Producir y vender muchas cámaras. A priori ese parece el objetivo de cualquier compañía fotográfica que, por supuesto, luego se vestirá con bonitos lemas sobre la importancia de la imagen, los recuerdos, la tecnología y algún que otro toque de responsabilidad social y medioambiental.

Pero, por lo visto, no siempre ocurre así y últimamente conseguir alguna cámara no es sólo cuestión de tener el presupuesto para ello. El caso de la Fujifilm X100 VI y de sus predecesoras es el más conocido, pero en realidad otros modelos de la marca también parece que escasean desde hace tiempo en los escaparates.

Fujifilm X100 VI-12
La Fujifilm X100 VI no ha tardado en convertirse en otro modelo muy buscado.

Una situación que no hace ninguna gracia a las tiendas de fotografía que quieren vender y facturar, pero con la que, por lo visto, Fujifilm está encantada. Y es que, según ha explicado el CEO de la compañía, ahora están consiguiendo vender como siempre habían querido hacerlo.

«Sería una pérdida producir tanto que se bajaran los precios. Lo que Fujifilm ha estado intentado conseguir durante mucho tiempo es por fin una realidad», explicaba Teiichi Goto, presidente de la compañía, durante la presentación de los datos económicos anuales.

Aunque las traducciones automáticas del japonés siempre es mejor tomarlas con cierta cautela, parece bastante claro que esta situación de continua falta de stock de algunos modelos es parte del plan de Fujifilm, no una circunstancia puntual por falta de materiales como ocurría tras la pandemia.

Fujifilm X-T50-16
La X-T50 ha sido la última incorporación a la gama X de Fujifilm.

Una práctica tan polémica como aparentemente eficaz porque, como Goto detalla en otro momento, así se consigue no sólo mantener los precios de los productos a la venta, sino también impedir que se devalúen rápidamente. Quienes estén intentando hacerse con una X100 de segunda mano entenderán muy bien a lo que se refiere el máximo responsable de Fujifilm.

Pero, por si hay alguna duda, él mismo no duda en señalar a Leica como el modelo a seguir a la hora de controlar el valor de sus cámaras, actuales y también las pasadas. «Nuestro objetivo es cambiar la forma en la que Fujifilm vende las cámaras», ha concluido.

Un alarde de sinceridad poco habitual en las empresas niponas pero que, en cualquier caso, explicaría esa permanente falta de stocks de material de la compañía. Lo que no está nada claro es si tanto los clientes de la marca como los distribuidores y tiendas estarán igual de contentos con esta nueva estrategia de producción y ventas.

7 COMENTARIOS

  1. ¿Una estrategia eficaz? Será a corto plazo y desde luego no para los beneficios de la empresa. Por favor dejadme explicarlo.

    La estrategia de Teiichi Goto san es de un financiero, y los financieros esperan ganar dinero con el dinero (algo que les funciona muy bien en los mercados financieros (sic). Los financieros, bis, parten de la equivocada premisa que las decisiones financieras no tendrán consecuencias comerciales.

    Y suelen tener razón a cuatro o cinco años vista.

    En el caso del señor Teiichi Goto, piensa en el precio de sus productos, pero no en los comportamientos de sus consumidores y de sus distribuidores, ni en la reacción de sus competidores.

    Los primeros están dispuestos a esperar mientras la marca tiene suficiente prestigio y que los distribuidores son capaces de mantenerlos felices en la no-compra de una nueva máquina.

    Pero cuando se cansan de esperar, pasan a otra marca.

    Los distribuidores necesitan facturar, y para esto han de disponer de productos. Mientras los consumidores están obstinados con la nueva cámara de Fujifilm, podrán hacerles esperar, pero no demasiado tiempo, ni demasiadas veces antes de sugerirles insistentemente que la nueva cámara de la marca xyz es aún mejor y que la tienen aquí disponible, a su vista en el mostrador y que se las dejan manipular.

    En cuanto a la competencia, son como la Naturaleza que se dice que odia el vacío, y procurarán llenar este vacío de disponibilidad con estrategias comerciales adaptadas y sus nuevos productos tendrán en cuenta la estrategia de escasez de Fujifilm
    El cual Fujifilm seguirá perdiendo adeptos, hasta que, efectivamente, se convierta en un nuevo Leica, que cuesta caro y está reservado a una minoría.

    Varias compañías se dejaron gobernar por financieros (el caso de General Motors es de Escuela de Negocios), y a plazo nunca les ha salido bien.

    Una compañía comercial debe dejar que la gente de marketing hable más alto que los financieros, y si este es el CEO, que hablen al Consejo de Administración que es quién lo elige.

  2. Cualquier comparación de Fuji con Leica es… ¡un puro chiste! Tan sólo en el respeto al cliente ya hay una diferencia infranqueable que nos habla muy bien de la desfachatez de Fujifilm y los suyos y de su pretenciosidad (que no es otra cosa) a través del precio.
    Francamente… ¡me apeo de la casta Fuji!

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