En febrero de este mismo 2021, el fotógrafo y cineasta ganador de un Emmy, Mike Olbinski se asoció con el también fotógrafo Mike Mezeul -embajador de Nikon, especializado en fotografía de paisajes y conocido cazador de tormentas- para lanzar el concurso Storm Photos of the Year.

El nuevo concurso lo componen dos categorías “Photo of the Year” donde se premia la fotografía individual más espectacular del año anterior (2020 en este caso) y “Photographer of the year” que galardona un conjunto de 8-10 imágenes que pueden estar tomadas en días y lugares diferentes del año.

© Scott Peake Ganador absoluto Photo of the Year
© Scott Peake Ganador absoluto Photo of the Year

En esta primera edición el ganador absoluto en la categoría «Foto del año» ha sido Scott Peake con una imagen que muestra un impresionante tornado en todo su esplendor, en unos campos cercanos a Ashby (Minnesota).

Por otro lado el ganador en la categoría «Fotógrafo del año» ha sido Tim Baca con un eléctrico portfolio que no ha dejado indiferente al jurado. Los ganadores se han llevado 750 dólares en metálico, un pack meteorológico y un Lightning Trigger IC. 

© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year 2
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year 3
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year 4
© Tim Baca – Ganador absoluto Photographer of the year

Para dar más fuerza al concurso sus creadores quisieron que también formaran parte del jurado los profesionales y expertos en tormentas Linda Van Rosmalen (fotógrafa) y Nick Page (Youtuber y fotógrafo), que tuvieron que elegir a los ganadores entre casi 650 fotografías.

Una más que aceptable participación teniendo en cuenta que el concurso acaba de ver la luz y que el tema no es nada sencillo. Estaremos atentos a las próximas ediciones. 

Aquí podemos ver la galería con segundos y terceros puestos así como algunos finalistas de este año:

Segundo puesto Photo of the Year

© Michael Morgan 2º puesto Photo of the Year
© Michael Morgan 2º puesto Photo of the Year

Tercer puesto Photo of the Year

©Danijel Palčić 3º puesto Photo of the Year
©Danijel Palčić 3º puesto Photo of the Year

Segundo puesto Photographer of the Year

Processed with VSCO with v8 preset
© Nenah Dumunster 2º puesto Photographer of the year
© Nenah Dumunster 2º puesto Photographer of the year 3
© Nenah Dumunster 2º puesto Photographer of the year
© Nenah Dumunster 2º puesto Photographer of the year 4
© Nenah Dumunster 2º puesto Photographer of the year

Tercer puesto Photographer of the Year

© Amy Howard 3º puesto Photographer of the year 3
© Amy Howard 3º puesto Photographer of the year
© Amy Howard 3º puesto Photographer of the year 4
© Amy Howard 3º puesto Photographer of the year
© Amy Howard 3º puesto Photographer of the year
© Amy Howard 3º puesto Photographer of the year

Finalistas

© Bernard Geraghty – Finalista
© Bernard Geraghty – Finalista
© Gary Hershorn – Finalista
© Gary Hershorn – Finalista
© George Paraskevaides – Finalista
© George Paraskevaides – Finalista
© Julien Stephant – Finalista
© Julien Stephant – Finalista
© Maxime Daviron – Finalista
© Maxime Daviron – Finalista

21 Comentarios

  1. Saturación de colores desmesurada. Si estos concursos exigieran los RAW’s originales sin pasar por la PHábrica de sueños seguramente alguno de los embelesados que no tienen palabras para describir la espectacularidad de lo que ven se llevarían un gran berrinche.

    • Yo una vez me metí un tripi y veia cosas muy parecidas a estas fotos. A veces asumir la cruda y gris realidad es muy penoso y es necesario acceder a estados alterados de conciencia para poder sobrellevarla, y la fotografia se ha convertido en una magnífica herramienta lisérgica para crear una realidad alternativa con conservantes, edulcorantes, y estimulantes artificiales. Y para ello, efectivamente, no importan los medios, lo que importa es el fin: el resultado final. 5 segundos para la toma y 5 horas colgado en la postproducción. Yo a esto más que fotografía lo llamaría trampantojografía.

    • Ya, ya, la manipulación siempre es legítima, pero esos cielos naranjas, esos nubarrones violetas amagentados o verdosos que no se los cree nadie es un indicativo de que no todo vale para epatar al espectador o a un jurado.

    • Siempre se ha manipulado, cierto, y siempre se ha señalado y denunciado a los manipuladores. Si no que se lo digan a Steve McCurry.

    • Hacer que una nube gris plomizo se convierta en rosa fucsia o que una tormenta tenga un tono pastel naranja palo es una manipulación del mismo orden que quitar o poner gente en las fotos.

  2. Hombre, sí, son agradables a la vista y un tanto grandilocuentes pero tanto colorín resultan un estupefaciente. Como dicen abajo se nota que han sido bien magreadas.

    • Efectivamente, toda postfotografia, la haya hecho quien la haya hecho, está bajo la sombra de la duda. Toda postfotografía miente, y éstas no iban a ser la excepción.

  3. Si esto llega a viralizarse en redes no es descartable el siguiente trending tópic #La ira de naturaleza lanzando un serio mensaje de advertencia al ser humano, nubarrones apocalípticos mediante, por hacer oídos sordos a las consignas que le lanza la Pachamama.

    Ya imagino a Greenpeace frotándose las manos en 3,2,1…

  4. ¿…en un frase, en 5 palabras, en 23, en 500, o en plan bíblico con 7 palabras? No, solo una: espectacular.

    • La anodina percepción visual en que la democratización universal de la digitalografía ha sumido a la iconosfera necesita recuperar la atención de millones de ojos cansados que están a punto de desertar de una disciplina mortecina cuyos tópicos han sido desgastados por el uso y el abuso de millones de desaprensivos con un ordenador con objetivo colgado del cuello…

      • Así, frente al pastureo de Instagram y el lento declinar de los grandes certámenes patrocinados y promovidos por las grandes multinacionales del megapixel para mover un mercado amenazado de muerte, es necesario recurrir a la espectacularidad de la naturaleza para dar a un nuevo impulso que motive al espectador a seguir quemándose las retinas delante de la pantalla. Iniciativa que, como todas las que están empeñadas en resucitar al muerto, está condenada al fracaso. Dentro de un par de años esté concurso estará amortizado y los ojos cansados de tanto rayito y tanta tormentita volverán a cerrarse.

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