‘Nevermind’ de Nirvana es uno de los grandes hitos de la historia de la música. Un trabajo que supuso un punto de inflexión en el panorama musical y que es recordado por su contenido… Pero también por su icónica portada. ¿Quién no recuerda a ese bebé sumergido en agua que persigue, divertido, un billete de dólar enganchado a un anzuelo?

El autor de la portada fue Robert Fisher, que fue el empleado de la discográfica Geffen encargado de dar forma a la idea propuesta por Kurt Cobain, el legendario y malogrado líder de la banda.

Todo se gestó en las semanas anteriores al lanzamiento del disco, en 1991. Nirvana era entonces una banda totalmente desconocida para el gran público, así como el propio Robert Fisher, que era un joven recién licenciado que llevaba poco tiempo trabajando en Geffen. Él mismo lo explicó hace un tiempo en una entrevista en The Guardian:

«Me contrataron primero como diseñador y después me ascendieron a director de arte. Estaba emocionado cuando escuché que Geffen iba a firmar con Nirvana, así que fui y les pregunté si podía trabajar en el proyecto. Nadie en la compañía podía imaginar que el grupo fuera a dar semejante pelotazo, pero el álbum me impresionó en cuanto escuché una copia de prueba» 

Fisher tuvo una primera reunión con los miembros de la banda, y Kurt Cobain le explicó la idea que tenía en mente para la portada. El músico nacido en Aberdeen, Washington, quería que la portada mostrara la foto de un parto bajo el agua en la que se viera claramente el recién nacido.

En una época en la que aún no había Internet, eso obligó a hacer una investigación a la antigua usanza: visitar varias bibliotecas y librerías locales para echar un vistazo a todos los libros sobre maternidad y recién nacidos que incluyeran fotos.

Pero se encontró con que ninguna de las imágenes resultaba adecuada para lo que tenían pensado, ya que eran demasiado gráficas o no resultaban visualmente contundentes.

Esto obligó a descartar la idea del parto bajo el agua y a explorar nuevas opciones, pero sin dejar de lado la idea del bebé sumergido. Pronto se dieron cuenta de que la fotografía de portada necesitaría, además, algún otro elemento que resultara atractivo.

Pensamos, vale, tenemos que hacerlo algo más que un bebé bajo el agua. Entonces a Kurt se le ocurrió la idea de agregar un anzuelo para hacer la escena más impactante. Pasamos la tarde sentados pensando en todas las cosas divertidas que podríamos poner en el anzuelo. Una idea era poner un trozo de carne, como un gran filete crudo. Otro era un CD o algo que sirviera para simbolizar la música.

Fuimos a almorzar y pensamos, ¿qué tal un burrito?, y, oh, ahí hay un perrito caliente, ¿qué os parece poner un perrito en el anzuelo? Estuvimos así durante horas. No recuerdo a quién se le ocurrió la idea del billete de un dólar, pero a todos nos pareció que era bastante buena.

Lo cierto es que Kurt no vino con un gran plan o un mensaje concreto que quisiera transmitir, sino que todo fue surgiendo poco a poco, sabes, fue como si una cosa llevara a otra y esa otra cosa a otra.

Cuando el grupo y la discográfica tuvieron clara la idea para la portada, se encontraron con el siguiente problema: cómo hacer la foto. No era nada sencillo dar con un fotógrafo capaz de hacer un trabajo así, nada más y nada menos que metiendo un bebé bajo el agua para hacerle fotos. Pero Fisher dio pronto con la persona idónea: Kirk Weddle.

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Kurk Cobain bajo el agua retratado por Kirk Weedle (Foto: Kirk Weedle)

En aquella época, había una serie de catálogos grandes y gruesos que los fotógrafos usaban para mostrar sus fotos y que enviaban a los creativos publicitarios para intentar conseguir trabajo. En el suyo, Weddle se presentaba a sí mismo fotógrafo especializado en fotografiar «humanos sumergidos». Pensé «¡Ese es nuestro chico!»

Pese a estar especializado en “humanos sumergidos”, Weddle tuvo muchas dudas cuando Robert Fisher y los responsables de Geffen se pusieron en contacto con él para encargarle el trabajo.

Era una gran idea: un bebé bajo el agua, desnudo, indefenso… un bebé que no puede respirar, pero que sigue persiguiendo el dólar enganchado al anzuelo. El sello discográfico de Nirvana, Geffen, vino a mí con la idea.

En ese momento, yo intentaba hacerme un nombre como el chico de la fotografía submarina. Pero cuando me pidieron que hiciera la portada para Nevermind no tenía idea de si podría hacerlo. Hacerle fotos a un bebé era nuevo para mí. ¡No quería que acabara ahogándose por mi culpa!

Tuve la suerte de que unos amigos míos, los Elden, acababan de tener un bebé, Spencer, y confiaron en mí. Nirvana no era un grupo conocido, por lo que la sesión de fotos fue realmente sencilla: no había un director de arte, ni un gerente o ejecutivo importante mirando por encima de mi hombro.

La sesión de fotos tuvo lugar en el centro acuático de Pasadena.

Creo que gané unos 1.000 dólares por hacer aquella la sesión. Eso lo incluía todo, desde el equipo necesario hasta la contratación de un buzo para posibles rescates.

Yo tenía un tubo y una cámara subacuática puesta en un trípode. Primero, entrenamos con un muñeco. Luego cogimos al bebé, le soplamos un poco de aire en la cara y lo metimos en el agua. Su padre le dio un pequeño empujón, se acercó a la cámara y click, click, click, click, click. Disparé cinco veces.

Su madre lo sacó, el niño estaba genial, así que hicimos otra tanda. Volvimos a meterlo en el agua y click, click, click, click, click. Entonces el niño comenzó a llorar y dije «OK, ¡hemos terminado!» Hicimos unas 25 fotos. Nos llevó una hora prepararlo todo y cinco minutos hacer las fotos.

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Spencer Elden sujetado por sus padres sesión de fotos Nevermind Nirvana (Foto: Kirk Weddle)

Sabía que tenía la foto buena. Eso es lo que pasa con los fotógrafos de la vieja escuela: como profesional, debes saber que tienes la foto antes de irte. Pero cuando miré la foto más de cerca tuve algunas dudas. Pensé: «¡Vaya, parece una foto de una polla!» Su “instrumento” destacaba tanto en la imagen… está bien dotado para ser un niño de cuatro meses, ¿no crees?

Sin embargo, yo no estaba seguro de que la compañía de discos aceptara esa imagen para la portada. Así que, por si acaso, decidí ir a una escuela de natación para niños y meter a una media docena de bebés en el agua. Había una niña de 10 meses de edad que pensé que realmente podía funcionar, así que le hice una foto de perfil. Pero a la compañía de discos le encantó la foto original de Spencer y al final esa fue la elegida para la portada.

Fisher y los responsables de Geffen eligieron la imagen del pequeño Spencer de entre las 40-50 fotos que Weddle les envió una semana después de la sesión de fotos.

Era absolutamente perfecta. La postura, la mirada en la cara del bebé, la forma en que estiraba los brazos como si estuviera buscando algo… todo era perfecto. Ese es la que elegimos.

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Hoja de contactos sesión Nevermind Nirvana (Fotos Kirk Weddle)

Una vez elegida la imagen del bebé sumergido, quedaba por resolver cómo incluir en ella el otro elemento protagonista: el anzuelo con el billete de dólar. La compañía decidió encargar esa imagen a otro fotógrafo, algo que no pareció molestar a Weddle.

La foto del billete de dólar la hizo un chico de Nueva York. Me gustaría haberme encargado yo mismo también de esa parte. Hubiera sido fácil, pero en ese momento no me importó. Me alegra no haber tenido que fotografiar toda la escena de una vez. ¡Una cosa es ahogar al niño, pero otra es engancharlo a un anzuelo!

En 1991, no era tan fácil empastar dos imágenes diferentes en una, ni añadir un texto con un efecto tipográfico. No había Photoshop, ni máscaras ni plantillas predeterminadas con las que experimentar infinitamente y en poco tiempo.

Lo que hicieron fue imprimir la fotografía principal, la del bebé sumergido, y después, con un rotulador, marcar la foto con indicaciones de lo que había que hacer con ella. En este caso concreto, Fisher marcó dónde debía ir el billete en el anzuelo e incluyó otras indicaciones como, por ejemplo, que eliminaran el fondo de la piscina, convirtiéndolo en un fondo totalmente azul, y que resaltaran algunas burbujas.

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Enviabas esas instrucciones con ambas fotos, la del bebé y la del billete, a los del laboratorio y cuatro o cinco días después recibías un sobre con el resultado. Abrías el sobre y decías… «¡Ohhhh!»

Con la imagen definitiva ya construida, solo quedaba un último detalle: incluir el texto con el título del álbum, ‘Nevermind’, y el nombre del grupo, ‘Nirvana’. Aquello tampoco era tan sencillo como hoy en día, sobre todo cuando, como en este caso, Fisher tenía una idea muy concreta en la cabeza:

Quería que la palabra ‘Nevermind’ se viera ondulada, como si estuviera bajo el agua. Así que imprimí las letras y las puse en una Xerox. Mientras se escaneaban, moví un poco la imagen. Luego la escaneé nuevamente y la moví en otra dirección. Así es como obtuve el efecto de las letras onduladas. Hoy día, eso se reduce a usar un ordenador y aplicar filtros o lo que sea. La gente dice ahora que las letras onduladas son un poco cursis… ¡pero en aquellos días fue algo pionero!

Con la inserción del nombre del álbum y el de la banda, la portada quedó terminada. Era el momento de enseñar el resultado a los responsables de la discográfica y, por supuesto, a los miembros de Nirvana. Les encantó, a todos, y no fue necesario hacer ni un solo cambio.

El resto es historia. La portada y el disco fueron un auténtico bombazo. Con ‘Nevermind’, Nirvana se convirtió de la noche a la mañana en la banda de música más importante del momento, y la escena musical se volvió loca por el rock alternativo. El disco vendió más de 30 millones de copias en todo el mundo.

Pero esa foto de portada tuvo también otros efectos. Unió para siempre al fotógrafo Kirk Weddle y a su modelo, el bebé de cuatro meses Spencer Elden.

Hoy en día mantengo el contacto con Spencer. Solía pensar: «¡Tío, cuando ese niño tenga 16 años me va a odiar a muerte!» No es así, pero no está muy contento con esa foto. Siente que todos menos él ganaron dinero con ella (se dice que sus padres cobraron solo 200 euros). Creo que se merece algo. Pero el dinero siempre lo ganan los sellos discográficos.

El propio Elden, que actualmente tiene 28 años y lleva la palabra ‘Nevermind’ tatuada en el pecho, confirmó en una entrevista a la revista Time en 2016 sus sentimientos encontrados hacia la famosa foto:

Cuando voy a un partido de béisbol suelo pensar: «Tío, probablemente, toda la gente de este estadio ha visto mi pequeño pene bebé». Siento que pasaron por encima de parte de mis derechos como persona”.

Sin embargo, Elden se ha prestado varias veces a recrear la famosa foto, tanto con Kirk Weddle como con otros fotógrafos.

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Spencer Elden 25 años después portada Nevermind (Foto Kirk Weddle)

Cuando Spencer tenía 10 años, recreé la imagen con él para la revista Rolling Stone. Desde entonces lo ha hecho varias veces con un fotógrafo que no me gusta nada. Pero tenemos una buena relación, y todavía estoy unido a sus padres. Es curioso, pero cuando miro la foto hoy en día aún encuentro cosas nuevas en ella. Hace poco me di cuenta de que se puede ver una huella en el pecho de Spencer. Si te fijas bien, ¡esa es la huella de la mano de su padre!

El éxito de la portada fue tal que puso de moda fotografiar a gente bajo el agua. Weddle recibió miles de encargos, algunos de los más peregrinos, pero el furor por ese tipo de imágenes acabó por diluirse.

El agua es un medio difícil para trabajar. El modelo no puede verte ni escucharte, es difícil de dirigirlo y  todo es muy lento. Es como tener los pies metidos en barro.

Eso sí, los propios miembros de Nirvana no se libraron de posar bajo el agua, algo que, tal y como cuenta Weddle, no les hizo ni pizca de gracia:

Al final terminé fotografiando a Nirvana bajo el agua unos meses después de hacer aquella foto. Ese fue un trabajo complicado. Echando la vista atrás, podría haber hecho las cosas de otra manera. Pensé que las 10 de la mañana sería una buena hora para ellos, pero, por supuesto, si estás en una banda de música no lo es, y estaban cabreados cuando aparecieron. Era un día frío y gris en California, algo raro, y había problemas con la piscina.

A ellos no les habían dicho nada al respecto. «¿Tenemos que meternos en el agua?», dijeron, no muy contentos. Y luego, «no nos gusta cómo se ve el pelo de Kurt». Yo pensé, “hombre, no hay nada que yo pueda hacer por su pelo”. Pero ahora esas fotos son famosas.

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Nirvana bajo el agua (Foto Kirk Weddle)

Lógicamente, si hubiera hecho esa foto para una banda que nunca hubiera sido famosa, no estaríamos hablando de esto, sería solo una imagen curiosa en mi archivo. Para algunos es una foto de la leche, pero no para mí. Estoy orgulloso de cómo salió todo, pero no me quedo ahí mirándola embobado.

Eso sí, pienso recrearla de nuevo. Quiero fotografiar a una niña que se zambulle en una piscina, que va tras un teléfono móvil, porque cada adolescente que veo ahora está pendiente de su teléfono. También me gustaría volver a fotografiar a Spencer, pero con él totalmente desnudo, igual que en el original. Ahora ya es adulto y tiene algunos tatuajes realmente buenos. No sé, tal vez debería llamarlo.

‘Nevermind’ de Nirvana ocupa el puesto 31 en la lista de álbumes musicales más vendidos de la historia y su portada pertenece a la colección del MOMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Leire Etxazarra es autora del muy recomendable blog de fotografía Cartier Bresson no es un reloj. Si no lo conocéis, ya estáis tardando.

17 Comentarios

    • La fotografia analogica no se editava… Se revela la pelicula con el proceso que precise, segun sea diapositiva proceso E-6 o kodachrome con el proceso K-14, Pelicula en blanco y negro, o pelicula en color (tetenal C-41), el revelado en blanco y negro es factible hacerlo a mano, los de color es muy complicado y es necesario el uso de maquinas autolab (la temperatura de los liquidos y los tiempo exactos de cada uno son cruciales, y es muy facil que aparezcan dominantes de color si se comete el mas minimo error). luego se hace una copia de contactos Esas hojas donde se ven las tiras del carrete con todas las fotos. ahi con el cuenta hilos se miran al detalle y se escogen….. y luego llega el proceso de copia, donde el negativo se mete en la ampliadora, y mediante tapados filtros y demas truquillos se consiguen una simple copia del negativo o una autentica obra de arte. tener un copista bueno es fundamental, y fotos celebres de Salgado, de McCurry, o de Leibovitz, impresionan tanto, gracias a los sus copistas….

      • La fotografía analógica sí se editaba, se retocaba igual que ahora con photoshop pero con otras técnicas ¿cómo si no, borraron el fondo de la piscina y resaltaron las burbujas o cómo añadieron el billete y el anzuelo? Tuve un amigo que trabajó para un estudio fotográfico y su labor era ésa, retocar, utilizando plumillas, cuchillas, raspadores, pinceles con pinturas y ácidos, etc. etc.

  1. Muy sobrevalorado lo del grunge y Nirvana especialmente (los llamaban los Beatles del rock jajajaja), de todo aquello me quedo Mudhoney y Dinosaur Jr. Eso si, hay mucho fan generacional….pero si quitas todo lo sentimental se quedan en una buenisima banda de rock, nada más.

  2. Nunca he sentido una gran admiración por aquellas personas que se drogan. Buenos músicos pero la relación rock y drogas hace que no compre música desde hace decadas.
    Que les pagué las drogas Rita The Singer.

    • Las drogas y la música siempre han ido juntos de la mano.

      Si te gusta la música y no prácticas el pirateo, seguro que has comprado música de artistas que han coqueteado con la droga.

      Porque esta relación no viene de las últimas tres décadas, sino de mucho más.

      Bueno, también puede ser que tengas más de cien años y en tu juventud comprarás algún disco de piedra de jotas. ????

      Disfruta de la música(que hay mucha, muy buena y de todos los gustos) y no juzgues la vida personal de la gente.

      Un saludo.

      • No siempre han ido la mano, ni mucho menos, pero molaba y vendía mucho eso de ser yonki. ¿O acaso crees que Mick Jagger y su peña se metían de todo? ¿Te crees el cuento de que desayunaban con whisky y coca? ¡Y una mierda!, eran unos pijos que vendieron su cuento yonki mientras desayunaban tostadas y zumo de naranja, jajajaaaa

        • Como he dicho anteriormente:

          Disfruta de la música(que hay mucha, muy buena y de todos los gustos) y no juzgues la vida personal de la gente.

          Ello no quita que tengas razon y que muchos le hayan echado cuento pero es que..Me importa un pimiento sus vidas, sean reales o inventadas.

          Solo me interesa su musica.

          Un saludo.

          • No creo haber juzgado nada, solo comento un hecho. Aunque ya que lo dices… Me importa un pimiento su vida pero hasta cierto punto, porque si es, por ejemplo, un degenerado acosador por mí le pueden dar por culo.

  3. Según estaba leyendo el artículo, no podía dejar de pensar «esto parece un plagio de los estupendos trabajos del blog de «Cartier-Bresson no es un reloj» que suelo leer. Casualmente no había leído este. Y al final lo he entendido todo.
    Efectivamente, Leire cuenta como nadie las historias de fotógrafos y fotografías.
    Es de lo mejor que se puede encontrar entre tanta bazofia bloguera e incluso comparando con revistas -web o papel- especializadas.
    [email protected] deberían aprender de ella.

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