No hay muchas alternativas en el mercado de lentes para Nikon Z fuera de las propias de la marca, pero algunas de las que tenemos son muy interesantes. Algo a lo que últimamente está ayudando mucho Tamron.  Además del famoso 150-500 mm f5- 6.7, más reciente es el Tamron 35-150 mm f2-2.8 Di II VXD (ojo con la sencilla denominación) que hemos podido estar probando.

Se trata de uno de los zoom más interesantes y únicos del mercado, tanto por cobertura como por su gran apertura. Tenemos Casio de todo, desde la focal considerada normal hasta un tele medio pasando por muchas focales interesantes para retrato.

Más allá de eso, también está la parte del hito óptico: en el momento de su lanzamiento fue el único zoom con estas focales y una luminosidad máxima de f2-2.8 para cámaras sin espejo. Al menos dentro del ecosistema Nikon Z, porque es verdad que Canon tiene un 28-70 mm f2 para sus EOS R, aunque con un recorrido focal más corto.

Diseño y acabados

El Tamron 35-150 mm f2-2.8 es un objetivo enorme y pesado. Dicho esto, aquí podrían acabar todos los puntos negativos sobre este zoom. No es perfecto, pero tiene más cosas buenas que pagas que ponerle.

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Es verdad que visto el alcance y luminosidad es entendible, pero sus 1190 gramos o ese frontal con rosca de 82 mm hace que no resulte muy cómoda para el día a día.

Respecto al diseño y fabricación, está dentro de lo que podemos esperar a cualquier objetivo de Tamron, ya sea para Nikon Z o para Sony E-Mount. Cumple con los requisitos mínimos, con un acabado exterior en plástico y bayoneta metálica. Dispone de dos diales, vienen configurados para distancia focal y enfoque, pero con los nuevos sistemas podremos modificar el segundo d para otras funciones.

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Tiene además tres botones de función que son programables, y también cuenta con dos selectores. Uno para modificar el enfoque, manual o automático, y otro con tres posiciones que nos permite configurar diferentes opciones desde la cámara.

Tenemos una posición de bloqueo para impedir que se extienda el zoom si lo llevamos montado en la cámara y colgando, y un puerto USB C para actualizar el objetivo desde nuestro ordenador. Incluye también un parasol de pétalos.

Enfocando

El rendimiento del AF dependerá mucho de la cámara que estemos usando, claro. Con la Nikon Z6 sencillamente el objetivo es más rápido que el cuerpo de cámara. Con la Z30 la cosa mejora y seguramente con una Z8 o una Z9 la experiencia será magnífica.

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En cualquier caso, este objetivo monta  el sistema de enfoque VXD de Tamron, lo que viene siendo un sistema tipo STM, muy rápido y preciso, además de silencioso.

Si lo comparo con las últimas ópticas que he probado de Nikon propias, está al nivel de las soluciones que vienen como un (ejem) rebranding de Tamron, como el Nikkor 17-28 f2.8 Z o el 70-180 f2.8, pero por detrás de los objetivos top de la marca como el Nikkor 70-200 f/2.8 S y otras ópticas de esta gama.

Los resultados

Con un esquema óptico de 21 elementos en 15 grupos -por si a alguien le interesa ese dato- en las fotos de muestra que hemos hecho puede apreciarse que la distorsión está muy bien controlada en focales cortas y algo de pincushion en 150 milímetros.

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El rendimiento en general es más que correcto aunque, como suele ocurrir con los zoom, los resultados no son perfectos. Nos encontramos con unos reflejos bastante bien controlados, las famosas sunstars son correctas, aunque es cierto que en focales como f5.6 o f8 no están al nivel de otros objetivos.

Teniendo en cuenta que es una óptica muy interesante para retrato, alegra comprobar que el bokeh es más que aceptable, con transiciones muy suaves. Sí que hay algún problema con el viñeteado a lo largo de toda la focal, y tocará cerrar hasta f5.6 si queremos que desaparezca. O corregir las imágenes después en la edición, claro.

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Pero más allá de estos detalles, la calidad de este Tamron es muy buena. No está a la altura de la gama S de Nikon, pero para sensores de 24 megapíxeles como las Z6 es sobresaliente, tanto en foto como grabando vídeo en 4K.

Eso sí, para conseguir el mejor punto de calidad de la óptica habrá que cerrar un paso el diafragma en el centro y un par para que las esquinas rindan al mismo nivel.

Tamron 35-150 mm f2-2.8, ¿merece la pena?

Con un precio alrededor de los 2000 euros, este Tamron 35-150 mm f2-2.8 es una pieza única en el mercado. No es pequeño ni barato, pero resulta muy polivalente, enfoca rápido, los resultados son buenos… Si te vas de viaje es casi lo único que necesitas en la mochila.

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Es verdad que se echa de menos el estabilizador y que nos encantaría que el rendimiento a máxima apertura fuera más redondo, pero son pequeños sacrificios para tener una óptica que, por ahora, nadie más se ha atrevido a hacer.

2 COMENTARIOS

  1. La diferencia entre Tamron y Sigma, al menos en la época DSLR y en las ópticas G2 más recientes residía en la electrónica interior, si bien los objetivos de Tamron estabilizaban y enfocaban muy bien y de un modo rápido y silencioso, por encima de Sigma, su electrónica no permitía tener en uso el estabilizador montado en una Canon EOS 3 o más antigua, de hecho al montar un objetivo en una cámara analógica, o fallaba el obturador, o el VC y encima hacía ruiditos estraños, cito por ejemplo el 100-400mm f:4.5-6.3 Di USD VC contra el Sigma 100-400mm f:5-6.3 DG HSM OS.

    Sí señores, tuve ambos objetivos y el Sigma funcionaba perfectamente incluso con una EOS 100 analógica, es decir, el estabilizador funcionaba, sin ruidos y el AF igual y todo lo demás, de hecho creo que la electrónica es incluso superior a la empleada en los Canon de montura EF.

    He visto recientemente reviews del Tamron 150-600mm G2 y su poca fiabilidad, muy bien construido, sí, pero su electrónica muy poco fiable y me pregunto yo, eso ha cambiado en los diseños para cámaras evil? Pues en Sigma parece ser que sí que han hecho los deberes mejorando el AF y la estabilización en sus modelos más recientes.

    Sin duda el 35-150 es un objetivo muy versátil pero, esos circuitos son de calidad, eso que no se ve, han mejorado? La respuesta está en un uso frecuente durante al menos 2 años, a no ser que la marca haga una nota explicando bien si el trabajo realizado con las mirrorless se ha mejorado respecto a las DSLR.

    Soy muy escéptico con Tamron, demasiados objetivos con errores electrónicos, como el 90mm f:2.8 Macro VC G2 que salió en 2017 y no está ni en la página de la marca, o de ese 150-600mm G2 que a largo plazo ( más de dos años) dejan de funcionar como funcionaban al principio.

    Algo me dice que en Tamron no están haciendo las cosas como deberían.

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