Probamos la doble cámara del nuevo iPhone 7 Plus

Las dos cámaras de 28 y 56 milímetros suponen un gran paso adelante para esta generación

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El lanzamiento de un nuevo iPhone es desde hace años noticia no sólo para el sector de los smartphones, sino también para el mercado fotográfico. Y más en el caso de este nuevo iPhone 7 que más allá de sus novedades -y no son pocas- llega con una misión clara: recuperar el trono que le arrebató el Galaxy S7 de Samsung como la mejor cámara de un móvil en el escaparate.

Evidentemente estos juegos de luchas por el podio son más un tema de los medios y los usuarios que de las marcas, más pendientes de las grandes cifras que de estas pequeñas peleas. En cualquier caso, y dada la creciente importante de la cámara dentro de las prestaciones de un móvil, está claro que ahora les tocaba mover ficha a los de Cupertino.

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Y lo han hecho. Para algunos la noticia será la resistencia al agua –bienvenida sea- del nuevo iPhone 7. Para otros, la desaparición del conector de audio y esos auriculares AirPod que hemos podido probar unos minutos y han borrado en 10 segundos esas críticas recurrentes que se han escuchado desde que se anunciaron. No, no se caen. Y sí, posiblemente son lo más Apple que ha lanzado Apple últimamente.

Pero aunque los titulares son varios, por aquí sin duda nos quedamos con la cámara. O mejor dicho, con las cámaras del iPhone 7 Plus y su doble óptica de 28 y 56 milímetros. Y para probarla, no se nos ha ocurrido otra cosa que volar hasta San Sebastián para recibir allí el otoño, cámara en mano. O móvil en mano, suponiendo que todavía alguien crea que no es lo mismo.

 28 y 56 milímetros

Hasta ahora el estabilizador de imagen era -desde un punto de vista fotográfico- la única diferencia entre la versión estándar y la Plus del iPhone. Pero con esta generación el margen de elección es mucho menor, al menos para los que dan mucha importancia a la cámara. Y es que una de las prestaciones estrella de la nueva generación, la doble cámara, es exclusiva de la versión Plus.

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Es verdad que lo de usar dos cámaras no es ni mucho menos una idea nueva. Otras marcas ya hace tiempo que lo implementaron en sus terminales con diferentes usos: desde controlar la profundidad de campo hasta ofrecer una cámara solo en blanco y negro o dar la opción de escoger entre dos focales, como en el caso del reciente LG G5.

Por esa línea ha apostado Apple con su iPhone 7 Plus, aunque en lugar de irse a los extremos lo hace con dos focales mucho más comunes, de 28 y 56 milímetros, con una apertura máxima de f1.8 el angular y de f2.8 el tele. Dos focales tan moderadas como útiles: 28 milímetros para paisaje y 56 milímetros perfectos para retrato y –atención- también para fotografía gastronómica, una de las especialidades más habituales cuando se tiene un móvil en la mano.

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¿Podemos hablar de zoom? Aunque todos lo hagamos, en realidad no, porque la unión entre esos dos puntos corre a cargo de un zoom digital, así que mejor olvidarnos de ello y jugar con esas dos focales fijas y clásicas que, sobre el terreno, dan mucho juego. De hecho, tras solo unos días de uso, hay una pregunta que resulta imposible no hacerse: ¿por qué nadie había aprovechado los dos objetivos para hacer algo tan sencillo y útil como esto?

Echamos de menos, es cierto, algo más de angular en el primer objetivo, y un 25 junto a un 50 milímetros sería posiblemente una combinación mucho más apetecible. Sin embargo hay que reconocer que ese 28 milímetros también es mucho más todoterreno para los que les gusta jugar a la llamada street photography.

El enfoque, por cierto, es bastante ágil, pero no hemos notado un gran avance respecto a la generación anterior, y de hecho hay terminales más rápidos en este sentido. Y respecto al uso de esa doble óptica para conseguir un bokeh similar al de cámaras de sensor mucho mayor, habrá que esperar a la siguiente actualización de iOS 10 para poder jugar con el nuevo modo “retrato” que cuenta con esa nueva opción.

Los resultados

Pese a que la resolución se mantiene, es verdad que el tamaño del sensor -sensores, en el caso del Plus- crece ligeramente hasta 1/2,66 de pulgada. Pero posiblemente las mejoras que apreciamos en los resultados en comparación con el iPhone 6S tienen más que ver con el buen trabajo del Apple en el procesamiento de la imagen que con el propio captor. Los CMOS, por cierto, están firmados por Sony, tal y como han confirmado quienes ya se han animado a abrir el nuevo iPhone para descubrir sus componentes.

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No solo se aprecia algo más de detalle y nitidez en las tomas, sino que la saturación de las imágenes también es más atractiva que en la generación anterior. Siempre sin sobrepasar esa delgada línea que, a la hora de procesar los JPEG de los móviles, puede dar como resultado una fotografía empastada y con ese aspecto digital –una descripción un tanto absurda, pero que se entiende perfectamente- que tantos terminales ofrecen.

La medición y exposición de las imágenes son muy correctas, y pese a que no se ofrecen controles manuales en la aplicación estándar del iPhone –sí hay aplicaciones de terceros que cuentan con esta opción-, el sistema para elegir la zona de medición y compensar la exposición nos sigue pareciendo el más práctico y sencillo del mercado.

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Hay que estar atentos con las escenas muy contrastadas, eso sí, porque la tendencia a priorizar las sombras y quemar las luces sigue dándose en esta nueva generación, y no siempre es la mejor opción. ¿Hay algo peor que un cielo quemado en una foto?

Comparado con el mencionado Galaxy S7, el iPhone 7 Plus hace los deberes en cuanto a calidad de imagen, aunque sigue quedando un poco por detrás en cuanto a rango dinámico y control de ruido. Hablamos, obviamente, de escenas complicadas y en las que hay que tirar de lupa para apreciar unas diferencias que se han igualado mucho respecto a lo que ocurría al comparar el Galaxy S6 y el iPhone 6S.

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Si en este área Samsung se sigue imponiendo, la victoria de Apple queda clara cuando se analizan las posibilidades de esa doble óptica y ese 56 milímetros, que en cierto modo tumba una de las últimas fronteras de los móviles frente a las compactas: el zoom (con el permiso de Hasselblad y su módulo con un zoom de 10x para móviles Motorola, claro).

Formato RAW

Otras de las novedades más comentadas del iPhone 7 es el formato RAW. En realidad se trata de una prestación de iOS 10, no de este terminal, y de hecho, también los usuarios del iPhone 6S tienen ahora esta posibilidad. Pero, ¿dónde se esconde el formato RAW?, preguntarán algunos.
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Apple no lo ofrece directamente a través de su aplicación nativa, pero permite que otras tengan acceso a este formato y puedan guardar la imagen original con extensión DNG. Por ejemplo, la última versión de Lightroom Mobile activa esta posibilidad, aunque hay que tener en cuenta que para transferir luego las imágenes del teléfono al ordenador hay que contar con una licencia Creative Cloud y tener un poco de paciencia, porque la sincronización de los archivos no es especialmente rápida.

Por eso hemos optado por utilizar la aplicación Manual, que también permite trabajar con estos archivos DNG (cuyo peso, por cierto, ronda los 12 MB frente a los 3 MB de los JPEG). Algo a tener en cuenta para quienes opten por una versión del terminal con una capacidad no muy amplia.

¿Y qué ventajas tiene disparar en RAW y pagar el peaje de un tamaño de archivo cuatro veces mayor? Como ocurre siempre con los RAW de los móviles, hay que acercarse con un optimismo moderado y no jugar a comparaciones con las cámaras. El tamaño del sensor manda e impone sus limitaciones cuando se habla de rango dinámico y de ruido. Dicho de otro modo: de donde no hay no se puede sacar, y tampoco en RAW.

Pese a ello, y pese a que en muchas ocasiones descubriremos que tras pasar un buen rato jugando con el archivo en Lightroom para intentar obtener lo mejor de la imagen el resultado final será parecido al del JPEG directo (un clásico), hay escenas en las que tener control sobre el balance de blancos o poder recuperar un poco las luces quemadas nos vendrá muy bien.

 ¿El fin de las compactas?

Llevamos apenas una semana con el iPhone 7 Plus encima, y hay que reconocer que nunca habíamos usado tan poco las otras cámaras que casi siempre nos acompañan. No se trata solo de pereza –el móvil siempre está a mano-, sino que la doble óptica y esas dos focales hacen que sea posible enfrentarse a escenas a las que antes era difícil llegar.
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Pensándolo bien, es algo así como llevar una cámara con dos focales fijas que exigen cierto trabajo de composición pero que abren la puerta a fotos que antes o eran imposibles con un teléfono o requerían más esfuerzo o malabarismos.

Así que más que el aumento de la calidad o el esperado formato RAW (veremos si de verdad lo usamos ahora que está ahí), la gran noticia es esa segunda óptica. Para ello, eso sí, no solo habrá que aumentar el presupuesto e ir a por el modelo Plus, sino también acostumbrarnos a un iPhone más grande. Sí, justo eso que en su momento juramos que no usaríamos porque con el otro ya era suficiente.

Contenido publicado originalmente en Quesabesde

6 Comentarios

  1. No creo que sea el fin de las compactas (avanzadas), y mucho menos a ese precio. Eso por una parte y por otra está lo más importante, al menos para mi: el feeling.

  2. sin hablar de este modelo en concreto. lo que esta muy claro es que los moviles van a todo gas en evolucion-revolucion, a este ritmo en pocos años daran la talla de sobras. y los hay de todos los gustos.
    solo faltan dos camaras mas, equivalente a 35mm 50mm 85mm y 135mm en buenas focales fijas (mis focales) un poco de empuñadura con botones como ya vi alguna propuesta: y me lo quedo de una. me salgo de esa carrea economicamente insostenible de precios absurdos, sin casi aportar nada, que llevan las grandes marcas. cansado de sus precios en opticas. las grandes marcas de camaras se estan disparando al pie con esos precios.

  3. Acabo de probar el Motorola G4 Plus y es una maravilla, me ha gustado más que el Huawei P9 que también probé (excelente en b/n pero mediocre en color). No hace falta comprar un terminal tope de gama para tener una excelente cámara, a veces incluso mejor que la de modelos mucho más caros. En DxOmark puntua 85 en el apartado fotográfico.

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