Se trata de una da las obras más icónicas del maestro Man Ray, y ahora se ha convertido también en la fotografía más cara de las historia al alcanzar un precio de venta de 12,4 millones de dólares en una subasta.

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La famosa imagen, titulada Le Violon d’Ingres, fue incluida a principios de año en una subasta de la casa Christie con un precio de salida de cinco millones de dólares, y apenas 10 minutos después ya había doblado su valor tras un intenso período de licitación. La previsión de la casa de subastas era llegar a los siete millones, pero el precio de remate final se disparó hasta los 12,4 millones.

The Rhine II 1999 by Andreas Gursky born 1955
The Rhine II, de Andreas Gursky

Esta cifra casi triplica la del anterior récord establecido en 2011, cuando se pagaron 4,3 millones por la fotografía de 1999 Rhein II, de Andreas Gursky. El nuevo récord también supera con creces la cifra máxima pagada por hasta el momento por una obra de Man Ray, una copia original de Noire et Blanche que se vendió por tres millones.

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Noire et Blanche, de Man Ray

Capturada en 1924, Le Violon d’Ingres es uno de los ejemplos más paradigmáticos del movimiento surrealista. La protagonista de la imagen es Kiki de Montparnasse, la musa de Man Ray, que aparece sentada de espaldas y totalmente desnuda, cubierta únicamente con un turbante. Man Ray pintó los agujeros imitando un instrumento de cuerda directamente sobre la foto revelada, y luego volvió a fotografiarla para obtener la imagen final.

La foto vendida en la subasta de Christie esta considerada un copia fotográfica original realizada en la misma época en la que se produjo el negativo.

4 Comentarios

  1. Bien lo merece (si podemos medir el valor del arte por su precio). Vi la foto en una exposición de Man Ray hace décadas, cuando era un chaval, y sigue siendo de las que me quedaron grabadas en la retina, una de las que hizo de él una de mis referencias.

  2. El mundo del arte tiende a la esquizofrenia, pero entre la serie de fotos del Rin de Andreas Gursky y el ojo fotográfico de Man Ray hay una distancia insuperable para el sentido común. Yo voy a olvidar a Gursky lo antes posible, y me imaginaré su obra dentro de una de las latas de Piero Manzoni.

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