«Entender la fotografía como herramienta de construcción de la memoria e historia colectivas». Ese ha sido uno de los argumentos del jurado para conceder a Ana Teresa Ortega el Premio Nacional de Fotografía 2020.

Profesora titular de la Facultad de Bellas Artes de Valencia y codirectora del Máster en Fotografía, Arte y Técnica de la Universidad Politécnica de Valencia, la alicantina mantiene una vinculación con la fotografía desde su vertiente más artística.

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Exposición «Presencias sombras» (Fotos: Ana Teresa Ortega

Tal vez no en el contenido y las reflexiones que plantean sus imágenes, pero sí en lo que respecta a las obras publicadas, los círculos donde se difunde y expone su obra.

La memoria y el exilio son dos de las constantes alrededor de su trayectoria. Tal y como ella misma explica, su obra «reflexiona sobre los media como territorio de dominación y su efecto en una sociedad que ha olvidado como se piensa históricamente, el tema del exilio como evocación alegórica de diversas formas de olvido y exclusión así como la disolución de la memoria de la historia»

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Una de las imágenes de la serie «Cartografías silenciadas» (Foto: Ana Teresa Ortega)

Desmemoria y olvido intencionado que se plasma en trabajos como «Presencias sombrías» o «Cartografías silenciadas», compuestas por fotografías de esas que nunca convencen a los defensores de un documentalismo más clásico y menos conceptual.

Dotado con 30.000 euros, la alicantina se suma a la cada vez más amplia lista de mujeres reconocidas con este premio que concede el Ministerio de Cultura y Deporte y que en 2019 recayó en Montserrat Soto.

50 Comentarios

  1. No, no es ninguna broma, es algo muy serio. Si a las fotos de edificios ruinosos y obsoletos de toda la vida le añades un discurso de relaciones de poder, territorios de dominación y construcción social de la historia y la memoria ya tienes el documentalismo conceptual. Todo muy Foucaultiano.

  2. Al parecer estamos en la época de lo «grunge» fotográficamente hablando. No me gusta nada nada pero tengo la obligación moral de respetarlo porque quien lo ha hecho es la titular de la facultad de bellas artes de Valencia (licencia para alumbrar truños sin censura ni crítica), ahora premio nacional de fotografía. Corrección política aunque te tiren mierda en los ojos, se llama esto.

    • Le llaman documentalismo conceptual a lo que en realidad es un neopictorialismo. La fotografía hace eones que desistió, o más bien la hicieron desistir de sus pretensiones de ser un reflejo objetivo e imparcial de la realidad para convertirse en la expresión de la subjetividad militante del autor con una gran aceptación en el mercado «artístico». El argumentario progre goza de una inmensa capilaridad que le ha permitido infiltrarse en todo tipo de Instituciones, aun en las más altas. Prueba de ello es este tipo de premios en los que una casta muy profesionalizada y politizada se premia a sí misma por sus innegables méritos y contribuciones a la Causa. Este neopictorialismo postmoderno y comprometido ya ni siquiera es apreciado por sus cualidades artísticas de las que carece sino que se ha convertido en una «herramienta» de transformación social de la realidad. ¿A qué nos suena eso? ¡Bingo! Blanco y en botella. Bueno, más que blanco: rojo.

  3. No le den vueltas al tema, este es un premio político, no hay más… mientras los premios de cultura y arte dependan de entes políticos, gobiernos o amiguismos varios, es lo que hay.

    Total, a estos premios no les hace ni caso ni Dios.

    • Efectivamente, la flamante ganadora del Premio Nacional se ha propuesto nada más y nada menos que enseñar a recordar a una sociedad «que ha olvidado cómo se piensa históricamente». Es preciso pues enseñarnos a racionalizar el pretérito imperfecto del que procedemos de forma ideológicamente correcta, aunque incómoda, y ello a través de unas imágenes que destilan decadencia, desolación y ruina. Solo faltan las fosas comunes reabiertas para señalar a los culpables de la infamia y completar el terrible escenario en el que es preciso que las heridas nunca se cierren. Sólo un esteticismo mal entendido le ha impedido a la artista llegar tan lejos.

      Este es el negro y vergonzante pasado del que provenimos y hemos olvidado deliberada y culpáblemente, por tanto todo ejercicio de «reconstrucción» histórica ad hoc es bienvenido. Asi lo exige la agenda política. Es normal que el Ministerio de Cultura, como representante de un Gobierno que se haya inmerso en una complicada y muy discutida vorágine legislativa, haya premiado el compromiso social y rememorativo de esta fotógrafa.

      https://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2020-09-15/todos-los-detalles-de-la-nueva-ley-de-memoria-con-la-que-el-gobierno-homologara-la-democracia-espanola-6660086/

      Casualidad? A estas alturas ya nadie cree en las casualidades!

      • Ya… pero a mi es que me importa un comino los avatares políticos de este país, sus guerras, sus heridas y sus miserias y bastante tenemos que estar escuchando estupideces continuamente de los integrantes de un congreso de los diputados que viven su propia realidad aumentada, para que tengan que invadir y subvencionar una vez más a los que les siguen el discurso casposo como leitmotive de su existencia.

        Menos mal que ya la gente no necesita o depende de estos pasquines para seguir el rollo fotográfico, que hagan una exposición en el congreso y que se repartan unas cuantas bofetadas dialecticas otra vez, a mi… me importa tres pimientos.

    • Barthes ya fracasó en su intento de postular una denotación pura carente de connotación, de significado, de retórica: de un más acá del lenguaje. Y en el supuesto y delirante caso de que existiese sólo podría darse en lo traumático, y esas postales que nos muestras tienen muy poquito de traumáticas, de hecho son bastante anodinas y convencionales.

      Inténtalo esforzándote un poco más la próxima vez.

      • Una vez pasado el primer asombro del producto de la maquinaria fotográfica como aproximación denotativa el asombro muere. Ya todo no es sino referencia y connotación: relato. Con el link no pretendía traumatizar, sólo mostrar la endeblez intrínseca en esto de tu primer comentario «… o más bien la hicieron desistir de sus pretensiones de ser un reflejo objetivo e imparcial de la realidad…» Principio de incertidumbre, por el mero hecho de observar ya se connota lo aparentemente denonativo, incluso aunque se formule como huella.

        Estoy en plena procrastinación, ninguna intención de esforzarme ni poco ni mucho menos mucho.

  4. El hijo de mi portera se ha comprado un móvil de última generación y le ha dado por hacer fotos de descampados, escombreras y casas que se han venido abajo hace tiempo. Le voy a sugerir que se presente al premio nacional de fotografía 2021 a ver si suena la flauta por casualidad y le caen 30K cholos. Personalmente, visto lo visto, creo que tiene muchas posibilidades.

  5. Vaya comentaristas hay que leer en este foro. Intervengo para al menos anunciaros mi proximidad al esfuerzo que realizó Ortega Aznar en Cartografías silenciadas, visitas a archivos militares, citas a historiadores notables sobre tema de campos de concentración en la guerra y etapa franquista » Javier Rodrigo» Visitas a lugarés de memoria ocultos para los no lugareños, etc pirctosa lala península……
    Exposición en el centro La Virreina en Barcelona (2006). Y más cosas que se me escapan.
    Uno merecido premio a una carrera profesional y » nada comercial».

  6. Con todos mis respetos. A falta de color, me aburre sobremanera esta temática.
    Enhorabuena por los 30.000 euros. Ahora eso es gloria bendita.

  7. Ya bueno muy interesante, pero hablamos de fotografía y no de archivos guerra civilistas, estudios históricos, ni si quiera si es o no comercial el trabajo de esta profesora.

    Aunque algunos los desconozcan, la fotografía es una disciplina visual , donde miles de personas estudian su lenguaje, sus herramientas, su evolución y sus por menores, cuando ud quiera vender un fotógrafo, hablé de sus imágenes, de su contenido de acuerdo a las disciplina y su interés dentro del mundo de la fotografía…si quiere hablar de otra cosa o vender otro producto, pues de acuerdo, pero quizá dentro del contexto de la fotografía casi todo lo dicho es ajeno a ella.

    Si para justificar un premio hay que hablar de todo menos de fotografía, es que quizá tenemos un problema y es que aquí y del trabajo de esta señora, lo de menos parece que son las fotografías…por que de eso, nadie habla y es muy significativo.

    Estas fotografías desnudas,a palo seco, no aportan absolutamente nada a la fotografía y yo creía que el premio nacional de fotografía tenía que ver con la imagen y no con los estudios políticos o históricos….a lo mejor es que está profesora de fotografía ha estudiado poco o nada.

    • Es que la fotografia, en el supuesto caso de que alguna vez haya sido una disciplina artística y autónoma, ya ha dejado de serlo. Toda vez que la combinatoria del relato no es infinita y ya se ha agotado, a la fotografía sólo le resta repetir clónicamente los tópicos ya mil veces frecuentados con ninguna garantía de éxito, y el vacío temático que deja pasa a ser ocupado por el discurso ideológico convirtiéndose aquélla en ancilla de éste. La fotografía ha sido vampirizada, canibalizada por el speech formando un todo indisoluble con él. Esto no se enseña en ninguna escuela.

      Efectivamente, esas fotos no valen nada y sólo alcanzan relevancia como soporte, como vehículo de expresión de un argumentario político con un sesgo muy determinado que encaja como un guante en la actual circunstancia política, de ahí el agradecimiento y el reconocimiento que esta autora ha recibido de la más alta Institucion cultural del Estado en forma de sustanciosa cantidad de dinero.

      Si el del esguince cerebral que afirma que todo es relato estuviera en lo cierto…. si sólo hay envoltura retórica que no encierra ningún sentido unívoco, ninguna verdad, si debe imperar la «democracia» de la interpretación y la polisemia, entonces la «verdad» que a golpe de decreto ley pretenden imponernos los vencidos autovictimizados muy probablemente también sea mentira y estas fotos entonces revelarían su auténtica nada.

      • No, lo que se ha agotado es la decencia, la fotografía como cualquier disciplina sigue funcionando y sigue su curso, pero su curso y distribución ha tomado caminos que ya poco o nada tienen que ver con lo que conocíamos hasta ahora.

        Tampoco tiene mucha importancia, la verdad, lo ocurrido con este premio no tiene nada que ver con la fotografía, ni si quiera debería debatirse entre fotógrafos, tiene que ver con la polarización nauseabunda de la política española que sigue pretendiendo ocupar cualquier espacio público donde quepa su pezuña. En los tiempos de la corrupción no hace mucho, se premiaba a enchufados en ocasiones o gente bien relacionada, desde hace años estamos en un remember histórico de la transición, la república y la dictadura y de aquí unos años será cualquier otra cosa, pero creo que te equivocas en relacionar el presente de la fotografía con la utilización de ella que hacen ahora ya sean políticos, empresarios u otros grupos de poder… no, eso no tiene nada que ver con la fotografía ni con su situación actual, eso pertenece a las miserias de este siglo y no a otra cosa.

        • La fotografía finalizó su curso en las últimas décadas del siglo pasado cuando la deconstrucción hizo colapsar sus bases tradicionales en las que se asentaba. La pretensión de veracidad de la fotografía ha fenecido bajo la vorágine de lo digital: hoy ya nadie cree que una foto refleje la verdad: se fotografía no para reflejar lo que es la realidad sino cómo se quiere que sea. La hiperinflacíón fotográfica es tan estratosférica que hoy una imagen no vale nada, y su pretensión de ser archivo de la memoria nunca ha estado tan cuestionada bajo la presunción y la sospecha de que toda imagen es un fraude, una mentira.

          Es por eso que estas postales tan anodinas que aquí se nos presentan constituyen un ejercicio doblemente fallido: desde el punto de vista artístico son una nulidad y desde el punto de vista conceptual (político) son sospechosas de estar al servicio del que paga, de una memoria que se intenta manipular y reconstruir para adecuarla a un ideario ideológico.

          La fotografía ha muerto y los que conceden estos premios tan campanudos aún no se han enterado. Pero la necesidad de mantener abierto el chiringuito es más poderosa que cualquier hecho objetivo e histórico

          • Si crees que la fotografía ha muerto no sé qué cojones haces en una página sobre fotografía. Que te vaya muy bien, lárgate y cierra la puerta al salir.

        • La última foto que me llamo la atención y me encogió el alma fue la foto del niño Aylan. Estoy en instagram y veo fotos a cascoporro, no habrá foto que me haya marcado más en la vida que Aylan en la playa. Y cuando conoces su historia, solo pienso el porqué una madre,padre etc permitió meter a un niño en semejante riesgo.
          Creo que la foto solo marca a quienes se sienten en relación con el tema o la historia, el resto para mi es palabrería barata.
          Como la de los políticos actuales.

  8. La verdad es que, desde hace años, el Premio Nacional de Fotografía se otorga más por el proyecto que por las fotos en sí mismo. Las fotografías son sólo una parte que apoya o al concepto, que es el que les da sentido.
    Puedo estar de acuerdo con ello o no, pero comprendo que el trabajo de esta documentalista, en su conjunto, es interesante y vistos los comentarios, remueve conciencias, que creo que es el objeto final del proyecto.
    Ya otra cosa es quien sólo ve en función del partido político al que vota, sea del color que sea…….

    • Aplausos para Tom-Tom que nos guía por el camino ideológico según su criterio de superioridad moral de unos frente a otros cuando muchos llevamos mucho tiempo siguiendo la regla de no votar a ningún partido político por su incompetencia y falta de escrúpulos.
      Aplicable a la mamandurria humana que bebe de esos valores u otros y que persigue erre que erre denostar y menospreciar cualquier opción que no sea la suya.
      Pues bien, disfruta en tu pocilga.

  9. Tanto palabrerío para poder adornar algo que no se sujeta por si mismo. Hemos perdido toda sinceridad y perspectiva y nos cuelan cualquier cosa a base de léxico. Desde luego que el tema de los filtros de color está mas de moda que nunca. Cada cual ve la vida con el Cokin que lleva permanentemente puesto.

  10. De no haber visto las reacciones iracundas seguramente no me hubieran gustado las fotos se la premiada, pero solo ver a tanto lloron me dan ganas de defenderla. Ni que fuera la primera vez que dan un premio a algo que podamos pensar que no lo merecia, superenlo ya señores, no es para tanto.

  11. Creo que a veces se valora más la literatura de la que se rodea una foto que la foto en sí. Soy historiador (y fotógrafo aficionado del montón) y no dudo del valor histórico del trabajo premiado, pero su valor fotográfico… en fin. Por cierto, aprovechando eso que se dice del Pisuerga, ¿alguien sabe si Camera One 20 lee los raw de la EOS r6?

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