Por David Airob. Decir Joan es decir Amigo de la forma más amplia que puede definir esa palabra. Es decir cariño, admiración, complicidad, ternura, pasión, sonrisas, tristezas, etc.  Y no lo hablo sólo por mí, lo hago también pensando en todas aquellas personas que a lo largo de la vida pudieron compartir experiencias con el Vell Guerrer.

Porque más allá de recibir una enseñanza fotográfica, de Joan aprendimos a ser mejores personas. A afrontar los reportajes anteponiendo nuestra condición de ser humano a la de fotoperiodistas. Saber que el compromiso existe cuando surge del corazón, sin buscar nada a cambio.

Amante de la poesía de sus admirados Miguel Hernández y Antonio Machado, recién llegado de su Tarifa natal, se deleitaba hablando de esas mañanas escuchando “Canço de Matinada” junto a su inseparable Mª Carmen, ese pajarito dorado y tierno, con la que compartió toda su vida y sus dos hijos.

Hablaba de la gente joven, los quería. Decía que a veces tienen excesiva prisa, una vez le dijo a uno: “no quieras comerte el mundo con la fotografía, intenta cambiarlo. Es más digno”. Pero apuntaba que el problema de los jóvenes no eran las prisas, sino que “eran poetas, pero todavía no lo sabían”.

Aún recuerdo el día que me lo llevé a tomar un café para proponerle rodar “La Caja de cerillas”. En un primer momento no lo vio muy claro pero al final accedió y dio comienzo una aventura de dos años repleto de momentos inolvidables.

De todo ese tiempo recuerdo con especial cariño las proyecciones que se hicieron en diversas escuelas e institutos. Era fascinante ver como un publico adolescente, con el movil en la mano, se quedaban anonadados escuchando las palabras de Joan.

Los profesores nos advertían que tal vez algunos de ellos se levantarían en medio de la proyección para irse al patio. Nunca sucedió, y cuando finalizaba el pase todos se acercaban a saludarlo y, como no, ha inmortalizarse con ese señor que los había enamorado en la pantalla.

Al salir, Joan decía: “¿Te imaginas que si uno de ellos, ¡¡aunque sea sólo uno!!, cuando llegue a su casa les pregunte a sus padres si tienen algún libro de Machado? Sólo por eso ya habrá valido la pena esta aventura.”

2 COMENTARIOS

  1. Que grande Joan Guerrero… descubierto por mí en aquella mañana de Montphoto donde David dió a conocer el documental de la Caja de Cerillas, y desde entonces, me enamoró como persona, amigo y fotógrafo…
    Que pena que debamos despedir a semejantes referentes, descanse en paz…

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