Bryant Eslava, fotógrafo conocido por sus retratos de famosos e influencers y con millones de seguidores en redes, decidió instalar en su estudio de Los Angeles un fotomatón. La idea, explican en The Wall Street Journal, surgió después de encontrar fotos de celebrities en el estudio de televisión “Total Request Live” de MTV que se emitió a finales de los 90.

Influencers de todo el país comenzaron a viajar al estudio de Eslava para hacerse fotos en su fotomatón vintage y el proyecto del fotógrafo se hizo viral en poco tiempo. «A diferencia de Instagram donde los filtros pueden alterar drásticamente la apariencia de uno, el fotomatón realmente captura la belleza de las personas” explicaba uno de los retratados.

El caso de Eslava es sólo uno de esta especie de vuelta de los fotomatones, no como una herramienta para unas fotos de carnet automáticas de última hora, sino como una cámara creativa. Si el resurgir de Kodak y el carrete ha sorprendido a muchos, este giro de guión es una pieza más en estos tiempos raros que vive la fotografía.

En realidad, no es raro encontrarse con fotomatones en lugares que siempre están a la última en cuanto a tendencias. Sin ir más lejos, hace años que en Soho House de Barcelona se instaló uno de estos fotomatones y se convirtió en la sensación. Era un modelo actual, no uno clásico y restaurado como parece que ocurre más en Estados Unidos.

Volviendo a lo que cuenta The Wall Street Journal, en un bar de Brooklyn con estética retro conviven máquinas de pinball con un fotomatón. Su propietario comenta que en los últimos tiempos cada vez más gente pasa por allí para hacerse unas fotos, hasta el punto de que le suelen faltar suministros de película y químicos. Acostumbrados a las fotos con el móvil, a los jóvenes -explica el propietario del local- les gusta la pérdida de control sobre las imágenes y el resultado que ofrecen estos fotomatones. ”.

El auge de estas máquinas, claro, también ha servido para que se disparen sus ventas y en ocasiones el precio. Photomatica es una empresa especializada en venta y alquiler de fotomatones, algunos clásicos restaurados, otros ya totalmente digitales pero con esa estética y funcionamiento que, al parecer, tanto gusta a quienes nunca llegaron a usarlos.

Los precios pueden llegar a alcanzar los 40.000 euros, relatan, mientras advierten que esto no es un iPad, que requiere mantenimiento, químicos, calibración… Y que eso es lo que, finalmente, hace que muchos interesados en tener su propio fotomatón desistan de la idea.

5 COMENTARIOS

  1. Hála…vaya manejo del idioma !!!… Por momentos me parecía estar leyendo una respuesta de Enrique Pastor, concejal de juventud y tiempo libre. La fotografía tiene un solo problema…y es que ahora cualquiera es fotógrafo, pero esta misma saturación de cuentapixeles y opinadores de redes sociales, que en su vida han ganado un duro con sus cámaras , son el germen de su propia destrucción. Que viva el Tri-X-Pan y el D-76!!!!

  2. Cuando amargado hay por aquí no ? 🤣
    La gente mas joven (re)descubre el fotomatón y parece el fin del mundo cultural y del buen gusto. Que vida mas aburrida llevareis 🤷🏻‍♂️

  3. El remember siempre vende, esa presunta «autenticidad» no es más que la asimilación cultural de un procedimiento fotográfico convertido en icono visual histórico. Siempre se dice:No es la cámara, es el fotógrafo, en el fotomatón el cámara es el fotografiado, que ante una operatoria ya definida, pone su capacidad y actitud fotográfica a traves de su imagen.

    A parte de para hacerse fotos de carnet ¿Quien no entró a hacerse fotos divertidas en un fotomatón en los 80? yo tengo algunas….pues eso, remember en toda regla, van al fotomatón los que han visto esas fotos y las han asimilado como un concepto antiguo y puro… cualquier tiempo pasado fue mejor, más puro y más auténtico, ese sentimiento cala por una extraña razón en la psique humana, ocurre con la estética visual y con casi todo.

    Es solo un emborrachamiento nostágico, imitar hoy los resultados de un fotomatón es muy fácil… pero a los que les gusta gastar el dinero, cualquier idea de tipo nostálgico en alza, es un incontrolable objeto de deseo y basta para que cuatro famosos hagan algo que tire de nostálgia y que haya estado en el limbo unos años, para que se pongan de moda y empieze la histéria. Los pantalones de campana también van y vienen década tras década.

    😀

    • Esa mirada tan cínica y postmoderna consistente en defecar una mirada desvergonzada, caricaturesca y devaluada sobre el pasado y sus al parecer periclitados valores de autenticidad y pureza no dejan de estar alentados por una superioridad moral y conceptual que resulta igualmente cómica y fallida.

      El cinismo que no se toma nada en serio y pretende pontificar de manera circunspecta sobre las perversiones actuales se convierte a sí mismo en una bufonada chistosa y pedantesca cuya hilarante pretensión de convertirse en trending topic esta igualmente condenada a pasar de moda.

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