Es uno de los referentes de la historia del fotoperiodismo. Un auténtico icono del que se ha escrito mucho pero del que a veces se olvida un pequeño detalle: Robert Capa eran en realidad dos personas. Una historia cada vez más conocida pero que siempre merece la pena recordar. Y es que el pseudónimo no era sólo de Endre Ernö Friedman (Andrei Friedmann) como tantas veces se ha contado, sino que Gerta Phohorylle (Gerda Taro) también era Capa.

Negatius (Negativos) es la obra de teatro de Sílvia Navarro que aborda la figura de Robert Capa desde esta perspectiva. En un escenario ficticio -aunque perfectamente documentado- donde los protagonistas tienen interesantes diálogos años después de la muerte de ambos. 

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© Juanjo Marín

Una Gerda Taro (el pseudónimo de Gerta Pohorylle), interpretada por Laura Riera, reivindicativa, que reclama la autoría de muchas de las obras maestras de Robert Capa, y lamenta cómo la sociedad y el mismo Andrei Friedmann la relegaron al olvido hasta hacerla desaparecer. “Nunca hable de ella en los 20 años que la sobreviví” confiesa a los espectadores Roger Vidal, el actor que interpreta a Friedmann. Tristemente fue así.

De origen judío, Gerda Taro y Andrei Friedmann, se conocieron en París donde se instalaron huyendo de los movimientos de extrema derecha que crecían en sus respectivos países, Alemania y Hungría. Empezaron a trabajar como fotoperiodistas, pero el poco dinero que ganaban con las imágenes llevó a Taro a tener la idea de inventar a Robert Capa: un joven fotógrafo norteamericano que en poco tiempo estaría en boca de todos y pseudónimo con el que firmarían las fotografías de ambos.

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© Juanjo Marín

Estuvieron cubriendo la Guerra Civil española, donde hicieron fotos tan memorables como ‘Muerte de un miliciano’, firmada como Robert Capa. Se ha hablado mucho de esa foto y su autenticidad, pero mucho menos de quién disparó la cámara. 

En esta puesta en escena, el personaje de Taro ironiza sobre que sus fotos eran mejores porque siempre se acercaba más a la acción. Puede que fuera cierto, porque murió aplastada por un tanque de guerra en la batalla de Brunete mientras Andrei Friedmann socializaba en París promocionándose como el mismísimo Robert Capa. Ella en su agonía preguntó por sus cámaras y no vivió para saber qué habían desaparecido y nunca las encontrarían. 

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© Juanjo Marín

Gerda murió y Andrei siguió con su vida como Robert Capa. Se convirtió en el hombre del momento, viajó a Estados Unidos después de crear Magnum junto a varios colegas, la agencia fotográfica más importante del mundo.

Entre sus maletas no incluyó una llena de negativos disparados por él y ella. La famosa maleta mexicana que acabó perdida y no apareció hasta siete décadas después. Siguió trabajando como reportero de guerra, bailó con actrices de Hollywood y dejó que Gerda Taro cayera en el olvido. 

“Él se quedó con las luces y ella con las sombras” sentencian entre los diálogos de esta obra de teatro que podrá verse en la Sala Flyhard de Barcelona hasta el 10 de octubre. La obra es íntegramente en catalán y es una coproducción con el Festival Grec Barcelona. 

7 COMENTARIOS

  1. Que fácil es desde nuestros tiempos, desde nuestra cómoda perspectiva y desde nuestra carga de valores actuales hablar, juzgar y condenar o absolver a personas que no están.
    Las preguntas son muchas, claro. La respuesta solo ellos la sabrían.

  2. Capa en cierto modo es responsable de la poca confianza que muchos interesados en la fotografía tienen en el. Hay demasiadas historias raras, creo que los estudios sobre «muerte de un miliciano» han sido un punto de inflexión en su figura conforme pasaron los años y tiene sentido, la mayoría de la gente al menos en este país relaciona a Capa con esta foto. No se cuantos hoy serían capaces de reconocer más que cinco o seis fotografías de Capa que no sean muerte de un miliciano, con lo cual, todo lo relacionado con esta foto tiene una importancia de peso para valorar la trayectoria de este fotografo.

    Y el problema es de el, Capa nunca dejó cerrado el tema y tampoco era tan difícil. Todo lo salido a la luz sobre esta foto es cuanto menos dudoso y ya creo que pocos no creen que «muerte de un miliciano» es más una fantasía donde algunos se «inventaron» una foto, que una foto real disparada nunca mejor dicho, en pleno campo de batalla.

    A partir de ahí la historia empiza a ser complicada para el, a mucha gente le cuesta entender por que un autor no dice la verdad y empiezan a analizar más cosas de su persona. Quizá murió demasiado jóven para enmendar su fallo, ese y muchos otros. Yo creo que Capa debió cambiar ese nombre creado para ser utilizado junto con Taro, seguir usándolo no hacía justicia con Taro, Capa se creó para representar a dos personas y no una, lo lógico habría sido cambiar su «apodo» una vez roto el equipo de trabajo y de esa forma Capa nunca hubiera sido responsable de apropiarse de una «marca» que no nació como algo indivicual y personal e incluso provocó que fotografías que no eran suyas figuran con su nombre o con el nombre que nació para ser de dos y terminó siendo de uno.

    No no hubo divorcio y reparto de papeles, el se tragó toda la herencia del matrimonio y eso, junto que creo que tampoco quiso aclarar la autoría de todas las fotos, ya es más que suficiente para que ideas como «Negatius» sirva de argumento para rescatar a Gerda Taro, ya que Capa optó por llevarse los secretos a la tumba y eso, es otra mancha en el expediente de credibilidad de Endre Ernő Friedmann.

  3. Estimada Emma García :

    Has cambiado algunas cosas en el texto de tu entrada.

    En el texto original del 6 de Octubre de 2022, había un párrafo que decía :

    Estuvieron cubriendo conflictos bélicos, especialmente en la Guerra Civil española, donde hicieron fotos tan memorables como ‘Muerte de un miliciano’, firmada como Robert Capa. Se ha hablado mucho de esa foto y su autenticidad, pero mucho menos de quién disparó la cámara.

    Y hoy 7 de Octubre de 2022 pone :

    Estuvieron cubriendo la Guerra Civil española, donde hicieron fotos tan memorables como ‘Muerte de un miliciano’, firmada como Robert Capa. Se ha hablado mucho de esa foto y su autenticidad, pero mucho menos de quién disparó la cámara.

    Por otra parte, había también otro párrafo que el 6 de Octubre de 2022 decía :

    Gerda murió y Andrei siguió con su vida como Robert Capa. Se convirtió en el hombre del momento, viajó a Estados Unidos donde creó Magnum junto a varios colegas, la agencia fotográfica más importante del mundo.

    Y hoy 7 de Octubre de 2022, este párrafo dice :

    Gerda murió y Andrei siguió con su vida como Robert Capa. Se convirtió en el hombre del momento, viajó a Estados Unidos después de crear Magnum junto a varios colegas, la agencia fotográfica más importante del mundo.

    Digo ésto, con todos los respetos, porque al no haberse explicado estos cambios, pudiera parecer a los lectores a partir de hoy 7 de Octubre de 2022 que el octavo párrafo de mi primer post del 6 de Octubre de 2022 a las 9:12 pm que comienza con

    Con respecto a la afirmación de que » estuvieron cubriendo conflictos bélicos «, también con todo el respeto posible, no es cierto.

    y el párrafo 39 de mi primer post del 6 de Octubre de 2022 a las 9.12 pm que comienza con

    Por otra parte, siempre con todos los respetos, no es cierto que Capa viajó a Estados Unidos donde creó Magnum con varios colegas.

    no tienen sentido.

    Un cordial saludo,

    José Manuel Serrano Esparza

  4. A ver, Nora, con respeto,

    ¿ Cómo puede usted decir que Capa nunca le dió a Gerda Taro el reconocimiento profesional que merecía, si ambos trabajaron juntos, codo con codo, muchas veces, durante un año, entre Agosto de 1936 y Julio de 1937 y llegaron juntos a España a mediados de Agosto de 1936, Capa con acreditación de Vu y Gerda Taro con acreditación de Regards, además del pase de prensa específico que llevaban ambos de la Agencia Alliance Photo firmado por María Eisner ?

    Gerda Taro se convirtió en fotógrafa profesional desde mediados de Agosto de 1936, y si durante el año en que ambos cubrieron la Guerra Civil Española, las fotos hechas tanto por Capa como Gerda Taro llevaron el crédito Robert Capa fue porque así lo quiso Gerda Taro, que fue quien ideó el plan del pseudónimo Robert Capa para vender las fotos a mayor precio e intentar salir los dos de la precariedad económica en la que estaban en París.

    No obstante, a partir de Febrero de 1937, Capa se dió cuenta de que Gerda Taro había aprendido muchísimo, tenía también una gran pasión por la fotografía y una gran capacidad de lucha y tenacidad para hacer fotos buenas, algo que también percibía Gerda Taro, por lo que a partir de ese momento, ambos decidieron que las fotos hechas por ella tendrían que aparecer con su crédito Taro.

    Y a Capa le entró mucho bien por el cuerpo cuando la revista francesa Regards en su número del 18 de Marzo de 1937 sacó un reportaje a doble página sobre la tragedia del éxodo de los refugiados de Málaga hacia Almería y Murcia, con texto de Simone Téry y bajo él los créditos

    PHOTOS CAPA ET TARO.

    Alegría que se repetiría el 15 de Abril de 1937 cuando también la revista Regards en su número del 15 de Abril de 1937 sacó un artículo titulado » El Nuevo Ejército del Pueblo » con siete fotos hechas por Gerda Taro y el crédito PHOTOS TARO.

    Algo que también ocurrió cuando la revista Regards del 10 de Junio de 1937 publicó un artículo a doble página con fotos hechas por Gerda Taro a personas muertas como consecuencia de un bombardeo de la aviación franquista sobre Valencia, en la morgue de dicha ciudad y puso en la portada una extraordinaria foto frontal hecha por Gerda Taro con su Leica a un grupo de familiares de los fallecidos de pie tras una verja esperando noticias con angustia, y en el que capta sin ser detectada a todas las personas a las que fotografía desde una distancia increíblemente próxima.

    Como no va a darle Capa a Gerda Taro el reconocimiento profesional que merecía, si también trabajaron juntos como fotógrafos captando imágenes durante la ofensiva republicana en el Paso de Navacerrada, él para varias publicaciones gráficas y Gerda Taro para Regards y Ce Soir.

    Capa tenía en muy alta estima la capacidad de Gerda Taro como fotógrafa y a partir de Febrero de 1937, cuando Gerda Taro ha aprendido mucho tras seis meses junto a él viéndole hacer fotos y ha adquirido experiencia, Capa sabe que Taro puede ya enfrentarse a cualquier tipo de reportaje bélico.

    Ese fue el motivo por el que a finales de Marzo de 1937, Capa acuerda con Gerda Taro que la fotoperiodista alemana de origen judío vaya a hacer fotos de soldados republicanos en las trincheras de la zona de El Jarama, justo después de la batalla, donde Gerda Taro expone dos rollos de película de 35 mm y hace 74 fotos.

    Después, a principios de Julio de 1937, es tal la confianza y estima profesional que Capa le tiene a Gerda Taro, que opta por que ella haga las fotos de los campesinos de Valsequillo cosechando el trigo, y acierta, porque Taro hace un reportaje magistral, con lo cual también le entra mucho bien por el cuerpo a Capa al ver las fotos.

    Pocos días después, Capa opta por que sea Gerda Taro quien haga la inmensa mayoría de fotos durante el II Congreso Internacional en defensa de la Cultura en el Ayuntamiento de Valencia.

    Este era un reportaje importante, ya que estuvieron presentes muchos escritores famosos. Capa reconoce la capacidad como fotógrafa profesional de Gerda Taro, y es ella la que hace las fotos.

    Es decir, la dinámica Robert Capa en la que las fotos hechas tanto por él como por Gerda Taro se meten en un sobre con el nombre de Robert Capa conforme al plan diseñado por Gerda Taro para vender las fotos a mayor precio, dura aproximadamente entre mediados de Agosto de 1936 y principios de Febrero de 1937, un período de tan sólo seis meses en 22 años de carrera profesional de Capa entre 1932 y 1954.

    Pero las cosas cambian totalmente a partir de Febrero de 1937, por dos motivos básicos :

    a) Gerda Taro ha aprendido muchísimo, sabe ya como aproximarse bastante con su Leica a los sujetos fotografiados sin ser detectada y captar momentos importantes.

    Cree que es el momento en que las fotos hechas por ella tienen que aparecer con su crédito PHOTO TARO ( a diferencia de los seis meses previos en que ella y no Capa decidió que las fotos tanto de él como de ella tenían que llevar el crédito PHOTO CAPA conforme al plan económico trazado por ella desde el 7 de Abril de 1936).

    Gerda Taro ha vivido muy intensamente desde su llegada a España a mediados de Agosto de 1936, siente la llamada del fotoperiodismo de guerra y ha nacido en su corazón una tremenda vocación y pasión por la fotografía de guerra, que alcanzará sus mayores cotas un día antes de su muerte, cuando durante la Batalla de Brunete no hace caso de las instrucciones del general Walter y sigue haciendo fotos, arriesgando su vida en mitad del ataque frontal con artillería al pueblo por parte de la XIII División del coronal Fernando Barrón, porque ha aprendido de Capa que en esos instantes puede hacer fotos de instantes muy significativos, de tal manera que tiene lugar una tremenda discusión entre Gerda Taro y el general republicano, hasta que inician la huída.

    Gerda Taro percibe que no va a poder consolidar su relación sentimental con Capa, siempre viajando de un lado a otro y con el peligro de muerte constante, pero deseosa también ella de seguir la senda del fotoperiodismo de guerra, se da cuenta de que también ella tendrá que viajar a muchos lugares distintos y afrontar igualmente constantes peligros.

    Ello hará que cuando se enamore de Ted Allan durante la Batalla de Brunete, le explique que con las metas que se ha marcado como fotoperiodista de guerra, le es complicado iniciar nuevas relaciones sentimentales.

    b) Capa, plenamente consciente a partir de Febrero de 1937 de que Gerda Taro ha adquirido ya un notable nivel como fotoperiodista de guerra y que hace muy buenas fotos, percibe también con claridad que en la medida de lo posible es mejor que ambos trabajen por separado, porque de este modo pueden cubrir más zonas y que la labor sea más productiva.

    En esos momentos, París es con diferencia la ciudad más importante del mundo desde un punto de vista fotográfico, Capa sabe que tendrá que viajar allí con frecuencia para consolidar la relación profesional con distintos periódicos y revistas ilustradas, ver en persona a Richard de Rochemond (que estaba pagando buen dinero tanto a él como a Gerda Taro por sus rodajes cinematográficos con la cámara Eyemo de 35 mm), hacer planes de distribución de imágenes con Csiki Weisz y Maria Eisner, visitar a Pierre Gasmann, etc.

    En mi opinión, otra prueba inequívoca más de que Capa siempre le dió a Gerda Taro el reconocimiento profesional que merecía fue el hecho de que confió en ella plenamente para que cubriera la Batalla de Brunete, con diferencia la más importante de la Guerra Civil Española hasta ese momento, con un enorme potencial para hacer buenas fotos de guerra.

    Capa podía haber decidido ir él y hacer él las fotos, pero estaba convencido de que Gerda Taro podía hacer también muy buenas fotos, y así fue, mostrando además un valor sin límites que no le iba a la zaga a Capa.

    Por otra parte, sigo pensando que la mención que hace Capa a Gerda Taro en el preámbulo del libro » Death in the Making «, publicado por la editorial Covici Friede en Nueva York en Diciembre de 1937, con unas palabras que no se corresponden con una persona que intenta relegar al olvido a Gerda Taro hasta hacerla desaparecer :

    » PARA GERDA TARO, QUE PASÓ UN AÑO EN EL FRENTE ESPAÑOL Y SE QUEDÓ » . Diciembre de 1937

    es significativo y no parece que se corresponda con alguien que intanta relegar al olvido a Gerda Taro hasta hacerla desaparecer, porque ese libro era muy imporatante para Capa, y lo primero que hace nada más empezar el libro es mencionar a Gerda Taro y darle su reconocimiento.

  5. Buenas noches a todos y todas.

    Pese a que mis conocimientos sobre el tema son evidentemente muy limitados, a que soy un gran entusiasta de la figura de Gerda Taro, así como partidario de cualquier evento, película u obra de teatro que reivindique su figura y gran talla como fotógrafa y persona, y a la dificultad que entraña estudiar con precisión 100% acontecimientos que ocurrieron hace casi noventa años, y a que por supuesto yo soy el primero que puede equivocarse, me gustaría exponer mi modesto punto de vista sobre algunas de las afirmaciones que se realizan en esta entrada cuyo segundo párrafo dice :

    Negatius (Negativos) es la obra de teatro de Sílvia Navarro que aborda la figura de Robert Capa desde esta perspectiva, en un escenario ficticio -aunque perfectamente documentado- donde los protagonistas tienen interesantes diálogos años después de la muerte de ambos.

    » Nunca hablé de ella en 20 años que la sobreviví »

    Gerda Taro murió el 25 de Julio de 1937 en el km 29 de la carretera M-600 que une El Escorial con Navalcarnero, poco más allá de la salida norte de Villanueva de la Cañada, en dirección Valdemorillo, aplastada por un carro de combate ruso T-26B.

    Robert Capa murió el 25 de Mayo de 1954 entre las entonces aldeas de Doai Than y Tahnh Ne (Vietnam del Norte) tras pisar una mina dejada puesta por el Vietminh en un montículo adyacente a un arrozal junto a un tramo del río Song Kien Giang sobre el que se había subido para hacer fotos desde una posición algo elevada con sus dos cámaras : una Zeiss Ikon Contax IIa telemétrica formato 24 x 36 mm con la que hacía fotos en color y una cámara Nikon S también telemétrica formato 24 x 34 mm con varios carretes de diapositivas color.

    Por tanto, dicho sea con todos los respetos, Capa no sobrevivió 20 años a Gerda Taro, sino 17.

    Con respecto a la afirmación de que » estuvieron cubriendo conflictos bélicos «, también con todo el respeto posible, no es cierto.

    Lamentablemente, Gerda Taro sólo pudo cubrir un conflicto bélico: la Guerra Civil Española, entre mediados de Agosto de 1936 y el 25 de Julio de 1937, fecha de su muerte, cuando era ya una fotógrafa extraordinaria, como demostró no sólo en sus imágenes de la Batalla de Brunete, sino también de la Batalla del Jarama, y a mi modesto entender sobre todo en su estratosférico reportaje fotográfico sobre la cosecha del trigo en Valsequillo (Córdoba) a principios de Julio de 1937, donde además de crear imágenes impresionantes desde todos los ángulos posibles con su Leica III y objetivo Summar 5 cm f/2, lo da todo, suda a mares, capta magistralmente a los campesinos en plena faena, inhala tamo (polvillo muy fino que se origina después de la trilla, se introduce en las vías respiratorias, se pega a la garganta, especialmente durante el barrido, catalizando una mayor sed y cansancio) a raudales y sigue haciendo fotos casi sin poder respirar, porque ya era una fotoperiodista de raza y de gran nivel.

    Fue Capa quien estuvo cubriendo varios conflictos bélicos durante su vida, en concreto cinco : la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Chino Japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Independencia de Israel y la Guerra de Indochina entre la guerrilla del Vietminh y las tropas francesas.

    Por otra parte, si Capa no habló de Gerda Taro durante los 17 años que sobrevivió tras el fallecimiento de Gerda Taro, no fue en absoluto porque quisiera hacerla desaparecer en el olvido.

    Nada más lejos de la realidad.

    La muerte en circunstancias muy dramáticas de Gerda Taro, estando él fuera de España, dejó a Capa en un completo shock.

    Capa y Gerda Taro estuvieron profundamente enamorados el uno del otro, y desde que se encontraron por vez primera en Septiembre de 1934 en una pequeña plaza de Montparnasse, gracias a Ruth Cerf (compañera de habitación de Gerda Taro) que se la presentó a Capa, se tuvieron un enorme cariño, amor y respeto mútuo.

    Gerda Taro siempre trabajó en inferioridad de condiciones con respecto a Capa hasta aproximadamente Febrero de 1937, porque utilizó una cámara de formato medio Reflex Korelle con capacidad para sólo 12 disparos con rollo de película de 120, a diferencia de la Leica formato 35 mm de Capa que podía exponer 36 negativos.

    Por otra parte, cuando Capa y Gerda Taro llegan a Barcelona a mediados de Agosto de 1936 para cubrir el inicio de la marcha en tren de milicianos hacia el Frente de Aragón, Capa lleva ya cuatro años como fotógrafo profesional, desde que Simon Guttmann ( Director de la Agencia Fotográfica Dephot, Deutscher Photodienst, el más importante editor gráfico del mundo en esos momentos junto con María Eisner, Directora de la Agencia Fotográfica Alliance Photo en París) le encargó hacer el reportaje fotográfico del discurso de León Trostky en el Palacio de los Deportes de Copenhague (Dinamarca) el 27 de noviembre de 1932 para la revista alemana ilustrada Der Welt Spiegel con una Leica II (Model D) que le había regalado.

    Por su parte, a mediados de Agosto de 1936, Gerda Taro está empezando a hacer fotografías, aunque ha adquirido una buena cultura visual previa, gracias a que había estado trabajando como secretaria de María Eisner en la Agencia Fotográfica Alliance Photo desde Octubre de 1935, con un sueldo mensual de 1.200 euros.

    Por supuesto que el apodo Robert Capa fue invención de Gerda Taro, que era mucho más inteligente y disciplinada que Endre Ërno Friedmann, con el objetivo de vender las fotos a un precio mayor y tratar de salir de la penuria económica en la que se encontraban ambos en esos momentos en París.

    Pero fue precisamente Gerda Taro, mucho más que Capa, la que ideó el plan el 7 de Abril de 1936, porque desde hacía dos años se había dado cuenta de que Endre Ërno Friedmann era un genio haciendo fotos de personas desde distancias increíblemente próximas, consiguiendo pasar desapercibido y captando momentos definitorios una y otra vez.

    Gerda Taro ideó el sobrenombre Robert Capa porque sabía perfectamente que las fotos de Endre Ërno Friedmann eran realmente buenas, y por eso el plan funcionó.

    Entre mediados de Julio de 1936 y Febrero de 1937, Gerda Taro usa la Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm y se aprecian en sus imágenes (especialmente en las de Barcelona) claras influencias del constructivismo ruso y la génesis de potentes diagonales que presiden sus imágenes, sobre todo algunas en las que aparecen milicianas en la playa.

    Pero desde 1934 hasta principios de 1937, Capa es su maestro de fotografía, la persona de la que aprende muchísimo mientras ve como hace las fotos.

    Y Gerda Taro es muy feliz con este statu quo, porque Capa era un genio de la fotografía y con una gran humanidad, pero con una personalidad caótica, por lo que Gerda Taro tenía una visión comercial muchísimo mayor, además de conocer bien las circunstancias del mercado fotográfico de aquella época, gracias a haber trabajado estrechamente a diario con María Eisner en la Agencia Alliance Photo desde finales de 1935.

    Gerda Taro, mujer de gran inteligencia e intuición, además de pareja sentimental de Capa, es plenamente consciente del enorme talento de éste como fotógrafo y por ello, deja durante 1936 (se independizará profesionalmente en 1937) que sea el fotoperiodista húngaro de origen judío quien haga la mayoría de las fotos, mientras que ella, además de realizar muchas menos fotografías (que acepta con gusto que lleven el nombre de Capa, ya que fue ella precisamente quien ideó el plan, porque en esos momentos – y también después, aunque en menor medida – era mejor fotógrafo que ella) le acompaña también funcionando como agente comercial y representante de las imágenes realizadas por Capa, al servicio de Maria Eisner, que es quien distribuye las imágenes a diferentes periódicos y revistas ilustradas de la época como Vu, Regards, Weekly Illustrated, The Illustrated London News, Ce Soir, etc.

    Pero evidentemente, entre mediados de Agosto de 1936 y Febrero de 1937, la inmensa mayoría de las fotos las hace Capa, porque así lo quiere también Gerda Taro, además del factor fundamental ya mencionado de que la cámara de Capa puede hacer 36 fotos y la de Gerda Taro sólo puede hacer 12 fotos, con el inconveniente añadido de que es más grande, más pesada y con mucha menor estabilidad de disparo que la Leica telemétrica de Capa, que carece de espejo basculante y cuyo obturador plano focal de tela de recorrido horizontal diseñado por Oskar Barnack es mucho más fiable.

    Por otra parte, el enfoque con la Reflex Korelle era mucho más lento y menos preciso, ya que al ser una cámara de formato medio, la profundidad de campo con zona de nitidez obtenida a todos los diafragmas era menor que a idénticos diafragmas con una Leica.

    Es decir, era mucho más arriesgado intentar captar a pulso a través del visor de capuchón de cintura imágenes significativas en momentos importantes e irrepetebles con la Reflex Korelle de Gerda Taro que con la Leica de Capa, además de que en la Reflex Korelle tanto el armado del obturador como el avance de película dependían de un muy delgado y frágil cable de metal que va por debajo del panel superior de la cámara y que se rompía con frecuencia.

    Y Gerda Taro sabía todo ésto.

    Lo que ocurre es que Gerda Taro era muy inteligente, con enorme intuición y aprendía muy rápido, por lo que durante los aproximadamente séis meses transcurridos entre mediados de Agosto de 1936 y mediados de Febrero de 1937, tuvo en Capa a un gran maestro de fotoperiodismo, y cuando cambió de la Reflex Korelle a la Leica formato 24 x 36 mm, Gerda Taro se liberó y se transformó en una fotoperiodista de gran nivel haciendo muy buenas fotos a pulso y con gran discreción, tal y como se aprecia en las imágenes cinematográficas del Congreso de Escritores de Valencia en las que aparece Gerda Taro el 4 de Julio de 1937.

    Por otra parte, a mi modesto entender es un error el que en la puesta en escena de la obra » Negatius «, el personaje de Taro ironice sobre que sus fotos eran mejores porque siempre se acercaba más a la acción.

    Ésto no es cierto en absoluto. Pocos fotógrafos de guerra se han acercado más al núcleo de la acción que Capa, a veces incluso cerca de la distancia mínima de enfoque de 1 metro de su Leica y de su Contax II.

    Desde que le conoció en 1934, Gerda Taro percibió la enorme capacidad atlética de Capa, un hombre que medía tan sólo 1,62 m de estatura, pero de complexión delgada, dotado con una impresionante velocidad de movimientos y notable resistencia a la fatiga, muy superior a Gerda Taro en estos ámbitos (y ello no es menoscabo alguno para Gerda Taro), al igual que su capacidad para aproximarse al máximo.

    Es posible que Gerda Taro hubiera podido reducir las distancias en estos aspectos, tal y como indica su fabuloso reportaje de la cosecha del trigo en Valsequillo, pero su prematura muerte del 25 de Julio de 1937 truncó una carrera como fotógrafa a buen seguro extraordinaria, que había iniciado independizándose de Capa a principios de Febrero de 1937.

    Por otra parte, Endre Ërno Friedmann no estuvo en absoluto socializando en París en Julio de 1937 promocionándose como el mismísimo Robert Capa.

    Robert Capa estuvo en París sobre todo para negociar con Richard de Rochemond (director del noticiario » The March of Time «, cuyos cortometrajes de unos 15 minutos se proyectaban en los cines de Estados Unidos e Inglaterra antes de las películas), que cada vez quería más que Capa rodara imágenes cinematográficas con una cámara Bell & Howell Eyemo de 35 mm (con la que Gerda Taro había rodado también algunas imágenes en Valsequillo, al igual que Capa desde varios meses antes), mientras que Capa quería sobre todo hacer fotos.

    Además, Capa estaba en París porque necesitaba tener encuentros periódicos con Csiki Weisz, su laboratorista en la capital gala, que era quien revelaba sus carretes y hacía las copias sobre papel fotográfico Ilford Warm Tone.

    También tuvo varias reuniones con Pierre Gasmann, fotógrafo y fabuloso positivador al que Capa había conocido en París en 1935 y con el que necesitaba hablar para explicarle como quería algunas copias de sus imágenes sobre papel baritado en tamaño mayor que las 18 x 24 cm que le solía hacer Csiki Weiz.

    Además, fue precisamente Gerda Taro la que le exhortó a Capa a que viajara a París aquel mes de Julio de 1937, porque en esos momentos, Capa era más famoso que ella, y eso podía abrir nuevas puertas para la venta de fotografías a más periódicos y revistas ilustradas de distintos países.

    Por otra parte, siempre con todos los respetos, no es cierto que Capa viajó a Estados Unidos donde creó Magnum con varios colegas.

    La Agencia Magnum fue creada en París (Francia) en 1947 por Robert Capa, David Seymour » Chim «, Maria Eisner, Henri Cartier-Bresson, George Rodger, William Vandivert y Rita Vandivert.

    Por otra parte, nunca fue intención de Robert Capa relegar al olvido a Gerda Taro hasta hacerla desaparecer.

    Ésto es rotundamente falso.

    Capa, hombre de gran sensibilidad, sufrió muchísimo con la muerte de Gerda Taro y se sintió culpable de no haber estado junto a ella durante la Batalla de Brunete, pese a que fue Gerda Taro quien le exhortó a viajar a París aquel Julio de 1937 mientras ella se quedaba en Madrid, porque Gerda Taro tenía una gran visión comercial y sabía que estar Capa en París y ella en Madrid podía ser más productivo en distintos órdenes.

    Cuando el 30 de Julio de 1937 en la estación de tren Gare de Austerlitz de París Capa asistió para recibir el ataúd en cuyo interior iba el cadáver de Gerda Taro, recibió en el andén una bronca tremenda por parte de Hersch Pohorylle (Padre de Gerda Taro), Oskar Pohorylle y Karl Pohorylle (hermanos de Gerda), que le acusaron de negligencia por no haber estado al lado de Gerda Taro el día de su muerte.

    Capa se quería morir, estaba totalmente enamorado de Gerda Taro (aunque ella ya había comenzado a independizarse de él emocional y profesionalmente desde varios meses antes) y cayó en una profundísima depresión, hasta el punto de que Seichi Inoue (fotógrafo de la editorial japonesa Mainichi y gran amigo de Capa) y Else Triolet (mujer de Louis Aragon) se lo tuvieron que llevar al laboratorio fotográfico en rue Fondrevaux 37, donde Capa estuvo dos días sin comer ni beber nada hasta que Gerda Taro fue enterrada el 1 de Agosto de 1937 en el Cementerio de Père Lachaise de París.

    Cinco meses después, Capa menciona a Gerda Taro en el preámbulo del libro » Death in the Making «, publicado por la editorial Covici Friede en Nueva York en Diciembre de 1937, con unas palabras que no se corresponden con una persona que intenta relegar al olvido a Gerda Taro hasta hacerla desaparecer :

    » PARA GERDA TARO, QUE PASÓ UN AÑO EN EL FRENTE ESPAÑOL Y SE QUEDÓ » . Diciembre de 1937.

    Por otra parte, después de la Segunda Guerra Mundial, Capa supo que el padre y los dos hermanos de Gerda Taro habían sido asesinados por los nazis en Yugoslavia.

    Hersch Pohorylle (nacido en Husyatyn, Oblast de Tarnopol en Ucrania) y su mujer Guittel Boral (fallecida en 1936), de origen judío, habían vivido en Alemania desde 1933 con los nombres falsos de Heinrich y Gisella para evitar las redadas antisemitas de la Gestapo y las SS.

    Tras la muerte de la madre de Gerda Taro en 1936, después de aguantar cinco años más, Hersch Pohorylle y sus hijos Oskar y Karl (Hermanos de Gerda Taro) consiguieron huir de Alemania a Yugoslavia (zona en la que habían vivido antes de emigrar a Alemania) en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial.

    Hay indicios de que Hersch Pohorylle murió fusilado en 1941, mientras que los dos hermanos de Gerda Taro fueron capturados al año siguiente y deportados en tren a Auschwitz, donde fueron asesinados en cámaras de gas entre noviembre y Diciembre de 1942.

    Ésto afectó profundamente a Capa, que nunca más habló no sólo de Gerda Taro, sino tampoco de prácticamente todos sus amigos de la infancia de Budapest que fueron asesinados por los nazis en la operación diseñada por Adolf Eichmann en Mayo y Junio de 1944 que exterminó a 425.000 judíos húngaros (y de lo cual se enteró también poco después de la II Guerra Mundial), sin olvidar los familiares muy allegados de su gran amigo Csiki Weisz que también fueron asesinados en Budapest.

    Capa era un hombre de gran sensibilidad a quien le afectó mucho durante su vida la muerte de personas a las que quería, algo que nunca pudo superar, que trataba de no exteriorizar ni hablar de ello, porque le generaba una enorme angustia, y que alcanzó su clímax emocional durante su visita a las cámaras de gas y crematorios (especialmente el V, donde fueron asesinados la mayoría de sus amigos de infancia en Budapest) de Auschwitz-Birkenau en Octubre de 1948.

    Sería deseable a mi modesto entender, un poco más de rigor, criterio y sobre todo respeto a la figura de Robert Capa (hizo muchas imágenes icónicas durante su vida en distintas guerras, no sólo la del miliciano), nunca relegó intencionadamente en el olvido a Gerda Taro hasta hacerla desaparecer, murió al pie del cañón, y probablemente no ha habido un fotógrafo en toda la historia de la fotografía que más haya luchado por preservar los derechos de los fotógrafos sobre sus imágenes, que en aquella época a veces no llevaban ni siquiera el crédito del autor, eran reencuadradas como querían por los editores de las revistas, y lo que es peor, con frecuencia los directores de las publicaciones ilustradas ponían pies de foto que no habían sido hechos por los fotógrafos.

    Fue un fotógrafo todo instinto, pasión y acercarse al máximo posible, con un estilo de jugador de póker al fotografiar, obviamente sus imágenes no destacan por su perfección técnica (ni falta que hace en el fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico que inventó), era bebedor, mujeriego, estaba a años luz de la capacidad de sublimación de luces y sombras del extraterrestre Fan Ho, de la composición pictórica de un Cartier-Bresson, de la versatilidad de Alfred Eissenstaed (más de 90 portadas en Life), o de la increíble habilidad de Yousuf Karsh, Eve Arnold o Annie Leibovitz para conseguir extraer los rasgos fundamentales de la personalidad de personas famosas en sus retratos en pocos segundos, pero en mi opinión Robert Capa ha sido y sigue siendo uno de los más importantes y sobre todo influyentes fotógrafos de la historia, así como fuente de inspiración para muchos fotógrafos de guerra entonces y ahora.

    Por otra parte, Capa siempre se caracterizó por su gran empatía con las mujeres, a las que admiraba profundamente, no sólo a Gerda Taro y otras mujeres con las que tuvo relaciones sentimentales durante su vida, sino también con otras fotógrafas igualmente de gran talla a las que conoció, como Eileen Darby, Ruth Orkin, Lee Miller, Eve Arnold, etc.

    Capa nunca hubiera hecho nada intencionadamente para relegar al olvido a una mujer, ya que tenía a las mujeres en un pedestal, algo que tenía in mente desde muy pequeñito en Budapest cuando su padre Dezso Friedmann se jugaba a las cartas diariamente el dinero que ganaba su madre trabajando 14 ó 16 horas al día en el pequeño taller de costura de la familia Friedmann en Budapest.

    Julianna Henrietta Berkovits, madre de Robert Capa, a la que el fotoperiodista húngaro de origen judío amó más que a ninguna otra mujer durante su vida, nunca enseñó a su hijo Bob a dejar caer intencionadamente en el olvido a ninguna mujer hasta hacerla desaparecer.

    Perdonen si he podido molestar a alguien con mis apreciaciones. De verdad que no era mi intención

    • Una visión muy amable de Andrei Friedmann. Mujeriego y bebedor -e indudablemente gran fotógrafo- que puede que amara profundamente a Gerda Taro, pero nunca le dio el reconocimiento profesional que merecía. Parece que en 20 años (17) no podo superar el shock (aunque lo intentó buscando consuelo en muchas otras mujeres) y homenajear su trabajo. Pasó a la historia como «la mujer de» y durante más de 60 años su nombre estuvo en la sombra. Puede que su madre no le enseñara (no veo el motivo por el que tendría que ser responsable de la vida que llevó su hijo) a hacer caer intencionadamente en el olvido a ninguna mujer, pero lo hizo.

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