Instagram es mentira. Una frase muchas veces repetida pero que resume bastante bien la distancia que hay entre lo que se ve y muestra en esta red social y la realidad. Algo que no siempre queda claro y que puede tener efectos directos sobre sus usuarios, sobre todo los más jóvenes.

Un tema a debate desde hace tiempo y en diferentes países que ahora llega al Congreso en España de la mano de Iñigo Errejón, diputado de Más País. «400 mil jovenes en España sufren trastornos de conducta alimentaria, relacionada con la reproducción de unos cánones de belleza inalcanzables y a menudo falsos. Queremos que Instagram advierta cuando una foto está manipulada», explicaba hace unos días.

Aunque retocar las fotos de moda para adecuarlas a los cánones de belleza es una práctica que no inventó Instagram y que se mantiene en medios y publicidad, lo cierto es que esta red social y la consiguiente exposición pública ha multiplicado su visibilidad.

Grandes marcas e influencers

Todo es felicidad y perfección en Instagram, incluyendo los cuerpos. El efecto de este bombardeo de imágenes está más que estudiado y, tal y como se filtró hace tiempo, la propia empresa de Zuckerberg es consciente del daño que puede hacer a su público más joven. Tampoco es ningún secreto la relación entre este tipo de contenidos y los desordenes de alimentación, especialmente en el caso de los adolescentes y, sobre todo, de ellas.

Si Instagram es capaz de detectar y censurar pezones, seguro que también puede marcar las fotos editadas, aseguraba Errejón para defender una medida que, eso sí, enfoca a marcas e influencers.

Retoque-retrato

El problema, eso sí, llegará a la hora de definir esa edición porque, como todo el mundo sabe, el 99% de las fotos que se comparten en Instagram tienen algún tipo de retoque. ¿Y si la edición se ha realizado con otro programa o incluso con el propio móvil? ¿Cuál es la frontera entre una edición básica de un retrato y un retoque que deba ser indicado?

No hay que olvidar que diversos smartphones disponen de modos denominados como «belleza» que permiten suavizar la piel, entre otros retoques. También muchos programas cuentan con funciones muy sencillas para «adelgazar» las fotos.

Propuestas similares ya han prosperado en países como Noruega. En verano de 2021 el ministerio de Infancia e igualdad Noruego aprobó una ley que obliga a influencers y marcas a identificar las imágenes que publican en sus redes sociales y que han sido previamente retocadas.

2 COMENTARIOS

  1. Sin menospreciar la gravedad de los trastornos alimentarios, y cómo la cultura visual influye en ellos, y atendiendo a otro tipo de necesidad, mucho menos urgente, ¿sería posible que hicieran lo mismo también con las fotos en Tinder y similares? Es para un amigo. Muchas gracias.

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