La mítica maleta mexicana, o la obra de Vivian Maier son algunos de los ejemplos más destacados de colecciones fotográficas excepcionales que fueron olvidadas o perdidas durante décadas. Pero, ¿cuantas fotografías de gran valor artístico o histórico debe de haber en desvanes, armarios o perdidas en cualquier lugar?

El último capítulo de esta historia con un guión más o menos conocido nos lleva a San Francisco, donde recientemente han aparecido unos viejos archivadores que acabaron abandonados en la calle.

© James Martin
© James Martin

El coleccionista de fotografías antiguas David Gallagher recibió una entrega de uno de sus seguidores en redes sociales que, según sus declaraciones en el periódico “San Francisco Cronicle”, le dejó completamente noqueado.

Se trataba de un viejo archivador con 920 diapositivas Kodachrome que un fotógrafo anónimo disparó durante los años 60 documentando los grandes cambios que la ciudad estaba experimentando debido al boom de la construcción. 

Bart construction – © James Martin
© James Martin
© James Martin – Bart construction
© James Martin

En realidad fueron 3 los archivadores abandonados en el distrito de la Misión (San Francisco), pero la persona que los encontró solo se llevó uno. Gallagher obsesionado con encontrar al autor de las diapositivas o en su defecto a algún familiar, contrató a detectives privados que hablaron con los fotógrafos de aquella época, puso diferentes anuncios y mandó pegar carteles por la zona, además de compartir la historia en Twitter.

Finalmente y gracias al viejo archivo fotográfico del propio San Francisco Cronicle consiguió unas instantaneas en las que supuestamente podía verse al fotógrafo en cuestión y que fueron publicadas en el periódico junto al artículo que contaba la historia. 

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Fotografía de archivo – Bob Campbell:The Chronicle 1966
Fotografía de archivo – Bob Campbell:The Chronicle 1966
Fotografía de archivo – Bob Campbell:The Chronicle 1966

Aparente parecía tratarse de un profesional ya que llevaba dos cámaras encima, una de ellas una Nikon FTN además de un flash Honeywell, pero los que hubieran sido sus compañeros de profesión descartaron esa hipótesis asegurando que en aquellos años todos se conocían.

¿Y quién era entonces el misterioso fotógrafo? Tanto esfuerzo tuvo sus frutos y tras publicarse el artículo un hombre llamado Ted Martin aseguró que su padre, James Martin, era el autor de las fotografías. 

Martin nunca fue fotógrafo profesional aunque lo parecía por la calidad de las imágenes. Era maestro de escuela y utilizó sus diapositivas para hacer presentaciones. Falleció en 2019 y vivió sus 90 años en la ciudad que inmortalizó con su cámara. Otro de los hijos del fotógrafo decidió deshacerse de los archivadores de su padre con su valioso contenido.

© James Martin 2
© James Martin

Gallagher sigue teniendo la esperanza de encontrar el resto de diapositivas perdidas, mientras tanto se ha dedicado a escanear las que tiene. Algunas de ellas pueden verse en la página web sfmmemory.org 

5 COMENTARIOS

  1. ¿Pero quien deja en la calle tres archivos repletos de diapositivas/fotos? Resulta tanto o más sorprendente esto que el propio valor de estas.

    Es incomprensible!

    En fin, como bien decís..otro «hallazgo casual» tipo Vivian Maier.

    El otro día leía que han encontrado unas canciones inéditas de un cantante famoso ¿Tal vez David Bowie? ¿Que suerte, verdad?

    ¿Me pregunto cuantas maletas/archivos más encontraran casualmente en las próximas dos décadas? Supongo que todo depende del provecho económico que se extraiga de las aparecidas. (Si rinden tanto como las de Vivian Maier..a docenas!)

  2. Conozco a David Gallagher y estoy muy familiarizado con esta historia. No «contrató» detectives privados. Utilizó su propia información y sus contactos con los archiveros del San Francisco Chronicle. Otros medios de comunicación pueden haber llamado a David y a sus colegas «detectives», pero era metafórico, porque buscaron por todas partes esta información por su cuenta. Gracias!

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