¿Empeoran con el tiempo y el uso los sensores digitales de las cámaras?

14

El sector fotográfico no es ajeno a ese gusto por las teorías conspiraoicas. Y, con permiso de la denominada obsolescencia programada o tal vez de la mano de ella hay una pregunta que lleva muchos años rondando por aquí, a medio camino entre la duda razonable y la leyenda urbana: ¿Pierden los sensores digitales efectividad y calidad con el uso y el paso del tiempo?

Hace ya basante tiempo nos decidimos a intentar responder esa cuestión, hablando con fotógrafos, servicios técnicos, y expertos en el tema e incluso realizando un experimento para comprobar nosotros mismo cuánto de verdad y mito había en esta cuestión.

Ahora -para evitar que se pierda como tantas otras cosas que escribimos durante años- nos ha parecido buena idea recuperarlo en Photolari. Han pasado unos años, pero seguro que la pregunta sigue ahí.

Deterioro en el rendimiento de la cámara

Hace un tiempo el fotoperiodista David Airob lanzaba al aire una pregunta que ya habíamos escuchado antes en círculos más cerrados: ¿Se desgastan y pierden propiedades los sensores digitales de las cámaras con el paso del tiempo y con un uso intensivo?

Según nos cuenta Airob, el origen de la cuestión se encuentra en las quejas de diversos reporteros que trabajan con cámaras de gama profesional y que han notado cierto deterioro en su rendimiento tras un año y medio de intenso uso: las mismas réflex que en su momento eran perfectas en el control y la gestión del ruido, ahora ya no les convencen tanto.

La mayoría de usuarios afectados por este supuesto desgaste del sensor de sus cámaras son fotógrafos que trabajan con modelos de gama profesional de Nikon y Canon, como esta EOS-1D Mark IV.

Aunque los afectados por este extraño suceso prefieren mantener su nombre y el de la agencia para la que trabajan en el anonimato, nos dan alguna pista más: trabajan con cámaras de Nikon, pero compañeros de otras agencias han notado exactamente lo mismo con modelos de Canon.

Inmediatamente, trasladamos la pregunta a otros profesionales. Algunos aseguran no haber escuchado jamás nada parecido, mientras que a otros el tema les suena familiar. Incluso alguno pone cara de póquer, como si acabáramos de desvelarle uno de esos oscuros secretos de la industria fotográfica.

Al servicio técnico

Puesto que cuando una cámara da problemas lo lógico es pasar por el servicio técnico, hacia allí encaminamos nuestros pasos. José Márquez, responsable de producto de Fujifilm España, ha estado al frente del servicio técnico de la compañía durante mucho tiempo.

“Sensores averiados o que producen ruido claro que se reciben, pero se reparan sus conexiones o se cambian sin pretender conocer el motivo”, explica. Y añade que resulta imposible trazar una pauta que permita hablar de problemas generalizados con el tiempo.

“Los fallos electrónicos tienen un factor de aleatoriedad que no facilita saber su origen, y que también pueden estar sujetos a cosas aparentemente ajenas como, por ejemplo, un cortocircuito en la otra punta de la cámara que aplica un voltaje inadecuado al sensor o procesador.”

Lo que sí es más que sabido es que el calentamiento afecta a la respuesta del sensor y es una de las principales causas de la aparición del ruido. Márquez señala en esta dirección para intentar explicar el supuesto desgaste, aunque matizando -exactamente igual que muchas otras fuentes técnicas consultadas- que se trata de un efecto no acumulativo.

Es decir, una exposición de varios minutos genera más calor en el captor y más ruido, pero una vez concluida y si la refrigeración es correcta, la siguiente toma en ningún caso se verá afectada.

“En todos estos años no ha entrado ninguna cámara en nuestro servicio técnico aquejada de este supuesto problema.”, añaden desde el servicio técnico de Finicon, importador oficial de Nikon para España.

Aunque recuerdan que algunos componentes se pueden averiar o degradar, apuntan que ni todas las cámaras son iguales ni esos fallos puntuales sirven para hablar de un fenómeno generalizado.

Sin indicios científicos razonables

Pero nada como alejarse un poco del entorno puramente fotográfico para intentar aportar un poco de luz -nunca mejor dicho- a la cuestión. ¿Hay base científica para concluir que estos sensores pueden degradarse con el tiempo?

“No hay ningún fundamento que indique que se pueda producir una degradación de las propiedades de captura de luz, ni un incremento del ruido de modo acumulativo”, asegura Atilà Herms, director del grupo Sistemes d’Instrumentació y Comunicacions (SIC) del Departament d’Electrònica de la Universitat de Barcelona.

Según ha detallado en diversas charlas mantenidas con este medio por correo electrónico, en el proceso fotoeléctrico (consistente en la liberación de un electrón de la última capa de valencia de los átomos de silicio producida por la interacción de fotones) no hay ningún tipo de degradación con el tiempo en condiciones normales.

Aunque en algunos casos se apuntaba al deterioro de ciertas conexiones a raíz de un golpe como posible motivo de pérdida de la señal, no hay indicios científicos que apunten en esta dirección.

Además del ya citado problema con las exposiciones largas y su relación con el ruido (Herms coincide en que, en ningún caso, se trata de un efecto permanente), también menciona otros fenómenos: “Fixed Pattern Noise”, es decir, el ruido que se debe a falta de homogeneidad entre los diferentes píxeles del sensor (constante y no dependiente de su uso), y “Shot Noise”, efecto provocado por la fluctuación estadística de los fotones, que aumenta con la cantidad de luz pero no es en ningún modo acumulativo.

Tampoco en las capas superpuestas sobre la superficie sensible del captor está documentada la existencia de un proceso de degradación en condiciones normales. Sólo la exposición a rayos gamma o temperaturas extremas (más de 150 grados) podría producir una alteración en su respuesta espectral a la luz o el deterioro de los polímeros que conforman las microlentes.

Lo que sí está documentado es la proliferación de los llamados píxeles muertos del sensor con el paso del tiempo. Así lo apunta un informe al que nos remiten desde la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao (UPV-EHU) en respuesta a nuestras preguntas sobre el tema.

Según este completo estudio elaborado por investigadores de la Universidad Simon Fraser (Canadá) y la de Massachusetts (Estados Unidos), sí puede establecerse una relación directa entre la edad o la cantidad de disparos de una cámara y el número de píxeles defectuosos en su CCD o CMOS.

No obstante, tampoco parece que este progresivo incremento de los errores en algunos de los fotodiodos que conforman el sensor ni su incidencia real pueda llegar a explicar el aumento de ruido o la pérdida de calidad en las fotografías.

El factor psicológico

Si bien durante la recopilación de información hemos dado con algunas teorías (el deterioro de las conexiones del sensor por un golpe y la consiguiente pérdida de señal analógica, por ejemplo) que han sido refutadas desde un planteamiento técnico, resulta interesante comprobar cómo varias de las fuentes consultadas han coincidido en una explicación bastante curiosa.

Una vez que nos acostumbramos a unos resultados espectaculares con imágenes sin ruido con valores ISO muy altos, empezamos a ver defectos en fotografías que antes nos parecían perfectas. Un planteamiento muy sencillo, pero en absoluto carente de lógica.

De todos modos, por si esta explicación más psicológica que científica no convence, otros argumentos más tangibles también aportan su granito de arena para resolver el misterio. Hugo Rodríguez, experto en gestión de color e imagen digital, señala la variación en la respuesta del sensor con el tiempo, su impacto sobre el color y la necesidad de una recalibración periódica de la cámara. Pero “una cosa es que varíe la respuesta al color y las curvas, y otra es el aumento del ruido”, advierte.

A medio camino entre la fotografía y la ciencia, Manel Soria suma otros dos condicionantes a esta lista de parámetros que afectan al ruido y que no suelen tenerse en cuenta: la temperatura ambiente y el tipo de luz.

Un sencillo experimento

Pero superada la parte teórica, nada mejor que una imagen para corroborar los hallazgos que parecen desmontar cualquier teoría en torno a la supuesta degradación de los sensores.

No ha sido posible recuperar las fotografías de muestra del experimento. Pero los resultados eran claros: no había diferencias entre una cámara nueva y el mismo modelos tras unos años de uso.

Para ello recurrimos a un experimento muy sencillo: enfrentar una veterana Nikon D700 -la utilizada por el citado fotógrafo Manel Soria y con miles de largas exposiciones nocturnas a sus espaldas- contra una unidad casi recién desempaquetada y cedida por Casanova Foto.

Jordi Busqué, otro experimentado fotógrafo experto -como Soria- en astrofotografía, nos acompaña en este duelo nocturno entre dos cuerpos del mismo modelo de Nikon. Más allá de las diferencias inherentes a cada unidad -no hay dos cámaras idénticas-, las dos D700 se dejaron fuera de la bolsa durante un tiempo para que estuviesen a la misma temperatura y con ambas se empleó el mismo objetivo: un Nikon 105 mm f2.8 VR.

Los resultados dejan poco margen a las dudas: las fotografías realizadas en idénticas condiciones y a diferentes sensibilidades con estas dos cámaras muestran niveles de ruido idénticos tanto al revisar los archivos JPEG como procesando manualmente los RAW para controlar la influencia del procesamiento.

Leyenda y fallos puntuales

La buena noticia es que tanto los datos y las explicaciones científicas como esta sencilla demostración responden con claridad la pregunta inicial que nos hacíamos: no existe ningún indicio fundamentado para poder hablar de un deterioro progresivo de la calidad de imagen que ofrece un sensor digital vinculado a su uso.

La mala noticia es que sigue haciendo falta una explicación para ese fenómeno -el incremento en el ruido de la imagen- que denunciaban algunos fotoperiodistas. Cierto que el número de píxeles defectuosos aumenta con el tiempo, pero incluso en los casos más extremos su número sigue sin ser suficiente como para generar un deterioro apreciable en la calidad.

Sin descartar cierto porcentaje de responsabilidad del mencionado factor psicológico -los resultados que antes eran excepcionales ahora nos parecen sólo buenos-, posiblemente la respuesta está en una combinación de elementos que tendemos a ignorar: variación en las curvas de respuesta de color, la influencia de la temperatura ambiente…

Y, por supuesto, a fallos puntuales en algunas unidades. Porque, como nos recuerdan los servicios técnicos consultados, las cámaras también se estropean.

Compartir

14 Comentarios

  1. Independientemente de que todo producto envejece, el Gear Adquisition Syndrome, creo que tiene que ver mucho en esto…

    Yo creo que el problema es que lo que antes aceptábamos y nos parecía increíble, al tiempo lo tendemos a comparar con productos novedosos y especificaciones mayores, y claro… ya no nos vale lo antiguo.

  2. Durante 9 años trabajé con una Canon 1D-Mark III. Trabajo en el segmento del periodismo, por lo que la c!ámara salía entre 300 y 700 fotografías al día, todos los días del año.
    Antes de cambiar de modelo (para su renovación), estubimos comparando fotografías en similares circunstancias (hora del día, ISO, etc…) y notamos una diferencia notable entre las primeras y las últimas.
    De hecho es algo que comentábamos al SAT cada vez que les mandábamos la cámara, ya que tenemos contratado el servicio Plus y no pagamos nada en las reparaciones.
    No había manera de que vinieran bién, ni una sola vez.
    Siempre era lo mismo, fallo en la nitidez (supones del trote en los objetivos, golpes, suciedad…) y falta de color, nitidez y exceso de ruido en las fotos.
    Por lo tanto, nosotros sí creemos que hay un deterioro en el sensor, la cámara o el duende que habita dentro y hace que las fotos salgan como salen.

  3. “la exposición a rayos gamma podría producir una alteración en su respuesta espectral a la luz o el deterioro de los polímeros que conforman las microlentes”

    En los aeropuertos, las cámaras pasan por la cinta de rayos X. La radiación X es básicamente lo mismo que la radiación gamma (en su rango de menor energia), aunque con orígenes distintos, pero la misma longitud de onda i interactuan igual con la materia. La degradación de la calidad podria ser una consecuencia de un exceso de exposición a rayos X?

    Tambien puede ser una suma de acumulación de suciedad, pequeños golpes, degradación de materiales, pequeños problemas eléctricos, cambios de temperatura, etc.

      • Un rayo X de longitud de onda corta es prácticamente lo mismo que un rayo gamma de longitud de onda larga. De hecho, hay solapamiento entra la longitud de onda máxima de los rayos x y la lomgitud de onda mínima de los rayos gamma.

        • Si, hay solapamiento entre la parte “baja” de los rayos gamma y los llamados rayos X “duros”, pero esos no los vas a encontrar en ninguna cinta de rayos X de los aeropuertos 😉 que más bien serán de onda larga o “blandos”.
          También hay rayos X “blancos” que tienen mezcla de muchas longitudes de onda (para liar más la cosa) frente a los “monocromáticos” que solo tienen una.
          Pero aún así, pese a que en el terreno de las mediciones darían resultados similares, siguen siendo distintos de los gamma ya que el origen de la radiación es muy diferente entre ambos: la de los rayos gamma son radiaciones de origen nuclear mientras que las de los rayos X tienen un origen extranuclear, y por lo tanto los procesos que desencadenan son diferentes.
          Pero vamos, lo que menos me importaría si me topo con rayos X duros o rayos gamma de onda larga (ya no digamos los de onda corta) es si se va a estropear la cámara o no, porque seguro que el fotógrafo si se iba a “estropear” 😉

  4. En los aeropuertos, las cámaras pasan por la cinta de rayos X. La radiación X es básicamente lo mismo que la radiación gamma (en su rango de menor energia), aunque con orígenes distintos, pero la misma longitud de onda i interactuan igual con la materia. La degradación de la calidad podria ser una consecuencia de un exceso de exposición a rayos X?

    No, los rayos gamma y los rayos X no son lo mismo y no tienen la misma longitud de onda (y por ello distinta frecuencia). Otra cosa es que los rayos X también sean capaces de afectar a las cámaras (aunque en menor medida que los gamma) lo cual es muy posible o probable ya que están dentro de las radiaciones electromagnéticas ionizantes (capaces de ionizar los átomos y romper enlaces químicos).

    En cuanto al tema del desgaste de los sensores, en mi opinión es la suma de por un lado un desgaste real que seguro que hay (todo sufre desgaste con el uso continuado) en toda la cámara no solo en el sensor, pero sobretodo de un efecto psicológico de percepción. Yo que ya gasto unos añitos, aún recuerdo cuando después de ver bastantes películas en VHS llegó el DVD con su resolución de 720×576 (PAL) y alucinaba con la calidad y definición del nuevo formato. Hoy en día que ya se nos queda corto el Bluray, y el 4K ya está en boca de todos (incluso el 8K), si vuelvo a ver esas películas en DVD (aunque sea en un pequeño monitor de ordenador, verla en la gigantesca tele del salón sería hacer trampa 😉 ) la calidad me parece horrible (y esa resolución hoy es ridícula). Los DVDs son los mismos, no se ha degradado (están bien cuidados y no tienen tantas visualizaciones ni tantos años como para ello) y el reproductor es nuevo (PS4), el problema es que mi percepción ha cambiado mucho, y ahora el mínimo de calidad que tengo marcado “internamente” sería el FullHD, y ya empiezo a notar que ya no me “llena” como antes 😉 .
    Y como ese ejemplo pasa con todo, y las cámaras y sus tecnicismos no son una excepción.

  5. En un artículo hace ya varios años se comentó la tendencia por el paso del tiempo y el uso de cierta “retinopatía” en los sensores, con la consiguiente degradación de la imagen y sin otra solución que cambiar el sensor. Toma ya. Dile eso a quien se ha gastado “una pasta” en una cámara de alta gama o “pro”. Creo que hemos llegado a un nivel de calidad standard -válido para la mayoría de las circunstancias- con cámaras de nivel medio e incluso medio-bajo como para gastarse fortunas en equipos estrella del catálogo. Hoy, dentro de lo posible, es mejor alquilar el equipo si es necesario algo muy caro y tener una cámara de gama media, se amortiza antes y gastar lo menos posible en digital, sólo ópticas, así siempre estaremos a la última, alquilando, cuando sea necesario y el resto del equipo adaptarlo a las exigencias del momento. No están las cosas para gastar y menos en el entorno de la fotografía digital profesional.

  6. Tengo camaras digitales desde el 2003, tanto de foto como de video, JVC, Nikon, HP, Sony, Fuji y en ninguna he notado perdida de calidad. Aunque claro, no disparo tanto como un profesional.

  7. En cámaras de bajo precio el problema es muy notorio. Yo tuve una económica, de esas que ponen en un cajón para elegir. Cuando la compré me llamó la atención lo bien que fotografiaba, Al año las fotos salían amarronadas, sin contraste.
    Yo no sé si era por el sensor o por el filtro UV que se degradaba.

Dejar respuesta