No es censura, es el derecho de cualquier galería a exponer las fotografías que considere más interesantes y descartar otras. Así responden los responsables de FotoNostrum a las declaraciones realizadas por la fotógrafa Renée Jacobs que acusó a esta conocida galería de Barcelona de haber eliminado muchas de sus imágenes por contener escenas lésbicas.

En cada historia siempre suele haber al menos dos versiones. Y aunque tarde -lo correcto habría sido escuchar las dos versiones antes, cierto- merece la pena saber la opinión de FotoNostrum sobre esta reciente polémica.

Fotonostrum FB

A través de un correo remitido a Photolari, Julio Hirsch-Hardy -responsable de la galería- asegura que Jacobs está mintiendo. Según detalla incluyendo extractos de correos electrónicos de la autora, de las 60 fotos que envió se escogieron 30 para exponer y ella misma pidió que algunas se retirasen y otras se incluyesen.

¿Y qué ocurrió con las fotos que según la autora fueron censuradas? «Algunas mostraban escenas de masturbación o sexo explícito, y su contenido artístico era menor», apuntan. «Nada que ver con censura, sino con el derecho de la galería de exponer lo que considera fotográficamente bueno y excluir lo que es mediocre».

Entre los argumentos, también se señala que la galería está abierta al público, niños incluidos, y que en ningún momento se pensó en exponer todas las fotos. Además de insistir en el derecho del expositor a elegir que se muestra o no, desde FotoNostrum recuerdan que fueron ellos quienes invitaron a la fotógrafa y asumieron todo el coste de la producción de la exposición.

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Una foto de Renée Jacobs en la portada de un número de la revista que edita esta galería.

De hecho, desde FotoNostrum también recuerdan que dedicaron a la fotógrafa la portada de un número de su revista y que incluso en un portfolio publicado en otro número se incluyen algunas de las fotos que Jacobs asegura que fueron censuradas.

12 COMENTARIOS

  1. As per usual, there are so many lies from this gallery it is hard to know where to start. I’ll only address a few of them. Any journalist looking for the truth can ask me for the full set of screen captures of unedited emails proving it.

    The gallery repeatedly offered me an exhibit of 65 images alongside Helmut Newton. An email from the gallery on October 5, 2021: “HN will be exhibiting 40 images in small sizes. You will be exhibiting 65+ images in several sizes…”

    Then in early May 2022, a few weeks before the opening and without consultation with me, the gallery reduced the selection to 28 images, eliminating almost all of the images reflecting same-sex desire. I asked the gallery to reinstate 7 images, explaining that they had already gone to the press and offered to delete others solely to make space for these images. They asked me to remove only 1 of the 7 (claiming it was too explicit for their “audience of Catalans over 65”), to which I agreed. (That practically social-media-safe image is now the poster of my exhibit at the Erotic Museum in Barcelona).

    The gallery agreed to reinstate the other images. Ten days before the opening the gallery requested that I provide a contact sheet of the final 33 images and titles. When the exhibit opened on May 20, I learned for the first time that the gallery had reduced my exhibit down to 15 images and had once again censored out the 5 same-sex images that had been agreed upon a second time.

    There are not “two sides” to this story. There is one—the truth. The legal system knows this. The gallery would be wise to admit it. I have worked with galleries and publishers around the world and have never had to deal with so many lies, a contract breached so thoroughly or express promises completely broken as with FotoNostrum.

    • I agree with Upgrade’s comment above. Truth is subjective. I’ve seen the Helmut Newton exhibition, and then the other exhibitions on the lower floor. Looking at your images it is hard to believe that the gallery censured you. They exhibited you in the same venue next to a great master. Why are you complaining? Unless you had a hidden agenda anticipating your exhibition in the Erotic Museum and needed some publicity… The gallery must be happy for having some free promotion by being acknowledged by your press releases that they privilege art over masked pornography.

  2. Censura disfrazada de excusas para escarpase por las esquinas, intentando entrar en la corrección o disimular la intolerancia vigente en la sociedad sobre temas que aun sonrojan y crean rechazo a la mayoría.

  3. Cuando el empoderamiento es desmesurado y caprichoso lleva a la pérdida de contacto con la realidad, pataleta que precisa ser maquillada de reivindicación para poder autojustificarse.

  4. Todos los indicios apuntan a que la galería ha discriminado muy sabiamente entre lo que presuntamente puede ser considerado arte de lo que no pasa de ser vulgar pornografía. Me quedo con la versión de la Galería.

      • Según la RAE, pornografía es la ‘presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación’. Creo que Travis se refiere a que la pornografía, cuando la calidad visual no es buena, no es arte sino simplemente pornografía. Por eso se refiere a ‘vulgar’ pornografía.

        • Y sino produce excitacion ya no es pornografia?, esa definición parece hecha por unos mojigatos que de eso hay mucho en España.

          • La tasa de pervertidos siempre ha sido estrastosféricamente superior a la de mojigatos, y desde que existe Internet ya ni te cuento

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