Que la profesión de fotógrafo es una de las peor valoradas y de las que peor se pagan es algo de lo que ya hemos hablado en muchas ocasiones. De lo que no hemos hablado tanto es de lo que se cobra siendo fotógrafo profesional.

No por nada, sino porque sabemos que es un tema complicado por muchos factores; empezando porque hay muchas disciplinas fotográficas que, lógicamente, no tienen la misma consideración.

Por supuesto también hay que tener en cuenta que valorar este trabajo es complicado; y es que se nos ocurren muy pocas profesiones en las que haya tantas variables a la hora de presupuestar. 

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Por otro lado, tal y como hemos hablado en nuestro último podcast, el intrusismo está a la orden del día. Los medios de comunicación están tirando los precios de unos años a esta parte. Así, hemos llegado a ver como se pagaba una miseria por la foto de portada de uno de los diarios deportivos más importantes del país; y recurrentemente vemos como los fotoperiodistas, que suelen ejercer la profesión en lugares de alto riesgo, se han quejado reiteradamente de lo mal pagados que están.

¿Cuánto cobrar? 

Así las cosas hablar de precios es, como ya adelantamos, complicado. No existen unas tarifas reguladas y, cuando algún sindicato ha publicado unos precios de referencia se les han echado encima por considerar que iba en contra de las leyes de la competencia y el libre mercado.

Sin embargo, es una pregunta que seguro todos nos hemos hecho alguna vez. Sobre todo quienes están empezando: ¿cuánto cobro por esta sesión o por las fotos que me piden? ¿Por horas, por trabajo, por número de fotos?

Por eso hemos preguntado a profesionales de diferentes especialidades cuánto están cobrando por su trabajo y, de paso, que nos cuenten qué opinan de lo que se gana en su sector, si rebajan precios o incluso estarían dispuestos a hacerlo gratis.

Vicente Alfonso, reportaje social

Comenzamos con un fotógrafo especializado en reportaje social, amigo de la casa, y quien se considera un privilegiado ya que lleva 12 años como profesional dedicándose exclusivamente a la fotografía. Por eso, para Vicente Alfonso no pasa “un solo día que no agradezca el ser fotógrafo, vivir de la fotografía”.

Y eso lo ha conseguido teniendo algunas cosas claras, como tener unas tarifas ‘aceptables’ que no está dispuesto a rebajar. “He mantenido mis tarifas a lo largo de los años, ofreciendo incluso mejor servicio, más moderno y actualizado. Este año decidí subir un poquito porque sino es insostenible. Una bajada de precios lo único que va a conseguir es que no pueda vivir de la fotografía”.

“Si tengo que bajar los precios y, por ende, no llegar a un sueldo mínimo que me permita vivir, es hora de dejarlo” continúa. “El miedo es el principal obstáculo que arrastra los problemas en toda profesión que se basa en una tarifa para llegar al cliente”.

Aún así, sobre la opción de trabajar gratis (o por precios irrisorios) cuando se está empezando,  Vicente cree que “de alguna forma se debe empezar. Pero entiendo que si no puedes trabajar gratis como camarero porque simplemente te apetece, con la fotografía debería ocurrir lo mismo”

En cualquier caso, opina que “es un tema complicado. Pero si se quiere empezar, yo lo haría gratis y en un círculo de familia y amistades, donde incluso el que te paguen algo serviría como ayuda para empezar y no lo vería como un menosprecio a la profesión. Pero buscar un cliente externo sin relación y cobrar mal para poder hacerle fotos o regalarlas, me parece un error”.

Preguntado por sus tarifas actuales, nos cuenta que dispone de unas fijas para los trabajos habituales, “como un reportaje de familia, fotografía de embarazo, una boda… etc. Mientras que para otros trabajos poco habituales y que distan mucho entre ellos como fotografía de arquitectura, de negocios… etc, puede variar en función de las necesidades del cliente”.

Concretando, nos comenta que “un trabajo en estudio o exteriores empieza alrededor de los 150 euros por unas cinco fotos (IVA incluido). Luego hay precios cerrados si se quiere toda la galería de fotos, o precio por foto extra. Complementos aparte. Las bodas están a partir de 1.350 euros solo clics, a partir de aquí se suma si se quiere álbum, preboda, postboda, álbumes réplicas…”

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© Vicente Alfonso

Vicente además hace una interesante reflexión sobre la competencia: “Hay mucho secretismo con los precios, pero es entendible. Si alguien de la zona lo ve, no le cuesta nada ofrecer lo mismo por 50 euros menos o 100 euros menos y puede ser determinante»

«Por eso -continúa- no solo hay que estar siempre a la última actualizando precios, sino también el servicio. El problema de esto, es que el precio es lo primero que determina la contratación de un trabajo. El trato y servicio que hay después no lo puedes demostrar. Es por eso que la mayor parte de mi trabajo viene solo del boca a boca”.

Y, claro, también el cliente ha cambiado.  «Cualquier fotografía ya es suficiente para muchos. Bodas en las que con las fotos que tiran los invitados con el móvil tienen suficiente. Eso no pasaba hace 10 años. Aparte que hay una gran oferta y cada vez menos demanda en la fotografía social. La fotografía se consume en pantallas y cada vez menos en papel”.

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Neus Vendrell, fotografía infantil y newborn

En su especialidad no necesita presentación, porque Neus Vendrell es una fotógrafa especializada en fotografía infantil, ganadora de diversos premios en este ámbito y muy reconocida. A pesar de ello, tiene una visión más pesimista del oficio.

“Hace muchísimos años la fotografía era un lujo que solo podían gozar unos cuantos. Hoy en día es todo tan fácil, la información está en redes, todo el mundo puede acceder a ella y vemos infinidad de imágenes muy potentes al día. Parece fácil, ¿verdad?. Muchos fotógrafos hacen lo mismo y ni tan siquiera se molestan en intentar innovar. Hacemos lo mismo que el vecino y al final lo único que nos puede diferenciar es el precio a la baja… Nosotros mismos nos menospreciamos y la profesión está por los suelos”.

Por todo ello, Neus Vendrell nos cuenta que lleva dieciséis años de autónoma y viviendo de la fotografía. «Épocas más duras y épocas más blandas pero todas bonitas. Cuando abrí mi estudio (con veintidós años y tras trabajar como ayudante desde los quince) pagué autónomos desde el minuto uno. El primer día abrí la persiana y me senté en mi mesa a esperar que entrara alguien. Jamás estuve en negro”.

“Después de todo este tiempo —continúa—y de todo lo que he aprendido no, no me considero bien pagada… Me gustaría poder poner el precio que creo que se merece mi trabajo y la profesión. ¡Me gustaría al nivel de las americanas! Pero aquí no lo pagaría nadie…”

Sobre sus honorarios, la fotógrafa cuenta con unas tarifas fijas (por ejemplo para comuniones, newborn o foto infantil) y publicadas en sus web, lo que no siempre es habitual. La idea es que el cliente se amolde a uno de los packs que ofrece.

«Pocas veces me piden cosas que no ofrezco, pero siempre intento llegar a un entendimiento dentro de mi manera de trabajar”.

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© Neus Vendrell

Por supuesto los precios varían según el tipo de fotos. “No es lo mismo el precio de una sesión newborn que una de un nene de un año. El tiempo invertido no es el mismo tanto en el momento de la  sesión como en la edición. No es lo mismo una sesión de comunión que un embarazo…”

Y respecto a su predisposición para bajar el precio, su opinión es que depende. «Estoy dispuesta a rebajar si soy yo la que mando. Es decir, yo regalo. Si quiero cambiar el muestrario, si quiero probar algo nuevo, si se me pone algo entre ceja y ceja, una ocasión especial. Pero rebajarme por el simple hecho de no estar el cliente conforme con mis precios, es un rotundo no”.

Sin embargo entiende que “alguien que está empezando pueda llegar a trabajar gratis por el simple hecho de hacer un poco de portfolio y de nombre. Pero en realidad te estás creando una cartera de clientes que no es verídica. El día que decides poner los precios que tocan todos esos clientes te abandonarán»

«A los que no entiendo -protesta- son a los fotógrafos que revientan el mercado, esos que su manera de funcionar es la de regalar. Esos son los que hacen verdadero daño a la profesión”.

Y nos deja una pregunta en el aire: “Si todos los fotógrafos de familia seguimos por este camino ¿creéis que seremos capaces de mantener en pie esta profesión para que nuestros nietos vayan a un estudio fotográfico para guardar profesionalmente sus recuerdos?”

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Godo Chillida, fotografía gastronómica y editorial

Además de hacer foto callejera y documental, este fotógrafo también se dedica al ámbito gastronómico donde trabaja para productores, cadena de distribución, restaurantes, etc. A pesar de todo nos confiesa que “aunque le dedico mucho tiempo, dinero y esfuerzo, lamentablemente no puedo vivir sólo de los ingresos que recibo por los trabajos fotográficos”.

Por eso no es de extrañar que Godo Chillida tenga una visión pesimista de una profesión que considera que “no sólo está mal pagada, sino que está minusvalorada. Es por ello que en ocasiones hay quien termina diciéndote que tus fotitos’ las puede hacer cualquiera”.

Respecto a sus tarifas, nos cuenta que se adapta “a las necesidades del cliente, dependiendo del trabajo final (número de fotografías, digital o impresas, tiempo empleado en el shooting…) y si será una entrega puntual o periódica”.

Con todos esos factores, cuesta dar una cifra concreta, pero el fotógrafo nos comenta que no concibe que se cobre 200 euros por varias horas de sesión, entregando ciento y pico fotografías al cliente. Éste quedará encantado, desde luego, pero ¿dónde queda nuestro margen de beneficio?”

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© Godo Chillida

Por eso, si le piden una rebaja de sus tarifas, está dispuesto a adaptarlas “para facilitar al cliente el pago del trabajo. Hay clientes que necesitan invertir en su imagen de marca y están empezando, están pasando un mal momento o simplemente el rédito de su negocio no les permite contratar todo lo que realmente desean»

«Hay muchas fórmulas -señala- para llegar a cobrar lo que consideras por tu trabajo, por eso es tan importante saber lo que quiere el cliente, conocer lo que valora tu trabajo y establecer un precio final que sea justo para todas las partes”.

“Si hablamos de desempeño profesional de la fotografía —continúa— no tiene cabida trabajar gratis. Trabajar gratis o por comida (como llegan a proponer en ciertas ocasiones en el ámbito de la gastronomía) es un modo de explotación que, en teoría, ya quedó abolido allá por 1.848, mal que les pese a quienes se niegan a valorar el trabajo fotográfico. ‘Hacerse un nombre’ no tiene porque estar vinculado con prácticas que socaban la reputación de la profesión», defiende.

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Antonio Garci, moda, retrato y desnudo

Otro fotógrafo amigo de la casa que se ha especializado en retrato, moda y desnudo, además de ejercer de formador en fotografía y ser el autor de uno de los libros que os recomendamos para este verano hace poco.

Gracias a todo ello Antonio Garci nos confiesa que lleva desde 2009 viviendo de la fotografía en varias vertientes (como fotógrafo, asistente, alquilando estudio, como profesor, autor de libros, creador de contenido…). «Sería hipócrita quejarme cuando llevo más de 10 años formando una vida alrededor de algo que es una pasión, pero siempre debemos luchar por avanzar al siguiente peldaño”.

Respecto a sus tarifas, nos cuenta que suele tener un precio fijo, “con dos o tres modalidades de productos en base a lo que se ofrece (más o menos fotos editadas, maquillaje incluido, duración de la sesión, etc.)» Pero, matiza, sólo lo aplica a sesiones de book, test, o personales, ya que casi siempre hay una opción que encaja con lo que cada persona necesita. «Para clientes más grandes, agencias o trabajos más especializados siempre presupuesto de forma individual cada sesión”.

Y es que “no cuesta lo mismo un retoque de un retrato que de un producto. Y aunque siempre intento valorar mis precios en base al tiempo que me ocupa realizar el trabajo, la forma de presentarlo al cliente varía en diferentes tipos de trabajos”.

Lo que ya no está dispuesto es a rebajar sus tarifas: “Antes lo hacía mucho, sobre todo con amigos o gente que me proponía algún proyecto interesante, ahora no me es posible (hay un estudio y una vida que mantener), de modo que intento ofrecer algo más de valor por el mismo precio, pero sin rebajarlo”.

Sobre la posibilidad de trabajar gratis cuando se está empezando, Antonio considera que se debería de diferenciar el realizar ‘fotografías personales’ del ‘trabajar gratis’. “Yo sigo haciendo fotos sin cobrar por ello, e incluso a veces pagando la producción (modelos, maquilladores, etc.) de mi propio bolsillo. Esas fotografías pueden crear un buen portfolio y llevarte a futuros clientes. ¿Hacer esas fotografías sin remuneración para los propios clientes? Me parece una locura. El trabajo gratis promocionado sólo conduce a más trabajo gratis”.

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© Antonio Garci

“Hay una frase muy habitual en el mundillo —continúa— que es ‘si pagas con cacahuetes, contratas monos’. Los profesionales del sector vivimos al principio con una sensación de intrusismo que es muy difícil de eliminar, por no tener experiencia o no tener equipo de alta gama. Pero nuestro tiempo y nuestra formación previa ya tiene un valor, y las empresas deben entenderlo y asumirlo. Pagar un precio ridículo siempre dará lugar a un trabajo de peor calidad”.

Por todo ello, piensa que los fotógrafos “no estamos pagados como merecemos (por el valor que aportamos a la industria), pero la mayoría de las ocasiones los culpables somos nosotros mismos; y en esto entono el mea culpa: debemos ser más exigentes con nuestro trabajo, pero también reclamar el precio justo por nuestros servicios”. 

Por último, concluye que “lo más importante es que, como fotógrafos, sepamos distinguir nuestra pasión de la parte del negocio; para mí es lo más difícil, y sigo aprendiendo cada día. Nos encanta hacer fotografías y mostrarlas al mundo, pero hacer una vida y crear un negocio con ello es algo muy diferente, y requiere de habilidades que en la mayoría de los casos no son fotográficas, sino empresariales”.

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Emma García, fotografía de producto y gastronómica

Hablando de tarifas y de sobrevivir como fotógrafa, no podía faltar aquí nuestra compañera que, como sabéis, además haberse dedicado muchos años al retoque digital es fotógrafa gastronómica.

Aunque, tal y como nos cuenta, Emma García «vivo de la fotografía pero no solo de hacer fotos, hago también muchos trabajos de gastronomía en vídeo, realmente ahora la fotografía y el vídeo van unidos. Photolari es mi otro trabajo y pasión, grabo, escribo artículos y realizo tareas de producción entre otras cosas».

García aporta al debate una dosis de pragmatismo. «Pasa lo mismo con muchos trabajos, no somos tan especiales o artistas, hemos aprendido un oficio (igual que un carpintero o una diseñadora), es difícil ganarse la vida en fotografía y en muchos otros sectores».

«Se puede ir paso a paso, combinar diferentes trabajos y poco a poco ir acercándote más a lo que realmente quieres hacer e ir dejando lo que te gusta menos”, recomienda.

Respecto a sus tarifas, tiene unos precios “estándar que pueden variar según el presupuesto o necesidades del cliente […] varían dependiendo del tipo de fotografía, bodegón de estudio, lifestyle, eventos… Cuando hago eventos (que suelen ser para empresas), cobro 120 euros por hora (+ IVA), con el retoque básico incluido».

“También hago fotografía gastronómica para marcas —continúa— y tengo unos packs para redes sociales que es lo que más suelen pedirme. Estos packs están pensados para tener una continuidad por eso pido un mínimo de tres meses.

«El pack más básico para bodegones de estudio empieza por 420 euros e incluye el estilismo, atrezzo y postproducción. Si es un trabajo para una campaña puntual hago un presupuesto a medida con un precio más elevado”.  

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© Emma García

Hablando de su predisposición a hacer rebajas en sus tarifas, Emma no suele bajarlas “porque considero que son bastante ajustadas, pero siempre hay casos especiales, un cliente con poco presupuesto que te gusta porque tiene un proyecto o marca interesante, eventos con fines sociales, etc. Y por supuesto no nos olvidemos de los favores a familiares o amigos íntimos, esos que tienes que hacer sí o sí y por los que no puedes cobrar nada o apenas”.

“Pienso que cada persona puede cobrar lo que considere. Yo cobro lo que creo que vale mi hora de trabajo y por menos no me sale a cuenta. Cobraba menos hace unos años y también creo que mis fotos eran peores. Con los años vas ganando experiencia y cobrando más si así lo consideras»

¿Y trabajar gratis? No trabajaría gratis a cambio de «reconocimiento» porque me parece un abuso. Entiendo que algunas personas cobren menos para conseguir algún trabajo porque empezar (y mantenerse) en fotografía no es fácil. Los clientes también tienen la capacidad de comparar y valorar lo que quieren”. 

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Charo Guijarro, fotografía artística y desnudo

Nuestra siguiente protagonista se define como ‘fotógrafa artística femenina’ pero, en su faceta más comercial, también hace reportajes sociales y opina que “hoy es complicado que, con la universalización de la fotografía, se distinga a quien es un profesional que vive de  la fotografía, que cotiza, etc de quien es un aficionado, entendiendo como aficionado a quien no es su actividad profesional. Y esto, ocasiona un daño añadido a esta profesión”.

Por eso, para Charo Guijarro “en general hay falta de consideración sobre el trabajo del fotógrafo, desde el momento en que, en ocasiones, pretenden que hagas un trabajo profesional y cobres como el cuñado que tiene una cámara buena…»

«Pero es cierto -nos cuenta- que yo tengo suerte, y me siento respetada en ese aspecto. No me siento mal, cuando paso presupuestos y la contestación es que se les va de precio, en alguna ocasión, ya que creo que ajusto bastante mi presupuesto al trabajo concreto”.

Hablando de tarifas, la fotógrafa nos comenta que “tengo un punto de partida establecido pero sí es cierto que estudio cada caso y, en función del trabajo, elaboró un presupuesto adaptado […] porque no es lo mismo una sesión íntima con alguien que un book para actores o cantantes… o una sesión familiar, etc.” 

“Mis tarifas —continúa— van desde 250 euros para trabajos sin desplazamiento, tipo book de artistas. Luego mis trabajos más personales como sesiones íntimas, que parten de 330 euros el precio básico. Luego hay trabajos exclusivos que dependiendo de su complejidad u otros factores tienen presupuestos personalizados como por ejemplo aquellos donde intervienen un grupo de personas, etc.” 

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© Charo Guijarro

Sobre la posibilidad de rebajar las tarifas en determinados casos, Charo nos cuenta que “hay casos en los que todos hemos hecho excepciones, yo tengo en cuenta muchos factores […] Hasta el momento estoy consiguiendo salir adelante, perdiendo algunos trabajos en ocasiones por no bajar mis precios que como decía anteriormente, son bastante ajustados”.  Aún así, cree que “bajo ningún concepto deberíamos trabajar a precios que no consideremos que merecemos”.

“Como todos —concluye— yo también he trabajado a precios que no me han compensado, pero la experiencia te hace darte cuenta en ningún caso hay que trabajar gratis, por respeto a los demás profesionales y a uno mismo”.

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Alex Froloff, fotografía gastronómica

Otro profesional dedicado a la fotografía gastronómica que nos confiesa que, “después de muchos años y sudor, he conseguido vivir de la fotografía. Sobre todo, gracias a mi formación en publicidad me ha ayudado a promocionarme y obtener una cartera de clientes con el tiempo». De hecho, si ves la fotografía de un restaurante de Barcelona, es muy posible que él sea el autor.

«De ahí que siempre recomiendo a todos los fotógrafos a invertir en formación en marketing digital, anuncios, seo, email marketing, etc, porque al final es lo que te ayudará a agilizar el proceso de conseguir nuevos clientes y llegar a ser rentable lo antes posible”, explica.

Hablando de tarifas, Alex Froloff nos cuenta que “después de varios años modificando y actualizando mis tarifas, al final me he dado cuenta de que para la gran mayoría de proyectos (restaurantes, en mi caso) es más que suficiente con unos packs de horas predeterminados, que van estimados por la cantidad de platos que se quieren fotografiar. Sí que es verdad, que para otros proyectos gastronómicos de estudio, el precio es más personalizado porque entran más factores de preparación y postproducción”.

Concretando, en su caso “cobro 125 euros (+ IVA) la hora. Sin embargo, al coger un pack de 4,5 y 8 horas los precios son más asequibles”. Por tanto, en los packs de horas “sí que hago una rebaja. Pero bajarlos aún más, creo que desmerece todo el esfuerzo que le pongo a la fotografía y las horas invertidas durante todos estos años”.

Este profesional cree que para empezar en fotografía no es mala idea cobrar poco o nada: “De hecho, para crear mi portfolio desde un inicio he realizado colaboraciones con otros restaurantes sin remunerar, siempre con una implicación y respeto bidireccional, sin que hubiera una intención de aprovecharse de mi tiempo. Una vez que ya tienes un portfolio del cual estás orgulloso, ya puedes empezar a poner precio a tus horas de trabajo”.

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© Alex Proloff

“Por otro lado —continúa— en el mercado siempre habrá fotógrafos que cobren precios muy bajos por su trabajo y es normal. Yo creo que aquí la misión de un fotógrafo que se siente seguro trabajando a su precio por hora, no debe centrarse en competir con esos fotógrafos, sino transmitir una calidad, una personalidad y una imagen de marca, que le posicione por su valor añadido y no tanto por sus precios. Al final verá que aquellos clientes que quieren pagar precios irrisorios tampoco le interesan”.

Froloff insiste en que “para todo fotógrafo que se plantea lanzarse profesionalmente a la gastronomía o cualquier otra rama fotográfica, hay que hacer números antes de tirarse a la piscina, porque no es fácil ser rentable desde el día uno ni desde el día 180…»

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Sara Sapetti, fotografía de producto y publicidad

Continuamos con una fotógrafa de la que os enseñamos qué lleva en su mochila hace tiempo. Dedicada a la fotografía de producto, lifestyle y e-commerce para publicidad y redes sociales, Sara Sapetti está convencida de que “cada cual es libre de decidir a qué precio vende su trabajo, yo tengo claros cuáles son mis límites»

«Del mismo modo que puedo comprarme una camiseta por un euro o por 300 -señala- y tomar la decisión de compra en base a mi ética o a mis necesidades, entiendo que un cliente busque a un fotógrafo más barato si mi tarifa no entra dentro de su presupuesto”.

Se considera bien pagada, aunque combina la fotografía con la docencia y confiesa que le gustaría “ganar más”. Por eso trabaja cada día “para mejorar y poder ofrecerme a clientes que paguen más a sus fotógrafos, u ofrecerles nuevos servicios a mis clientes para poder subir la facturación”. En este sentido no considera que el trabajo de fotógrafo esté mal visto: “Creo que hay profesiones que están infinitamente peor pagadas, que son mucho más duras y que están muy mal consideradas”.

Concretando sobre el tema tarifas, Sara nos cuenta que “normalmente parto de una tarifa base. Un precio mínimo por el que siempre empiezo a presupuestar. A partir de ahí, y en base a las necesidades del cliente, el importe se va modificando”. Y es que “las necesidades de cada cliente son diferentes y entran en juego muchos factores como los plazos, la complejidad de la sesión, las necesidades de retoque… No es lo mismo hacer 100 fotos para un e-commerce que una fotografía para una publicidad o un reportaje”.

En cualquier caso, sus honorarios suelen partir de unos 125 euros (más impuestos) la hora. “A partir de aquí hay que sumar retoque, desplazamiento… A clientes fijos les ofrezco packs mensuales que incluyen un número determinado de sesiones y un compromiso por ambas partes para trabajar juntos en un determinado proyecto. En ese caso, la tarifa no va por horas, sino por sesiones y parto de un pack mínimo de 300 euros mensuales”.

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© Sara Sapetti

Interpelada sobre la opción de rebajar los precios en determinados caso, nos comenta que “en algunos proyectos bajo las tarifas en base a algún otro tipo de beneficio o simplemente por que el proyecto me apetece mucho y me permiten flexibilidad y libertad. También trabajo de forma gratuita para alguna ONG por responsabilidad social”.

Para concluir, la fotógrafa nos habla de cómo intenta “ver las cosas siempre desde una perspectiva optimista. Claro que he perdido trabajos por que mis clientes han encontrado fotógrafos más baratos, nos ha pasado a todos. Pero prefiero centrarme en crecer como profesional y buscar nuevos horizontes que perder el tiempo en una batalla que está perdida de inicios…. Y además, ¿a nadie le han contratado alguna vez porque su presupuesto era más económico que el de otro compañero?”

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45 COMENTARIOS

  1. A mi me toca la moral este mundo pervertido en el que todo vale. Tengo 48 años y vengo de la vieja escuela. He ganado premios en concursos de 4.500 participantes. Canon me pidió una fotografía la cual cedí a cambio de nada..solo reconocimiento. Por ende y porque me formo día a día creo que podría vivir de la fotografía y no es así. He cambiado de ciudades y empezado de cero y siempre consigo un hueco y nombre..pero económicamente y se que es culpa mía.., nunca me he sabido vender. He llegado a cobrar 150€ por sesiones de un día entero incluyendo video del evento trabajando a 2 manos. Todos felices, porsupuesto!!!! Pero una semana de edición no me valía la pena. Ahora quieren lo mismo por 100€ o se buscan a otro. Y decidí no solo no bajar el precio, sinó subirlo. NADIE ME LLAMA.. Con mis trabajos he subido sus niveles de audiencia y nivel, les incluyo logo en 3D y a veces música compuesta por mi, ya que es otro de mis dones.
    Lo doy todo..y no se valora. Hasta aquí llegué. Luego un vecino se compra una cámara gama alta y ya es fotografo, porque desgraciadamente estas hacen fotografías de gran calidad. En las redes tienen su escuela en ma que copian lo que ven y no lo hacen nada mal. Se ofrecen gratis..
    Yo empecé así..gratis, pero a 2 amigas. Tenían mas de 10 sesiones y así mejoré y aprendí. He invertido un dineral en equipo y solo se puede competir si eres creativo. Lo que me fastidia es que yo jamás pido descuento si tomo un café, si compro un pantalón, o equipo fotografico nuevo. Los fabricantes ponen su precio y yo lo acepto o no.. pero no les digo: te doy 50€ por ello, ni no me voy a otro sitio que me lo dejan en 10€. Parece que pedimos limosna.. llegará un día en el que los fotografos nos sentaremos a la puerta de las agencias de moda por si alguien quiere una sesión.
    Tambien modelos que piden dinero y me parece perfecto, pero debes demostrarlo en la sesión y no porque tienes una cara bonita y muchos seguidores te las das de exclusiva.
    Con los fotografos de nueva generación igual.. camara cara y cero conocimientos de nada.. y ya quieren cobrar como tu.
    Me culpo por no dedicar mas tiempo a la parte empresarial que a la fotografía.. y mas cuando nunca y repito..nunca he tenido un cliente descontento. Son otros tiempos..hay que asumirlo..pero nunca dejaré la fotografía y el video mientras pueda, ya que es una pasión familiar y está en mis venas.
    Mi tio vivia de ello y os hablo de mi inspiracion..hizo fotos de la talla de Latoya Jackson, la novia de Stalone, Sindy Crandford, actores, actrices, cantantes, artistas..os dejarían con la boca abierta.. y hoy en día es portero dw un edificio (muy digno por cierto).
    Yo lugar que vivo, lugar que triunfo..con famosos y famosas de la mlda y Tv.. pero HOY……sigo sin vivir de ello. Alguien me lo explica? O me asesora? Lo mio es hacer fotos y entregar un trabajo Pro, no hacer números..esa es mi mayor perdición.
    Sslu2 y suerte a todos y todas..

    • Dices que no puedes vivir de ello pero no te bajas de la burra y sigues empeñado en comer de la cámara porque de ella comía tu tío, tu padre y tu abuelo, etc. Pues colega, no sé que quieres que te expliquemos, la democracia tecnológica a la que seguramente tú también has votado tiene estos pequeños efectos colaterales. Si reconoces que te has equivocado de profesión como otros muchos y no te reciclas y cambias de actividad económica y sigues empeñado en estrellar tu cráneo contra el muro de realidad es normal que tengas dolores de cabeza.

    • El problema es que sois muchos pretendiendo vivir de lo mismo y la teta no da para alimentaros a todos. El binomio oferta infinita + demanda restringida tiene como consecuencia la depauperación del producto y la competencia feroz por ganar mercado. Sólo los mejor adaptados sobreviven y si tú en vez de bajar precios los subes no parece que seas uno de ellos.

      Tu testimonio, de ser cierto, es dramático porque evidencia un hecho que nadie quiere reconocer y es que la creatividad en fotografia ya no es un valor añadido determinante pues por encima de ella prima la economía. Creo que deberías aprender de tu tío el ex-fotógrafo y actual portero de una finca pues anticipa tu futuro y el de muchos como tú. Así que deberías considerar la posibilidad de prepararte unas oposiciones a cartero o algo así. Allí no ganarás concursos pero al menos comerás caliente tres veces al día.

    • Hay algo en su relato que me resulta hilarante, por un lado dice que allá donde va triunfa pero por otro confiesa que no le llaman y que a día de hoy no puede vivir de la fotografia. Hombre, no cabe duda de que tiene usted un concepto muy estrafalario de lo que es triunfar, de hecho algunos dirán que lo suyo es el fracaso más absoluto. Sin embargo sigue usted insistiendo convencido de su valía y apostaría a que está convencido de que el mundo no puede prescindir de sus exclusivas creaciones «hartisticash», se diría que vive usted en una burbuja autorrefefencial en la que su supuesto talento está por encima de cualesquiera otras consideraciones reales. Pero su presunta valía no la establece usted sino el mercado. En este mundo hay dos tipos de individuos: los que pretenden que la realidad se adapte a sus caprichos y los que no viven en una burbuja de autocomplacencia y se adaptan a lo que les manda la realidad haciendo frente a sus exigentes demandas. Usted no se encuentra entre estos últimos, eso explica su «triunfo» en esta profesión cada vez menos indulgente con los delirios y las veleidades personales.

  2. Alucino con los precios que veo!!!!!. Más de 100 euros la hora…!!! Y luego yo, que soy fontanero,tengo que aguantar que me digan que cobro mucho y somos los que más cobramos en España junto a los dentistas… Lógico que mucha gente no les quieran pagar o les parezcan caros vuestros servicios de fotografía. Una boda, que quizás no llegue ni a las 8 horas, solo clicks, 1000 y pico euros… Desde hoy dejo la fontanería.

    • Una boda «ocho horas», dice. Y no cuentas las horas de postprocesado? Y no cuentas las horas de aprendizaje y formación? Y las horas de experiencia? Y las horas de conocimiento teórico y práctico? Y aguantar a los borrachines y graciosillos/as de las bodas? O a las parejas (y madres) insufribles?

      «Solo clicks» dice el senor fontanero. No te parece una falta de respeto hacia los profesionales de la fotografía? Que te parecería si te dijera que vuestro trabajo de desatascar retretes, duchas y fregaderos se puede hacer con una botella de coca-cola?

      • Cobrar por pasarte dos horas delante del photoshop para corregir los errores de la toma es intolerable, lo mismo que cobrar por la «formación», es como si un abogado cobrara un extra en su minuta por los 5 años que se ha pasado en la universidad. Muchos de los conceptos por los que cobra un fotógrafo son un latrocinio a mano armada.

        • Si haces fotos en raw no estás corrigiendo los errores de la toma, estás afinando la fotografía.

          Y sí, un abogado, ingeniero o arquitecto incluye en sus honorarios sus conocimientos teóricos y prácticos que ha adquirido durante su formación. Puedes mirar los honorarios que se aconsejan en los colegios profesionales.

          El tiempo de edición y retoque digital cuenta como trabajo. Si te piden un retrato y la persona retratada tiene la piel mal eso se corrige, por mucho que se intente disimular en la ilumunación de la toma.

          Los arquitectos también utilizan programas informáticos para disenar sus trabajos.

        • Hay profesionales (el fotógrafo de mi boda sin ir más lejos) que son realmente malos. Pero saben venderse y ahí radica la diferencia.

          • Explícate mejor porque tú breve comentario es muy interesante, que parece que todos los profesionales son divinos y todos los aficionados unos zafiros.

        • Un fotógrafo te da un presupuesto,si lo aceptas no es un robo,y lo de 2 horas delante de un ordenador..jajaja,un día de boda te puedes pasar una media de 12 o 15 horas trabajando ,luego mínimo de uno a dos días haciendo limpieza de fotos,luego otros días retocando fotos elegidas por novios y otros más maquetando álbum,de todas formas no nos pagan por hacer fotos nos pagan por saber hacerlas,el cliente siempre sabe lo que pagará a la entrega del trabajo.

      • Caballero, dije clicks porque uno de los entrevistados lo dijo , que cobraba eso solo por los clics, lo demás aparte… No lo dije como menosprecio a su trabajo, solo lo mencioné, y si no vaya y léase el artículo entero. Lo que para mí está claro es que esos precios son abusivos, pero muchísimo, no digo robo porque no roban, ya que la gente lo paga sin que les amenazan, pero cobrarte más de 100 euros, más impuestos, por hora, es una barbaridad. Y usted no cuenta las horas de formación y experiencia que yo he tenido no solo para esas labores que usted indica, la fontanería son más cosas, o tengo que aguantar a clientes y clientas como usted, y a diferencia de la fotografía,sin fotos se puede vivir, sin agua para limpieza o aseo personal … Y yo cobro muuuuuucho menos y soy más necesario.

        • Su comentario confirma que la profesión fotográfica está muy minusvalorada. Cualquiera se cree que puede realizar una obra fotográfica. Cualquiera se cree que es un fotomatón.

    • A mi también me parecen algunos precios abusivos, pero es que la fotografía no es un trabajo de 8 horas al día cinco días a la semana, no es un trabajo con unos ingresos más o menos fijos. Bodas y comuniones son el grueso de la facturación de muchos fotógrafos y eso son no más de cinco meses al año, como mucho, y generalmente sólo fines de semana y si cada fin de semana puedes hacer un par, pues ya es mucho.
      En estas circunstancias es lógico que se intente obtener el mayor beneficio del trabajo porque seguramente el resto de año no va a dar ni para cubrir los gastos y, como se ha comentado, muchos tienen que buscar otras ocupaciones porque solo de la fotografía es difícil vivir.
      No estoy intentando justificar algunos precios, si no explicarlos. A mi me parece una exageración algunos, son como si se pretendiese trabajar un día a la semana y cobrar lo mismo que si se trabajase la semana completa.

  3. Hace tiempo que digo esto y muchos se me han echado encima e incluso me han llamado de
    todo y despreciado mi trabajo como fotógrafo, que se que no es espectacular, pero mientras guste a mis clientes….
    He conocido casos en los que el presunto cliente ha rechazado pagar al fotógrafo porque un aficionado le hacía las fotos gratis. Es más, un conocido me invitó a un evento deportivo «porque te gusta hacer fotos» y al preguntarle a qué correo tenía que enviar el presupuesto, cancelaron la invitación porque no entendían que cobrase (¡¡y eso que en la puerta de la tienda pone «fotografía»!!. Seguramente el resultado de quien le regaló las fotos no sería tan bueno, pero si al cliente le basta, como le ha salido gratis poco puede hacer el pro.
    La cuestión es que la fotografía y sus precios no se han desprestigiado sólo por las nuevas tecnologías como la cámara digital sino que, el hecho de poder aprender gratis por internet lo que antes costaba años y muchísima prueba / error, se considere que cualquiera puede hacer ese trabajo. Y en gran parte es verdad, porque las RRSS te dan toda la información necesaria que antes costaba una pasta adquirir, ya sea en libros, academias, tiempo… (y ya ni hablo del pirateo de PS, LR, Corel…)
    El uso de las RRSS para hacer esos tutoriales pueden representar clientes para quien lo hace, pero la otra cara de ese marketing es que muchos aprenden de esos tutos y «cuando tu profesión es la afición del vecino, estás jodido». Y hay algunos que se ofrecen sólo de TFCD, con lo que no importa lo que tú cobres. El vecino lo hace gratis.
    Eso ha significado que cuando algo lo sabe todo el mundo, pierde valor, y cuando ocurre eso, se deja de valorar al profesional.
    Antes, el fotógrafo vivía sólo de hacer fotos. No hay más. Hoy en día muchos necesitamos tirar de otra fuente de ingresos para pagar las facturas.
    Espero no ofender a nadie con este comentario, y si es así, le pido disculpas porque no era mi intención. Tan solo es mi opinión de cómo está el patio y el por qué está así.

    • Totalmente de acuerdo con tus palabras,soy fotógrafo como tú,mucho se piensan que es apretar un botón y ya está,debemos estar al día con las nuevas tecnologías,debemos saber el protocolo de una boda religiosa,civil ..etc..la verdad que gente buena tenemos pero muchos por mucho que vean o intenten aprender no tienen la estética correcta para algún tipo de trabajo…cada vez es más duro vivir de esto.

  4. En muchos ejemplos expuesto lo puedo entender: con o sin desplazamiento, según la preparación de la foto del tipo que sea, la situación y escenario, «que no pasen cosas», más el cribado de fotos, más o menos retoques (no digamos ya de profundidad por deseo expreso de un resultado por parte del cliente), la luz y todo que se ha disparado de precio (por ahora, y antes también, y mañana…), con cierto bagaje ya en el entorno dónde tienes tu potencial clientela…

    Pero partir de 150 euros para 5 fotos en un estudio (y de ahí para arriba), sin entrar en más detalles… ¡uy! no sé yo. Me estoy imaginando quién va a eso y que lo ofrecían muchos estudios de fotografía, va quién paga porque le parece bien (nada que discutir), vuelve otro día o ya va preparado/a y está el estudio en el propio local y propiedad del fotógrafo, luz controlada, cuatro o cinco poses con unas ráfagas o ahorquillado (en media como mucho, listo) y luego el retoque, por mucho que se quiera tirar el pisto, está tan controlado o más que el estudio y el resultado del equipo en el mismo: descarta cuatro fotos, dos o tres ajustes de configuración de procesados ya hechos («presets», que en pitingulis da más caché…) y vámonos que nos vamos. ¿Y qué tipo de copias y ampliaciones o eso aparte? Ni una hora de curro, y yendo muy de tranqui teniendo ya todo controlado. Si cabe, hasta con la espera de la impresión (qué menos que una o dos de las cinco en A2) ¿no?

    ¿En serio lo veis bien? Que cuando había mas estudios de fotografía, la foto digital y móvil aún ni siquiera tan extendidas, ni «las redes», cosas así ofrecían estudios que estaban deseando de que llegara bien algún caprichoso «perdido y desorientado» para darle el palo, o que llegara la época de las «BBC».

    Anda que así no han cerrado… pocos. Y trabajando y haciendo bien las fotos, y con el equipo usado amortizado ya varias veces incluso, que es la cosa. Pero demasiado para lo que es. Es lo que me ha traído a la cabeza ese presupuesto. Que en muchos estudios hoy cerrados, por 100-150 euros apenas hacías casi nada. Te tumbaban las ilusiones xD. Ni una impresión allí mismo en no más de A2 y llevando tú la foto preparada, con resolución de sobra y que apenas ni tenían que retocarle nada, que me pasó, y la cosa raspaba los 200 euros hará ya unos 10 años. Y sin exquisiteces de papel, ni enmarcar ni nada. Que al final la hice yo con mi impresora a 300 ppp, y más grande incluso pues dividí la foto en varias hojas fotográficas en A4, y me salió infinitamente más barato (así que a un estudio como empresa, ni te cuento) y poco guapa que resultó la cosa. Ni tampoco solía haber cola de clientela ni siquiera para fotos de carné, ni revelando fotos y carretes, ambiente de tener bastante trabajo y encargos, estudio casi siempre con vidilla más allá de la época típica de mayo (BBCs). No, no. Con todo muy tranqui cada vez que me dejaba caer por allí.

    No sé. Sigo pensando que siguen fallando más cosas al leer algunos detalles sobre el panorama, que me resultan el día de la marmota tanto como el «pues mejor me las hará mi cuñao» xD. Y mira que ya hace dos décadas que empezó grave la cosa ¿eh? Como en todas las profesiones, sea como autonómo o como por cuenta ajena.

  5. Aunque este comentario no lo va a leer nadie me gustaría dejar mi opinión.

    Si cobran mucho o poco los fotógrafos que aparecen en el artículo no lo se, y creo que no es importante, mi comentario va dirigido a los que se apuntan sin más.

    Creo que primero deberían plantearse si su trabajo se puede comparar al que realizan ellos. Porque no es lo mismo un tinto «Don Simón» en brick que un «Pingus 2016»

    Pero eso, solo es mi opinión.

  6. Al fin un valiente expone los precios reales y más justos para el conocimiento del cliente y los que cobran menos que vean que regalan su trabajo. Gracias chicos.

  7. Esquiroles siempre ha habido. Necesidad de fijar unas tarifas, también. Si no llega a ser porque algunos trabajadores se organizaron -en sindicatos- las condiciones de trabajo serían paupérrimas. Europa, occidente, existe gracias a los sindicatos. La clase media existe gracias a los sindicatos. (y a más cosas, pero los sindicatos, la lucha de los trabajadores, han sido factores determinantes para que las condiciones de trabajo fuesen humanas, no esclavistas)

    Que hoy en día muchos sindicatos se hayan convertido en simples herramientas del sistema, igual que muchos partidos políticos, no quita la necesidad imperiosa que tenemos en estos tiempos de hacer política o de la lucha sindical para mejorar. Si no te ocupas de la política, la política se ocupará de tí… y no en tu beneficio. Igual en el ámbito laboral.

    Si alguno piensa que la lucha se ha acabado, es que vive en un mundo de yuppie… y no se ha enterado de que tenemos una inflación del copón, de que «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades» y de que nos dicen ahora que «no tendrás nada, pero serás feliz»… Si de «nuestro lado» no tenemos a nadie, nos llevan al matadero social.

    En otro orden de cosas, que las tarifas puedan ser negociables es lógico… pero siempre habrá aprovechados, a ambos lados de la cámara.

  8. Dicho sea sin acritud y con tal objetividad, las fotos que ilustran este artículo no me parece que sean nada del otro mundo ni que sean especialmente meritorias, creo que las podría haber realizado un amateur avanzado de forma «altruista» y sin despeinarse demasiado.

    • Ya… ¿y qué? Cobras por tu tiempo. Si alguien quiere una foto del producto X… que las haga él con su móvil. Si quiere que ALGUIEN las haga, tendrá que pagarlo. Y en ese momento, ese ALGUIEN es profesional.

      A un profesional puedes exigirle… a un amiguete que te viene a sacar unas fotos, no. Cobrar o no cobrar es una cuestión que establece un «arreglo» distinto. Si no cobrar, vas a hacer de amiguete… por eso tengo amigos fotógrafos que no hacen eventos a sus amigos, porque entran en una relación que no saben si es amistad o profesional.

      Pasa en casi todas las profesiones… si haces las cosas en plan amiguete, no estás trabajando. Imagínate un maratón popular: cuando grabo imágenes para amiguetes, con mi móvil, las hago de una manera, mientras que si estoy grabando para un programa de salud, grabaré de otra manera y si estoy grabando para la organización con objeto de que el ayuntamiento aporte más pasta el año próximo, lo haré de otra manera. El MOTIVO, el TARGET, LO QUE QUIERES TRANSMITIR varía mucho. (en mi caso, mi mundo es el vídeo)

      Yo he estado en bodas con mi cámara de fotos… y resulta que muchas de las fotos que he hecho -como aficionado- le daban sopas con hondas a las de profesional fotógrafo que estaba contratado… pero es que no íbamos a lo mismo. Lo que contábamos en nuestras fotos no era lo mismo. Y yo, como integrante, podía hacer cosas que un profesional «outsider a la fiesta» no podía. Si alguien me contratase para hacer en su boda lo mismo que hice en la de mi amigo… probablemente le cobraría un pastón, porque tendría que «sumergirme» en la boda de una manera similar, y exigiría mucha entrega en tiempo y esfuerzo conseguir algo que yo, como invitado, tuve delante desde el principio.

    • Entonces habrá que empezar a cobrar solamente las fotos que sean «algo de otro mundo» como si hubiera que crear imágenes excepcionales todo el rato y solo esas fueran dignas de cobrarse. Y además ¿quién decide qué es excepcional?. Todas las fotos que he visto en el reportaje cumplen con creces una función y por eso hay que pagarlas, las imágenes no son gratis, aunque internet por lo visto, ha hecho creer a la gente lo contrario.

    • Dicho sea sin acritud, ¿te parece medianamente normal pasarte por un artículo en el que han colaborado diversos fotógrafos y fotógrafas a darnos tu opinión -que nadie ha pedido- sobre sus trabajos? Como, viendo tu historial de comentarios, imaginamos la respuesta y, sinceramente, no nos parece que aportes nada al debate, te invitamos educadamente a que te vayas o te abstengas de ser maleducado en nuestra casa con nuestros invitados. Saludos

    • Seguramente, según tú, detrás de todas estas fotos no hay una planificación previa, una idea, unos conocimientos sobre iluminación, postproducción, etc. Vaya, vaya, sólo hay que apretar un botón…

    • Pues enhorabuena si encuentras ese amateur avanzado y altruista, porque no es tan fácil encontrar ese tipo de aficionado y que además le quiera realizar a un desconocido un trabajo de forma altruista, casi imposible. Dejando a parte tu despectiva opinión sobre la mayoría de los aficionados a la fotografía, la realidad es que encontrar aficionados de cierto nivel es más difícil que encontrar un profesional.

    • Yo soy muy pero que muy criticón con tema fotos… He criticado reviews de cámaras a punta pala… Y aun con todo y con eso, con ninguna afinidad hacia las personas que salen en el artículo (aunque algunas de sobra conocidas) ni tampoco especial afinidad hacia las técnicas fotográficas que ejercen… En general veo… nivel no, nivelazo. Y para nada es recochineo. Veo mucha técnica, mucha entrega y mucha calidad. Veo fotos buscadas, planeadas, controladas y en general siento bastante envidia.

      Creo que hay amateurs avanzados que pueden hacer fotos increíbles, sin duda lo creo. Pero también creo que el adjetivo «sin despeinarse» es puro recochineo, porque al final la única foto que hago sin despeinarme es la captura de pantalla.

      Y obviamente me quedo con ganas de ver tus fotos, AVG, que como no podía ser de otra forma, lamentablemente, no expones.

    • Me ha encantado este artículo, Photolari, así como la respuesta y sinceridad de los fotógrafos PROFESIONALES, así en mayúsculas, expuestos en él.

      AVG, si pretendías ser sarcástico, te quedaste ignorante, maleducado, y totalmente fuera de lugar. Menos mal que los que apreciamos este artículo y su esfuerzo, ni siquiera nos empaña lo más mínimo una opinión tan vulgar e irrespetuosa como la tuya, más allá de hacerte ver lo equivocado que estás y lo simple que eres.

      Photolari, nos encantan estos artículos que no se ven en otro sitio, y la calidad de su contenido, no cambiéis nunca, que viva la llama!!!

    • ¿Tu trabajo es del otro mundo? ¿eres espectacular en tu trabajo? ¿haces cosas increibles? No, ¿verdad? Y aun así, cobras por ese trabajo que no es ni de otro mundo, ni espectacular ni increible. Entonces, ¿a qué viene criticar el trabajo de otros de esa forma? Que no te guste no quiere decir que no esté bien. De todos modos, si les gustan a sus clientes, ¿a quien le importa la opinión ajena?
      Y si tu trabajo es de otro mundo, espectacular e increible, deberías aprender a respetar el trabajo ajeno aunque no te guste.
      Hala, a pasarlo bien.

  9. Que chistosos los sindicatos intentando ponerle puertas al campo regulando tarifas. Algunos viven en una realidad paralela anclada en el siglo XIX….

    • Regular es proteger. Se mantiene el libre mercado y se protege al trabajador e indirectamente al mismo cliente. De la misma manera podríamos no fijar un sueldo mínimo y que cada empresario pague lo que quiera y cada uno ya decide si morirse de hambre o sencillamente solo pasar hambre.
      Bajada de precios funciona durante un tiempo; hasta los profesionales quiebran y los «amateurs» hace un dinero extra regularmente. Hasta que se cansan y luego oh sorpresa, ya no queda nadie para hacer fotos profesionalmente. Y quién dice fotos, dice camisetas, cucharas o bombas de inyección para frenos. Lo que pasa que «amateur» en ese caso, es china.
      Y luego todo es muy barato, pero hay tanta gente desempleada que sin sueldo no puede ni comprar barato. Y esto es lo que se viene, más la crisis económica que llega en cada ciclo y la ambiental que ya no se va a ir…
      Si Vladimir, regular es necesario.

      • La única regulación del mercado legítima es aquella destinada a corregir mercados anómalos y no competitivos. Al margen de esto, la regulación y en general la planificación de la economía por parte del estado son elementos que abundan en el progreso y la prosperidad de las sociedades. No hay más que ver el exitoso resultado de las experiencias comunistas que en el mundo han sido y siguen siendo.

        • Cierto, el ejemplo de China, primera o segunda potencia mundial, fijate que malos son. Por cierto los liberales sois liberales un dia si y otro dia no, recuerdo el rescate a la banca.

      • El trabajador realmente valioso que por mérito, capacidad y talento es capaz de vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral, independientemente de crisis y bonanzas, no necesita la protección ni el tutelaje del estado. Sólo los inútiles, los vagos y los estúpidos precisan que Leviatan les ampare, les sufrague y les subvencione indirectamente sus vidas precarias. Afortunadamente ninguna ideología de perdedores ha sido ni será capaz de doblegar a la Ley Natural que decreta la supervivencia del más apto y el mejor adaptado.

        • Pues en tu caso lo tienes crudo, la naturaleza te pondra en la realidad en poco tiempo. Por cierto como es eso que los liberales de tu clan dais dinero a empresas?, subvencionais a agricultores y ganaderos, rescatais a la banca. Ya sabemos que tu eres el mejor, dime de que presumes y a si la gente se rie mas de ti, jajaja

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