Quienes consideren que una Leica no es una pieza ya suficientemente exclusiva deberían echar un vistazo a los trabajos de Fabian Oefner, que convierte estas y otras cámaras en auténticas obras de arte.

La única pega es que para ello antes las tiene que cortar en unos cuantos pedazos, que luego recompone creando curiosas formas. Así que la teoría esa de que mucha gente se compra una Leica sólo para decorar la casa aquí adquiere todo su sentido.

Fabian Oefner-03

Uno des sus últimos trabajos, titulado Heisenberg Objekt No. III en homenaje al «Principio de incertidumbre» de este físico alemán, consiste en diseccionar una Leica M6 previamente cubierta de resina para después volver a montar estos pedazos y dando lugar a una escultura.

Un trabajo meticuloso y con un resultado realmente llamativo. ¿Precios? Según él mismo explica en la web, esta pieza en concreto no está a la venta. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que una Leica M6 en tan buen estado como el que se aprecia en las fotos y vídeos publicados por el artista con su correspondiente objetivo son ya entre 2000 y 3000 euros.

En esta serie también se realiza el mismo experimento con réplicas de yeso de la citada M6, mientras que en trabajos anteriores otras cámaras son sometidas a procesos similares de corte y mostradas en bloques transparentes de resina.Fabian Oefner-01Más allá de que el resultado sea fráncamente bonito, la pregunta que muchos se harán al ver este tipo de proyectos es si el futuro de muchas cámaras pasa por convertirse en meras piezas de museo o, como en este caso, en obras de arte.

8 Comentarios

  1. Hola Photoláricos, esto me parece un destrozo estiloso de cadáveres «plastinados».
    https://es.wikipedia.org/wiki/Bodies:_The_Exhibition
    Creo que son mucho más interesantes las secciones de cámaras que muestran los propios fabricantes, porque siguen la lógica de su funcionamiento. No «en plan lonchas», donde caigan.
    Saludos!
    (Respecto a las pretensiones artísticas ¿desde cuándo no hay algo nuevo que comentar?)

  2. Interesante trabajo y de resultados francamente artísticos. Imagino además la tremenda dificultad de trocear una cámara y que las partes se queden en su sitio…

  3. Hola con todos.

    Comparto la opinión que me precede. Cuido tanto mi equipo fotográfico que me dolería en el alma destrozar cualquiera de mis cámaras para hacer ese «arte»; peor todavía, trocear una Leica que se supone que es de lo mejorcito que hay en el mundo fotográfico… Sin embargo, respeto los gustos de cada quien.

  4. No deja de sorprenderme que haya gente que gaste su tiempo destruyendo cosas por amor al arte, y además se divierta y se atreva a poner precio a su «trabajo». Es un desprecio unido a ignorancia absoluta hacia la tecnología. Me recuerda un día en el que mi madre decidió colocar un tiesto encima de mi maravilloso plato Thorens…

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