«Por primera vez en su historia, la portada del libro con la edición de 2023 no muestra la fotografía ganadora del World Press Photo of the Year sino una fotografía realizada por Ahmad Halabisaz que recibió una mención de honor en Asia».

Con estas palabras despachan desde la Fundación World Press Photo un detalle inédito en su libro, que lleva publicándose desde 1961 y en cuya portada a partir de los años 80 siempre ha aparecido la elegida como mejor foto del año.

World-Press-Photo-libro-2023Hasta ahora, porque la fotografía realizada por Evgeniy Maloletka en la que se ve a una mujer embarazada y herida siendo evacuada en la guerra de Ucrania no ocupa la portada del libro de la edición de 2023, presentado recientemente. Según recoge El País, los responsables de World Press Photo han indicado que la foto elegida es más adecuada par un libro que estará expuesto en museos y librerías.

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© Evgeniy Maloletka – Photo of the Year

Un discurso que sorprende, teniendo en cuenta que, precisamente, denunciar la violencia y la guerra ha sido siempre uno de los pilares morales del fotoperiodismo y una de las banderas de este certamen.

Lo reivindicaban, de hecho, hace solo unas semanas en la presentación de la exposición en Barcelona y donde la censura sufrida en Hungría y la dureza de las imágenes que estamos viendo estas semana en Palestina centraron parte del debate.

Aunque la crudeza de la imagen del año es evidente, los argumentos de World Press Photo recuerdan demasiado a esa recurrente crítica que acusa al fotoperiodismo de centrarse demasiado en historias bélicas y, en cierto modo, rentabilizar el sufrimiento ajeno con imágenes dramáticas.

O tal vez se trate justo de lo contrario, ¿es una fotografía demasiado dura que puede asustar y afectar a las ventas? Basta repasar el histórico de portadas de este libro para que cuesta más entender la decisión. Hemos visto guerras, hambruna y muerte en portada durante años.

Por citar algún ejemplo reciente, en 2013 la imagen del funeral de dos niños asesinados en Palestina –la polémica foto de Paul Hansen- fue portada. En 2016 el cadaver del emabador ruso Andrey Karlov aparecía en el suelo y junto a él un arma Mevlüt Mert Altıntaş, que le acababa de disparar. Ambas fueron la foto del año y aparecieron en portada de los respectivos libros.

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