Todo el mundo ha visto alguna vez una foto suya. Y seguro que con unas cuantas ha esbozado una sonrisa. Aunque posiblemente no es la descripción más canónica de Elliott Erwitt ni de su obra, sí condensa dos de los aspectos más representativos del trabajo realizado por este fotógrafo durante más de seis décadas de oficio.

USA. New York, New York. 1999.
USA. New York, New York. 1999.

Nacido en París y de padres rusos, su nombre real era Elio Romano Ervitz. Emigró a Estados Unidos en 1939 y se mudó a Nueva York una década después, donde empezó a estudiar cine. Además de fotografiar sus calles cuando nadie llamaba a aquello street photoghraphy, en 1953 se unió a la agencia Magnum y trabajó para las principales cabeceras ilustradas del país durante las épocas doradas del periodismo gráfico.

Llego a ser durante tres años presidente de Magnum aunque en sus últimos años de carrera volvió al mundo del cine y se centró en el documental y las comedias durante los años 70 y 80.

«Soy un artesano. Soy un fotógrafo cuyo único hobby es la fotografía», decía el mismo, tal y como recoge el extenso e interesante perfil recién publicado por la revista Blind a partir de una interesante entrevista publicada por Le Monde en 2010.

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Una de las fotos más conocidas de Erwitt. Una de muchas. © Elliott Erwitt / Magnum Photos

Como él mismo contaba, aunque la mayoría de su trabajo era comercial también usaba la fotografía como una forma de coleccionar recuerdos y retratar sus aficiones. Su mirada curiosa, muchas veces irónica y repleta de humor eran uno de los sellos de la casa.

Es sencillamente imposible elegir una foto de su vasta colección. El beso en el retrovisor de un coche, el salto con un paraguas con la Torre Eiffel de fondo, sus divertidas series en las que los perros son protagonistas, los retratos de Keneddy, Marilyn Monroe, Marlene Dietrich, o Dalí, Richard Nixon junto a Nikita Khrushchev…

Basta repasar la galería de fotografías en su web oficial para recordar y comprobar que conocemos más fotos de Erwitt de las que creíamos, que ya es decir. Sin duda, hoy es un buen día para hacerlo.

«Es imposible medir el impacto que  Elliott Erwitt ha tenido en Magnum y en el mundo de la fotografía. Sus imágenes han ayudado a construir nuestra visión como sociedad y han inspirado a generaciones de fotógrafos pese a los cambios en la industria y las tendencias», escribe Cristina de Middel, actual presidenta de Magnum en una nota publicada por la agencia en la que se repasa su vida y obra.

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