de que debe haber muchísimas más fotos robadas.

Curiosamente, también puedo comprobar cómo ofrecer este material de forma gratuita no afectó demasiado a las ventas en otras páginas y, de hecho, asegura que algunas fotos se vendieron muy bien.

Sí es verdad, reconoce, que algunas publicaciones que usualmente pagaban por sus fotos sí optaron por no hacerlo. El caso más escandaloso es que utilizaron una de sus imágenes como portada de un libro, también sin aportar ni un euro.  

Captura Alexndre Rotenberg – 1

¿Conclusión? Lo que seguramente ya sabíamos sin necesidad de experimentos: las páginas de descarga gratuitas de fotos no aportan ningún beneficio. “Es un modelo de negocio perjudicial para profesionales de la fotografía y el vídeo y todos deberían luchar contra estas prácticas” asegura en su blog mientras lamenta la codicia y egoísmo de algunas empresas y medios.

También es verdad que ahora mismo la mayor preocupación para quienes se dedican a la fotografía de stock no serán este tipo de bancos de imágenes gratuitos, sino el auge de la IA en este sector.

3 COMENTARIOS

  1. Muchos perfiles de Instagram són públicos, el mio por ejemplo.

    ¿Me pregunto si en esta ¿red social? así como en otras, tambien se roba (o plagian) imagenes a mansalva? (Tal vez son paranoias mias)

    Pero me da la impresión que robar a un aficionado de su perfil de Instagram, debe ser como robarle a un turista que camina por Ciudad Juarez con billetes colgando por los bolsillos mientras hace fotos a una lata de Coke con la última Leica monochrom y su Xulupilunilux Ektron f0.91 gold edition..

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