PhotoPills Camp, crónica de una experiencia que puede cambiar tu vida fotográfica

Una semana en Menorca aprendiendo e inspirándose con grandes fotógrafos. Así fue la primera edición de PhotoPills Camp

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¿Qué es el PhotoPills Camp? Una experiencia única en la vida. Así de simple. O no.

Este evento, organizado por el equipo de PhotoPills en su sede, Menorca, ha reunido a 40 participantes, 8 referentes del mundo de la fotografía y a los creadores de la aplicación. Todos ellos friquis de la fotografía y de PhotoPills.

Todos con un objetivo común: aprender y pasarlo en grande en un entorno idílico. He tenido la inmensa fortuna de participar en la primera edición, y estoy convencida de que no será la última.

Una fuente de inspiración

Foto: Sandra Vallaure

La inspiración en fotografía en general, y en fotografía de viajes en particular, es fundamental. Nadie duda de ello. Pero ¿cuántas veces has leído o escuchado que tienes que ser original, desarrollar tu propio estilo y crear tus propias imágenes?

Esa insistencia tiene un porqué. Aunque la clave de tu éxito no está en lo que tienes que hacer sino en cómo puedes conseguirlo. Y aquí es dónde el PhotoPills Camp juega un papel definitivo.

Sabiendo de la importancia de este factor, la primera noche fuimos a una de las calas más emblemáticas de Menorca, Cala Macarella. Allí, bajo las estrellas, tuvimos la suerte de asistir a una serie de charlas que nos dieron los PhotoPills Masters.

Cada PhotoPills Master nos contó su historia, qué papel juega la fotografía en su vida y cómo buscan la inspiración que les hacer crear esas imágenes que nos emboban.

La visión de tu vida cambia y evoluciona continuamente a medida que tus experiencias, y las personas con las que te cruzas a lo largo del camino, te inspiran. En mi caso, que me apasiona la fotografía de viajes, esa inspiración me lleva a visitar nuevos lugares con el fin de buscar experiencias nuevas y enriquecedoras.

Cuando empecé, mi fotografía era completamente experimental. En otras palabras, ¡no tenía ni idea de lo que hacía! Me dedicaba básicamente a explorar el mundo que me rodeaba y capturaba aquello que me parecía más interesante y me llamaba más la atención.

Foto: Sandra Vallaure

Con el tiempo me di cuenta de que quería transmitir algo más. Ese momento por ejemplo en el que, viendo un atardecer el l’Allée des Baobabs, se me desencajaba la mandíbula o esa hora azul en Roma en la que el azul del cielo se funde con el naranja de las farolas y el conjunto se refleja en el río Tíber.

Las reglas o criterios que determinan por qué una fotografía llama la atención del espectador no son fáciles de definir. Pero el sujeto es, sin lugar a duda, un elemento fundamental. Varía drásticamente en otras disciplinas, pero en la fotografía de viajes el propio destino es el sujeto de mis imágenes.

En ese sentido, viajo a aquellos lugares que me resultan más inspiradores. El reto es conseguir que mis imágenes transmitan una sensación al espectador. Cuando hago fotos, me embarco en una búsqueda contínua por contar historias y mostrarle ese destino a través de mis ojos.

Al mismo tiempo, trato de despertar al espectador de su letargo, hacerle salir de su saturación visual. Y es que hoy en día es imposible no ver imágenes a todas horas del día, fotos de todas las temáticas, colores y casi casi olores. Ante todo eso ¿cómo destacar?

Algunos consejos

Foto: Sandra Vallaure

Aquí es dónde la experiencia de los PhotoPills Masters resultó reveladora. Tomad nota:

Identifica los sujetos más importantes y representativos del lugar. Una vez que los tengas, dedica tiempo a investigar y descubrir nuevos puntos de vista con el fin de crear una composición que transmita. Desafíate a ti misma y no pares hasta encontrar ángulos interesantes y puntos de vista variados.

Y no olvides que es fundamental decidir cuándo tienes que ir a esos destinos. Estudia cómo puede variar la escena en función de la época del año y de los cambios de estación.

Ten en cuenta que fotografiar una localización consiste en crear una puesta en escena, no tomar una instantánea. Crea una ventana en esa escena para que el espectador observe a través de ella, deja que se transporte a ese lugar por unos instantes y permite que explore lo que tiene a su alrededor.

Deja que descubra lo que tú misma descubriste cuando estabas allí, que se asombre y se quede boquiabierto al igual que tú hiciste. Y si el espectador nunca ha estado allí, consigue que tenga ganas de ir después de ver tu foto. Invítalo a explorar por su cuenta ese rincón y haz que sueñe con esa posibilidad.

Y como no podía ser de otra forma, todos repetían lo mismo: la calidad de la luz en una escena es el factor más importante a la hora de crear una fotografía que tenga un impacto emocional. Es fundamental dedicar mucho tiempo a establecer cuáles son los mejores momentos de día y la mejor iluminación para cada sujeto. Y, por supuesto, cómo capturarlos.

Una idea sin un plan es sólo un deseo

Foto: Sandra Vallaure

Es en este punto en el que la planificación (¡con la ayuda de PhotoPills!) juega un papel relevante. Investiga todo lo que puedas acerca de esos lugares y de cómo influirán el Sol y la Luna en la luz que tendrás…

La otra forma de conseguirlo (y ojo porque no son excluyentes) consiste en pasar el mayor tiempo posible en estos lugares, disfrutar de lo que te rodea para que, en última instancia, decidas cómo jugar con la luz y conseguir la escena que buscas. Cuánto mejor aprecies y entiendas tu entorno, mejor captarás y transmitirás algunos de esos sentimientos al espectador.

Por eso, conseguirás grandes imágenes si fotografías durante la hora dorada, el amanecer y el atardecer. Y si quieres ir un pasito más allá déjate embaucar por la hora azul.

La hora azul es un período del crepúsculo que ocurre cada mañana y cada noche. No se trata de un momento de luz del día completa ni de oscuridad completa: son unos momentos impresionantes en los que tanto la luz natural como la artificial pueden mezclarse maravillosamente. Es una luz de ensueño.

Y hablando de luz…

La Isla de la Luz

Menorca es un destino único en el mundo por muchos motivos. Esta ha sido mi tercera vez en la isla y cada visita me ha confirmado lo que descubrí a finales de los 90.

Situada en pleno Mediterráneo, un mar lleno de contrastes que baña algunas de las costas más espectaculares del mundo, esta pequeña pero poderosa isla difícilmente te dejará indiferente.

Foto: Sandra Vallaure

En primer lugar, porque el Mediterráneo ha ido surcando con sus aguas un sinfín de pequeñas bahías a lo largo de todo el perímetro. ¡Y qué aguas! No verás un turquesa tan puro en ningún otro rincón del planeta.

Pero es que cuando te descalces y sientas cómo la fina arena se amolda a tus pies no podrás evitar cerrar los ojos. Mientras lo haces, olerás con intensidad los pinares que bordean toda la costa. No dejes de disfrutar de su sombra y de su arrullo mientras el viento los mece.

A pesar de tener elementos comunes, cada una de estas pequeñas calas es un microcosmos en el que te sentirás alejado de todo y podrás dejarte llevar. Y es que ninguna es igual a la anterior. Cada una tiene su propia personalidad y estará esperando impaciente a que la descubras con los cinco sentidos.

En segundo lugar, porque tiene una historia que, al igual que hace el Mediterráneo con la costa, ha ido forjando la personalidad y la cultura de los menorquines. Y es que si algo tienen los habitantes de esta isla es hospitalidad a raudales. Nadie mejor que ellos para hacerte sentir como en casa.

¿Sabías que la isla estuvo bajo dominio árabe 400 años? ¿Y que en el siglo XVIII fue una dependencia británica? Por si fuera poco, los franceses también se sumaron brevemente a la fiesta.

Todo ello se ha visto reflejado en la personalidad y el idioma de los menorquines, gente recia que ha podido con todo y con todos. Luchadores incansables, su objetivo siempre ha sido conseguir esa tranquilidad que tanto anhelaban y que te regalan en cuanto pones un pie en la isla.

Y por último es, sin duda alguna, la Isla de la Luz. Aquí, tus fotos te dejarán boquiabierto. Podrás capturar paisajes idílicos, cielos estrellados bañados por la Vía Láctea, y la calidez de algunas de sus poblaciones más significativas.

He estado en muchos lugares remotos, sitios en los que la contaminación lumínica no existe y dónde las estrellas te abruman al levantar la cabeza. Pero la mayoría están a dos días de avión. Menorca es un paraíso de la fotografía nocturna y uno de los pocos sitios en Europa donde puedes ver la Vía Láctea con tus propios ojos.

Pero para captar las bellezas de Menorca no hace falta esperar a la noche. Déjate guiar por sus faros y acércate al atardecer, o mejor aún, al amanecer para inspirarte durante el inicio de un nuevo día. O vete a captar los blancos de Mahón y Ciutadella mientras sus habitantes te regalan sus sonrisas.

Y eso no es todo porque, por si fuera poco, Menorca es la cuna de PhotoPills…

Manejando PhotoPills

Foto: Sandra Vallaure

Por si no fuera suficiente tener a mi disposición a tanto talento reunido en un mismo lugar a la vez, sin duda alguna, una de las grandes ventajas de participar en el PhotoPills Camp fue estar codo con codo durante 7 días con el equipo completo de PhotoPills: Rafa, Germán, Toni y Joan.

Pude resolver todas las dudas que se me pasaron por la cabeza sobre la aplicación y sobre su impacto en mis fotos en cualquier momento. ¡A eso le llamo yo un gran servicio al cliente!

Por si a estas alturas queda alguien que no conozca esta aplicación, PhotoPills es una auténtica navaja suiza. Contiene un conjunto de herramientas que sirven para planificar con exactitud cualquier foto que tengas en mente. Todo está muy bien explicado en la web de PhotoPills.

Pero por ponerte un ejemplo, imagina que tienes en mente fotografiar una puesta de sol y te gustaría que el sol estuviera colocado justo detrás del faro que tienes frente a ti. ¿Es algo que ocurrirá algún día? Si es así, ¿cuándo sucederá? Y lo más importante ¿dónde tendrás que colocar tu cámara?

PhotoPills te ayuda a responder estas y muchas preguntas más, no sólo sobre el Sol si no también sobre la Luna, la Vía Láctea, la distancia hiperfocal, los tiempos de exposición…

Pero si quieres probar con nuevos retos, prueba a realizar una planificación de la Luna o de la Vía Láctea. ¡O incluso puedes aprender a planificar la captura de un rastro de estrellas!

Es una aplicación tan completa que merece la pena dedicarle un tiempo a aprender cómo funciona para sacarle todo el partido. Por eso, el hecho de poder aprender directamente del equipo fue todo un lujo.

Foto: Sandra Vallaure

El PhotoPills Camp destaca por muchas cosas, pero la más sorprendente es la cantidad de talento que se reúne en un sólo lugar y durante un periodo tan largo de tiempo. Y es que durante 7 días compartes mesa y localizaciones, como quien no quiere la cosa, con fotógrafos expertos cuyo talento y pasión no tiene límite. Como tampoco tienen límite sus ganas de compartir todo lo que saben contigo. Sí, todo.

PhotoPills Masters de 2017

Foto: Sandra Vallaure

Cualquiera que me conozca sabe que Naomi y Elia Locardi son un referente para mí. Llevo muchos años siguiendo su trabajo como fotógrafos, viajeros y ponentes. Durante ese tiempo me han enseñado mil cosas, pero tenerlos enfrente, compartir experiencias con ellos y comprobar que siguen siendo de carne y hueso ha sido una lección de humildad. Eso por no hablar del dominio de ambos con sus drones. Para caerse de espaldas.

¿Qué puedo decir de José B. Ruiz que no hayas leído ya? Es toda una institución en el mundo de la fotografía, y no sólo en el ámbito hispanohablante, también a nivel mundial. Su forma de componer y su dominio de la técnica son tales que me dejaron ensimismada. Verlo mover filtros delante de la cámara como si fuera un prestidigitador o crear niebla donde no la había fue espectacular.

Mark Gee es el rey de la noche. En el sentido fotográfico, claro. En la oscuridad, él ve luz donde los demás no vemos nada. Me dejó boquiabierta más de una vez viéndolo observar las estrellas, moverse como pez en el agua en un terreno rocoso y desconocido, y conseguir la imagen soñada sin apenas esfuerzo. Nadie puede enseñarte a capturar la Vía Láctea como él.

Si lo que te gusta es iluminar la noche como tú quieres, pégate a Mario Rubio. Capaz de hacer fácil lo difícil, su dominio de las linternas y de convertirlas en pinceles es una auténtica pasada. Nunca hubiera podido sospechar lo mucho que se puede hacer con una simple lucecita. Y si dispones de la imaginación desbordante de Mario, las posibilidades son infinitas.

A alguien se le ocurrió bautizar a Francesco Gola il Maestro della Luce (el Maestro de la Luz) durante el PhotoPills Camp. Pero Francesco es mucho más que eso. Gracias a una sensibilidad y a un sentido estético únicos, me ha transmitido la importancia de disfrutar del entorno y de buscar la mejor composición. Y sobre todo me ha enseñado a congelar momentos en el tiempo gracias a sus largas exposiciones y a su ahínco por compartirlos.

Me resulta casi imposible definir a Donal Boyd. Es una persona tan especial que se escapa a cualquier adjetivo. Donde pone el ojo pone la foto sin importar la cámara, el entorno, la disciplina y las condiciones. Es un fotógrafo con un talento tremendo y al mismo tiempo, la persona más cercana y alegre que te puedas imaginar. Si algo he aprendido de él es que todo es posible y que en fotografía la flexibilidad (en todos los sentidos) es imprescindible.

Albert Dros tiene la capacidad de soñar fotos que parecen imposibles y de encontrar encuadres donde parece no haber nada que rascar. Con un dominio técnico impecable y una pasión fotográfica desbordante, no hay nada como estar con él para dejarse contagiar. De él he aprendido a ser más tenaz hasta conseguir *la* foto y lo poderosos que pueden llegar a ser los primeros planos.

Imagina, planifica, dispara

Foto: Sandra Vallaure

No hay nada como rodearte de gente con la que compartes afición y pasión. Nadie te va a entender mejor que esa persona. Y eso es lo que ha ocurrido durante estos días en Menorca. Una reunión de fotógrafos de toda las nacionalidades unidos por la pasión por la fotografía y la creatividad.

Foto: Sandra Vallaure

Poder dedicar horas a preparar una foto sin tener nadie que te atosigue y te meta prisa no tiene precio. Tener la oportunidad de sacar tu lado más friqui y hablar de cacharritos, gadgets y accesorios con todo lujo de detalles y comparando prestaciones sin que te miren como a un bicho raro es un alivio.

Aprender, no sólo de los mejores, si no de otras formas de entender y ver la fotografía es, sin duda, de las más enriquecedor. Descubres nuevos puntos de vista (en el sentido más amplio del término). Aprendes algunas técnicas que no conocías o que no habías terminado de dominar. Y por encima de todo, tu creatividad se dispara ante tanta inspiración.

Foto: Sandra Vallaure

El lema de PhotoPills es “Imagina, planifica, dispara”. Tres pasos fundamentales para conseguir una foto, pero si sólo pudieras llevar a cabo una de esas acciones ¿con cuál te quedarías?

Yo lo tengo muy claro: con la imaginación. La imaginación es el motor de todo lo demás. Es el germen de todo lo que viene después. Sin una idea no tienes historia, ni escena… Ni foto.

Foto: Sandra Vallaure

Menorca, uno de mis lugares favoritos en el mundo, para compartir una semana entera con fotógrafos a los que admiro desde hace años, verlos trabajar en directo, aprender de otros PhotoPillers y dominar hasta la última función de mi aplicación favorita: PhotoPills.

Si has llegado hasta aquí, habrás comprobado que la realidad superó con creces las expectativas. ¿Verdad que se nota el entusiasmo? Apúntate a la edición de 2018 y prepárate porque tu vida fotográfica cambiará para siempre.

Sandra Vallaure es una apasionada de la fotografía y de los viajes. A través de su blog Sifakka ayuda a otros fotógrafos a mejorar su técnica y estilo para conseguir imágenes espectaculares durante sus viajes. Suscríbete y consigue ya su guía gratuita “Viajar Fotografiando”. Y si te apetece descubrir Sevilla a través de la mirada de Sandra, apúntate a uno de sus fotopaseos

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5 Comentarios

  1. Y todo por el módico precio de … … tachan … … 4000 euracos !!!!!!
    Y encima tienes que buscarte la vida para llegar a la isla. jejejejeje

  2. José Santiago no solo eso, además era todo en ingles. Y ahí si que tenías que buscarte la vida, pero bien………..

    A ver si la próxima vez lo hacen para los que hablamos español……..

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