Sony A9 III, la cámara que quiere revolucionar la foto deportiva

El global shutter marca una nueva era que la competencia no tardará en seguir

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¿Una nueva A9? Fue la primera pregunta que nos hicimos cuando Sony nos convocó a un evento de prensa y los rumores apuntaban en esta dirección. Habían pasado cuatro años desde la última y, como a muchos, la Sony A1 nos había hecho olvidar esta gama.

Un error, porque Sony ha aprovechado esta tercera generación de la A9 para poner sobre la mesa un avance tecnológico del que llevábamos mucho tiempo hablando: el obturador de tipo global.

Estaba claro que iba a ser el siguiente paso en las cámaras digitales, pero la verdad es que no contábamos con que llegaría tan pronto, por mucho que hace años que se hable de él y que ya esté presente en algunas cámaras de vídeo o de resoluciones muy limitadas. 

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Pero pasada la emoción del estreno y ya con la A9 III y el también nuevo 300 mm f2.8 GM entre las manos -qué poco pesa, la verdad- todo empieza a encajar.

La A9 es una gama que se renueva cada 4 años, coincidiendo con los Juegos Olímpicos y remarcando su papel clave en la foto deportiva. En 2024 hay cita olímpica, así que tiene mucho sentido.

¿Y este anuncio con meses de antelación? Últimamente se ha puesto de moda con los modelos más potentes. Nikon lo hizo con la Z9 y Canon con la R3, por ejemplo. Pero en este caso sospechamos que puede haber otra explicación: los rumores llevan tiempo hablando de una futura Canon R1 con, efectivamente, global shutter. Así que Sony ha estado muy ágil para ser la primera y marcar el ritmo del sector.

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De hecho, si esa Canon R1 que se espera para 2024 viene en realidad sin obturador global, Canon igual tiene que darle una vuelta al tema. Y algo nos dice que los ingenieros de Nikon ahora mismo también estarán bastante atareados pensando ya cómo reaccionar a esto.

Porque no se trata ya de velocidad de enfoque o de esas 120 fotos por segundo, sino de un avance tecnológico que se irá estandarizando en los próximos años, primero en la gama alta, poco a poco en modelos más asequibles.

Con o sin grip

Apenas pudimos pasar un par de horas con la Sony A9 III corriendo de un lado para otro entre pistas de atletismo, un ring de boxeo y pequeñas gimnastas. Nosotros y toda la prensa fotográfica europea -lo que queda de ella- y creadores de contenidos.

Así que si alguien, tras esta atropellada toma de contacto, llega con grandes conclusiones y promesas de reviews detallados… En el vídeo la podéis ver en acción, pero en vez de repetir lo que contamos ahí, hemos preferido reflexionar aquí en voz alta sobre lo que supone esta novedad.

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Dos datos interesantes respecto a la cámara y su presentación. Trabajamos en todo momento con el grip montado. Un plus de batería y de agarre para las ópticas largas que manejamos, pero también nos da la sensación de que se trata de marcar distancias, incluso visuales, con la Sony A1. A la que también se le puede poner empuñadura claro, pero ya se entiende. 

El resultado es que la Sony A9 es pequeña y ligera si la comparamos con sus competidoras que apuestan por un cuerpo con grip integrado, pero vista así parece que es algo que no interesa remarcar.

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Las pruebas las realizamos por la tarde, ya sin luz natural. Con grandes focos iluminando el campo de atletismo y también en interiores. Toca disparar a velocidades altas, por lo que la sensibilidad enseguida se dispara. También las dominantes, que hemos preferido no corregir (todas las fotos están disparadas en balance de blancos automático) para poder compartir algún JPEG tal cual sale de la cámara. 

Se trata de reproducir las condiciones de trabajo habituales en fotografía deportiva, cierto. Pero ante la presumible pregunta de para qué 24 megapíxeles si la Sony A1 tiene 50 y también es muy rápida, el rendimiento a altas sensibilidades podría ser una buena baza a jugar por parte de Sony.

Más allá del global shutter

El protagonismo del nuevo sensor con obturador global es tal que casi todo lo demás pasa desapercibido. Llama la atención que Sony apenas hable del enfoque automático. Su excelente funcionamiento está tan normalizado que ya no es noticia y en este caso no parece haber novedades, más allá del impulso que los dos procesadores dan al sistema. Sin configurar absolutamente nada, apuntamos y disparamos un salto de longitud con el 300 mm f2.8 y el 100% de las fotos están perfectamente enfocadas.

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Si nosotros lo conseguimos así sobre la marcha, está claro que en manos de profesionales es una herramienta muy potente. El fotógrafo Diego Souto, embajador de Sony y que lleva ya tiempo probando la cámara, nos muestra su configuración. Con un toque pasa de un enfoque en el que la cámara elige el sujeto a otro en el que él marca a quien hay que seguir pase lo que pase.

Otro acceso directo cambia la ráfaga de 120 a 60 o 30 fotos por segundo. Porque, claro, no siempre hacen falta 120 fotos por segundo. De hecho, pocas veces. Pero ahí está para asegurar la foto (“la foto”) en algunas situaciones deportivas. Tener la seguridad de que no se te ha escapado esa imagen, nos cuenta, es muy importante.

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Además de las novedades en el diseño (con pantalla articulada y abatible, mejor empuñadura, un renovado visor electrónico…) tampoco le hemos hecho mucho caso al modo “pre-captura”. Y deberíamos.

Aunque es algo presente desde hace tiempo en otros modelos, ahora llega sin limitaciones en cuanto a resolución y formato y la posibilidad de que la cámara empiece a guardar imágenes hasta 1 segundo antes de disparar, desde que fijamos el foco. ¿Se usa? Cuando te acostumbras y descubres su potencial, sí, nos explica Souto.

Respecto a los famosos 120 disparos por segundo, más allá de las comparaciones con otras marcas y el record, casi lo más interesante es ver que, consumido el buffer de máxima velocidad, la cámara baja la cadencia pero no se detiene en ningún momento, tampoco para grabar las fotografías en la tarjeta.

7000 euros

Tras la merecida ración de aplausos a Sony por el estreno de este obturador que marca un antes y un después en la foto deportiva, no podemos pasar de puntillas por el punto que menos ha gustado de la cámara: el precio. Es verdad que siempre ocurre lo mismo y que hablar de una cámara sería injusto. Pero esos 7000 euros han provocado alguna cara de sorpresa.

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La razón es sencilla: la A9 II ronda ahora los 5000 euros y siempre se ha considerado que era una opción más asequible que la A1. Parece que ya no o, peor aún, eso hace pensar en una segunda generación de la A1 a un precio todavía más elevado si se trata de ofrecer el doble de resolución con esa misma obturación. ¿Pero será posible conseguirlo a corto plazo y para 2024, cuando muchos ya daban por hecho que llegaría esa A1 II? 

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Lo veremos. Pero mientras tanto hay una pregunta que inevitablemente se va a repetir, por mucho que Sony diga -y con razón- que las A9 y la A1 son gamas diferentes. Si alguien se va a gastar 7000 euros en una cámara profesional, ¿lo hará ahora o esperará unos meses por si llega esa segunda generación del modelo estrella de Sony?

Confesamos no tener respuesta. En cualquier caso, está claro que más allá de sus especificaciones y récords, la Sony A9 III sitúa a Sony al frente del sector mirrorless -el único que hay a estas alturas- en lo que a a tecnología se refiere. De eso se trataba y esa batalla, al menos por ahora, la tiene ganada.

3 COMENTARIOS

  1. Sin duda Sony fabrica los mejores sensores y es lider de la fotografia electronica. Me mude de Canon despues de dos decadas cuando la Sony a9 surgio en 2018 por la «mirrorless» technologia la cual he conservado al igual que tener la a1. In mi opinion la Sony a1 tiene el mejor autofoco cuando la he comparado con la Canon R3 y la Nikon Z9. Pero en este momento aun con la aparicion del «global shutter» Sony todavia pierde por no presentar una camara con «built-in grip» y absencia de telefotos con «built-in tele-extenders.

  2. Sinceramente, parece una cámara para filmar más que para fotografiar. La función de pre disparo viene realmente de las cámaras ENG de video, que ya utilizaba yo hace más de una década. Sin duda podrá tener cientos de fotos RAW de una escena a esa velocidad, pero dada las prestaciones como para no tenerlas.

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