Por Carlos M. del Río. Cuando hace años comencé a aficionarme a la fotografía química y decidí probar las telemétricas, empezó a cruzarse en mi camino una cámara, la Olympus Trip 35. Lo curioso es que no es una telemétrica, sino una compacta aunque muy recomendada en los foros sobre cámaras antiguas ¿Por qué?

La Trip 35 fue fabricada por Olympus entre 1967 y 1984. Se fabricaron nada menos que diez millones de unidades, con lo que no se puede decir que sea una rareza. Es metálica, tiene ajuste del enfoque por distancias, lleva montado un fotómetro de selenio -así que no necesita ninguna batería- y su objetivo es un Zuiko 40 f2.8.

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Foto: Carlos M. del Río

Y es precisamente ese objetivo el que hace a la Trip tan especial: es extraordinariamente nítido. Tanto que en un artículo Ken Rockwell llega a decir que es mejor que una Canon 5D con un 17-40 L. Para mí esa comparación es exagerada, pero sí es cierto que las fotos pueden llegar a ser muy nítidas.

Metal

Lo primero que se aprecia de la Trip es su construcción. Supongo que es porque estamos acostumbrados a un mundo en que el plástico es el material predominante en todo tipo de objetos, pero la sensación de esta cámara totalmente metálica es que va a durar muchos años. Pesa, y eso en una cámara pequeña es algo agradable, inspira confianza.

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Foto: Carlos M. del Río

En cuanto a la ergonomía puede que la ausencia de una empuñadura sea un problema para personas de cierta envergadura, pero a los que tenemos manos pequeñas nos viene como anillo al dedo. Se puede sujetar con las dos manos perfectamente, sin interferir con ninguno de los elementos de la cámara.

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Foto: Carlos M. del Río

La cámara tiene tres anillos en el objetivo. El más lejano permite establecer el valor ASA del carrete, desde 25 a 400 ISO. El intermedio establece la distancia de enfoque, con cuatro iconos en la parte superior y dos escalas de distancia en la parte inferior del anillo que permite enfocar a 1, 1.5, 3 metros e infinito.

¿Semiautomática? 

El anillo interno es algo particular: permite seleccionar la exposición en modo A -automático- o apertura entre f2.8 y f22. Pero atención, no estamos ante una cámara semiautomática, puesto que la selección de apertura se utiliza sólo en caso de que se use el flash como modo de compensarlo de acuerdo a las instrucciones de cada carrete. Sí, eso que ya no viene en ninguna caja de película.

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Foto: Carlos M. del Río

La Trip sólo tiene dos velocidades de exposición (1/40 y 1/200) que la cámara selecciona automáticamente en función de las condiciones de luz. Incluso en el caso de que selecciones una apertura, si el fotómetro indica sobreexposición, hará que la apertura usada sea menor, con lo que disparar en algo que no sea automático se convierte en un verdadero enigma.

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Foto: Carlos M. del Río

Por otro lado, apretando el disparador hasta la mitad, la cámara bloquea la exposición. Algo que en mi opinión existe un margen de maniobra (muy pequeño) para realizar fotografía creativa.

Y una última cosa: si el fotómetro detecta que no hay suficiente luz, una icónica banda roja aparecerá en la ventanilla y la cámara simplemente se negará a disparar. De todos modos eso es fácilmente solucionable midiendo la luz en una zona iluminada, bloqueando la exposición y reencuadrando hasta conseguir tu magnífica foto borrosa.

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Foto: Carlos M. del Río
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Foto: Carlos M. del Río

La verdad es que el fotómetro hace un buen trabajo. No he encontrado fotos subexpuestas ni sobreexpuestas, los colores son vivos y agradables, aunque eso depende en buena parte de la película usada, por supuesto.

Pero lo que terminó de enamorarme de la Trip fueron las fotos que tomé en interiores poco iluminados y resultaron ser toda una sorpresa.

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Foto: Carlos M. del Río

Es sorprendente que una pequeña cámara automática de hace cuarenta años obtenga unas imágenes tan bien expuestas simplemente utilizando un carrete de ASA 400. Una especie de lección a todas esas cámaras de última generación que necesitan 2000 ISO para conseguir una foto similar.

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Foto: Carlos M. del Río

Mi primera Trip 35, aquella que compré en 2012, acabó muriendo probablemente por fallo en el exposímetro. Por supuesto compré una nueva -a un precio superior, las Trip se han revalorizado en esta década- y es la que disfruto en la actualidad.

Hay pocas cámaras con mejor relación calidad precio para empezar en el mundo de la fotografía química y quien la prueba seguro que ca a disfrutar con ella. ¿Y no es eso lo más importante de una cámara?

Carlos M. del Río es geólogo y apasionado de la fotografía. Sus aficiones incluyen probar esas cámaras de las que ya nadie se acuerda y hablar sobre ellas. Cuando tiene tiempo también hace fotos y las comparte en carlosdelriophoto.com

15 Comentarios

  1. Estupendo artículo y buenas fotos.
    No he usado ese modelo, pero leyendo lo que dice el autor sobre su manera de funcionar en Auto, su buen exposímetro y la calidad de su óptica, no me cabe duda de que Olympus aplicó los mismos criterios en la que podría ser su heredera en los años 90: la mju original (Stylus en Estados Unidos), la primera, de focal fija.
    No he vuelto a usar una cámara -y van unas cuantas, de carrete y digitales- que saque igual la textura de la nieve o, como dice Carlos, imágenes perfectas con poca luz en interiores.
    Cabe en un bolsillo y le cabía todo: flash, visor, tapa de objetivo desplazable…todo.
    Ahora parece que si no tienen un cuerpo tamaño Nikon D5 no pueden, o así se justfican cuando simplemente no quieren, claro.

    • Esa misma mju la tengo y es una todo terreno. También he usado la que menciona el artículo, la de medio formato, con la que podías tirar 72 fotos con un rollo de 36 exp. Pero claro ya el digital se me impone.

  2. La verdad es que usar estas cámaras es una delicia, son sobrias en funciones y van sobradas en calidad. Regresar a lo esencial, aunque solo sea por un momento, es un ejercicio fotográfico muy recomendable y una de las prácticas más eficaces.
    Gracias por el artículo, muy didáctico y repleto de fotos. Más como este, por favor.

  3. …un detalle de la Trip 35: “si el fotómetro detecta que no hay suficiente luz, una icónica banda roja aparecerá en la ventanilla y la cámara simplemente se negará a disparar. De todos modos eso es fácilmente solucionable midiendo la luz en una zona iluminada, bloqueando la exposición y reencuadrando hasta conseguir tu magnífica foto borrosa”.

    Si en el anillo de diafragma se quita la “A” y se pone en el valor que más interese del 2.8 al 22, la máquina dispará sin rechistar, eso si, en la velocidad lenta, a 1/40. La pestaña roja solo parece cuando está seleccionada “A”, y entonces ella elige entre 1/40 y 1/200, en función del diafragma que va a usar. Con lo que la cuestión de las fotos movidas o borrosas queda, en la mayoría de las ocasiones, solucionada.

    Otra cosa: “acabó muriendo probablemente por fallo en el exposímetro”.

    Con esta máquina el objetivo debe ir siempre tapado, se quita la tapa, se dispara y se vuelve a tapar. El selenio es muy sensible a la luz del sol, y si está mucho tiempo al aire termina por degradarse muy pronto, y la función automática deja de funcionar. Con lo que entonces hay que usarla solo en manual, es decir eligiendo el diafragma y sabiendo que la velocidad siempre va a ser 1/40.

    Tengo 2 Trip 35, una en uso y otra en “reserva”, ademas de una que dejó de funcionar por la particular relación el selenio y el sol. De forma habitual suelo llevar una Trip en la mochila, junto don 2 o 3 carretes más el puesto, indistintamente de que este haciendo fotos con digitales Nikon u Olympus, casi siempre salen algunas fotos para ella.

    También uso, en Olympus míticas, la 35SP y mju ii…

  4. Dan ganas de tener una entre las manos y curiosearla pero hace solo doce años de mi afición fotografica.

    Realmente «no pillé» la era analogica y la veo muy-muy lejos, cada dia más.

    Sea como sea, que disfrutemos por muchos años de la fotografia, sea con la tecnologia que sea.

    Un saludo.

    P.D. Antonio, coincido contigo, en analogico no sé però en digital el Sr.Ken es el «horror en multicolor».

  5. Yo, como todavía recuerdo mi divorcio con la fotografía de «película», no me entran ganas de volverme a casar… era una relación caríiiiiisima, tanto que abandoné la fotografía. Me enamoró otra vez el pixel, su facilidad y economía.

    Alguien tenía que poner la nota discordante.

  6. Casi se me saltan las lagrimas
    La Olympus Trip35 fué mi primera cámara de carrete con 14 años en 1985.
    Tiraba cada foto como si fuera oro, y la limpiaba y jugaba a mirar por el visor y cambiarla de sitio en la habitación para ver donde salía el warning de subexposición. No hay nada como cambiar el ISO y la velocidad y el diafragma y ver cómo influirán unos con otros para aprender.
    Hacia unas fotos muy apañadas, es pequeña y la calidad de construcción alta.
    La he intentado comprar en el el rastro (aunque no funcione) , pero se valora bien y no está tirada de precio.
    Que tiempos…..

  7. Bueno, yo no la he probado esta Olympus, pero sí tengo una Rolley 35 SE, y cuando además usaba una Canon A1 , esta sólo la usaba cuando tenía que usar objetivos de distinta focal. Para lo demás la Rolley SE con objetivo Carl Zeiss Sonnar de 40mm f2,8. Es más pequeña y, como dicen en Andalucía,»con tos sus avíos».

    Sería interesante un artículo amplio e ilustrado sobre esta maravilla por parte de Photolari.

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