Hace unos meses Wacom presentaba One, una nueva línea de tabletas gráficas y monitores interactivos pensada como gama de entrada a los productos de la marca. De estos últimos hemos estado probando el Wacom One 13 touch para comprobar si vale la pena apostar por su modelo más básico. 

La gama One no es para profesionales, ni lo pretende. De hecho, si de algo puede presumir Wacom es de disponer de un completo catálogo para estos y de seguir siendo la marca estrella en el mundo del retoque digital. Tanto el monitor One 13 touch como su hermano pequeño el One 12  están destinados a principiantes o estudiantes de diseño e ilustración. Tal como dice la propia marca es un producto diseñado para aspirantes a artistas.

Wacom One 12_001

En cuanto al retoque fotográfico puro y duro, después de probarlo unos días, nos sigue pareciendo más práctico y cómodo utilizar una tableta gráfica, que es lo habitual en usuarios avanzados y en un entorno profesional.

Poder ver lo que estamos haciendo en un monitor grande facilita el trabajo, especialmente si vamos a dedicarle muchas horas al trabajo. Eso sí, en nuestra faceta de community managers nos hemos divertido creando contenido para redes sociales con esta tableta. 

Los materiales son de buena calidad, aunque el sello Wacom dispara ese precio de entrada que comparado con otras marcas puede frenar la decisión del usuario a la hora de hacerse con este monitor. 

Wacom One 13 touch -0002

Tiene una pantalla táctil de 13,3” que matiza muy bien los reflejos, cristal antihuellas, una buena fidelidad de colores y resolución Full HD (1920×1080) con un 99% de sRGB (CIE1931). 

Que el One 13 touch incorpore como gran novedad la función de gestos multitáctiles con 10 dedos es un guiño más a esa generación que ha crecido con pantallas táctiles y las utiliza de forma intuitiva. Nos ha gustado que además se puedan configurar las opciones táctiles para poder personalizarlas a nuestro flujo de trabajo y comodidad. 

Wacom One medium_003

El lápiz es compatible con los de otras marcas y con otros modelos Wacom, algo que se agradece ya que a la hora de configurar la compra del pedido puedes prescindir de él, igual que de los cables. Con el lápiz estándar Wacom One (y con la mayoría de los lápices táctiles) podremos adaptar la sensibilidad de la presión y es posible personalizar sus dos botones para recurrir a atajos rápidos.

En resumen, es un monitor interactivo básico, que podemos conseguir a partir de 650 euros. Una buena opción -algo cara, aunque con garantía Wacom- para quien quiera iniciarse en el mundo de la creatividad o incluso para centros de educación ya que incluye periodos de prueba de hasta un año en muchos programas que ya de por sí son caros. 

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