Por Jose Ángel Izquierdo @JaiCano. Quién me iba a decir a mí que terminaría en una grúa a 190 metros de altura para hacer una foto. Pero antes de seguir os cuento algo sobre Caleido.

Es la última torre del complejo empresarial CTBA (Cuatro Torres Business Area) situado en el Paseo de la Castellana de Madrid. Empezó a construirse en 2017 y está prácticamente finalizada.

Aunque no es tan alta como el resto, destaca por ser única en el mundo al tener forma de letra T invertida y un diseño inspirado en el monolito de “2001: Odisea en el Espacio” de Stanley Kubrick.

Tiene una altura de 181 metros y 38 plantas. Albergará la primera universidad vertical en Europa y un grupo hospitalario. La zona baja será un espacio comercial, de ocio, cultura y zonas verdes al aire libre.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Tras llegar a un acuerdo de colaboración con Espacio Caleido y obtener la correspondiente  autorización para poder subir, me pusieron en contacto con David Benito, que pertenece a la oficina técnica. Él sería la persona que me acompañaría en todo momento.

David, además de ser arquitecto técnico, es gran aficionado a la fotografía. Un punto a favor: sabría entenderme cuando le dijera la última, la última… De las cuatro veces que subí a Caleido, dos fueron a la cubierta: desde dentro del edificio y por las escaleras y las otras dos por el interior de la grúa.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Con la obra ya bastante avanzada, David me avisó antes de que cerraran la cubierta, ya que, una vez puesta por completo, no podríamos volver a subir. Subimos una tarde antes de que se pusiera el sol y así disfrutar de las vistas de día.

Hacía demasiado aire en la cubierta, nos bajamos unas plantas y esperamos a que se calmase. Después de un buen rato decidimos arriesgarnos y subimos antes de que se pusiera el sol.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Las vistas eran increíbles. Todavía estaban las dos grúas puestas, así que las fotografías había que hacerlas apuntando hacia el Norte y hacia el Sur de la Castellana. Fue una primera toma de contacto que me dejó con ganas de más.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.
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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Al bajar David, me comentó que cuando quitaran la grúa que daba a la Castellana, y estuviera puesta casi toda la cubierta, me avisaría para poder tener otra visión de las Torres.

Y llegó el día. Esta vez, subimos de noche, antes de que amaneciera. De nuevo nos tocaba subir por las escaleras los 35 pisos porque el montacargas a esas horas, no estaba operativo. Al llegar a la cubierta, el cielo ya empezaba a clarear y las luces de la ciudad se iban apagando poco a poco.

Mientras, nosotros aprovechamos para hacer fotos a ambos lados de la Castellana. Sin una de las grúas, la visión con las cuatro torres en el mismo plano ofrecía un encuadre curioso. ”La vista buena es desde la cabina de la grúa que tenemos a nuestra espalda”, me dijo David.

¿Pero podemos subir?. La pregunta estaba lanzada. Mientras bajábamos, esta vez por el montacargas, mi cabeza no paraba de recordar las vistas de la ciudad y de imaginar las que habría desde esa grúa.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Titanides-Jose-Ángel-Izquierdo-@JaiCano-Foto_8La siguiente subida ya fue con la cubierta terminada. Teníamos el permiso. Quedé con David un día sin viento. Íbamos a intentar subir a la grúa, pero un golpe de viento podía ser fatal. Esa semana fue incomoda a ras de suelo, así que, allí arriba no nos la podíamos jugar.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Cuando llegas a la base y miras hacia arriba, impresiona. Impresiona bastante. Son más de 190 metros de altura y está fijada por unos tirantes al propio edificio, lo que la hace bastante estable y segura.

Se va subiendo por tramos, lo que hace que el ascenso sea relativamente cómodo. El truco para no tener vértigo es no mirar hacia abajo y siempre mirar hacia el horizonte. Pero a cada nuevo peldaño aumenta el respeto y te invade la sensación de ser muy minúsculo.

Son 40 minutos de ascenso por dentro de la estructura de la grúa. A ratos paramos a respirar. Y comprobar que, efectivamente, las vistas son más impresionantes que desde la cubierta.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Nos quedamos fijos dentro del último tramo para poder hacer las fotos. Era un sitio bastante cómodo y seguro, aun así teníamos que asegurar bien las cámaras a la propia grúa por lo que pudiera pasar. Desde ese palco inesperado, disfrutamos del atardecer.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

El viento nos permitió subir, pero no perdonó del todo. Soplaba ligeramente, pero lo suficiente para que la pluma de la grúa se moviera poco a poco y se metiera en el encuadre.

Realicé muchas tomas, pero para que me entraran todas las torres en el encuadre, necesitaba el ojo de pez y aun así no era suficiente. Aunque ese día nos llevamos alguna toma chula, no quedamos satisfechos.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

David me comentó, que antes de que quitaran la grúa, me avisaría y subiríamos por última vez. El último intento, la última oportunidad para conseguir la foto.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Cada vez tenía más claro que el día que me avisara David, iba a hacer una panorámica. Nunca había hecho una, así que empecé a empaparme ya de  tutoriales de cómo hacerlas.

De un día para otro me avisa. “Tenemos que subir a la grúa ya, la quitan en 3 días”. Así que preparé el equipo rápidamente y repasé todo lo que tenía que hacer para realizar la panorámica.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

El día se presentaba despejado y aparentemente sin casi aire. Subíamos por dentro de la grúa y el  el corazón me latía a mil, estaba ansioso de llegar arriba. Repasaba las notas mentales sin parar, no podíamos fallar, no nos lo podíamos permitir.

Esta vez pudimos colocarnos en la base de la cabina que tiene la grúa. David consiguió que el gruista la dejara paralela a la Castellana y limpia de cables. El lugar era perfecto para hacer la panorámica.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Mientras David con su cámara hacia fotos a todos los lados. Justo detrás había un atardecer increíble, pero yo prefería preparar la toma, asegurar el trípode y centrarme en mi foto, ya que no tendría muchas oportunidades. Empecé a notar que se levantaba aire, y aunque la grúa no se movía sí que podría hacer que me trepidase la foto.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Con todo preparado y el sol oculto, decidí hacer el primer intento. Sabía que tendría que hacer 6 fotos para la parte del cielo, 6 para la parte de los edificios y otras 6 para la parte del suelo. En total 18 fotos.

Para la foto use una Fujjilmi XT-4 con un 10-24 mm. Ajusté los parámetros a 200 ISO, f4 y el balance de blancos fijo. Empecé a disparar desde arriba a la izquierda hacia la derecha solapando entre foto y foto un tercio.

Luego hice la segunda fila, y por último el suelo. Siempre en el mismo sentido. Cada vez hacia más aire….entre foto y foto me tenía que poner en un lado de la cámara para parapetarla y que no me estropease alguna toma.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Como la luz era muy cambiante, no me quedaba mucho tiempo, así que decidí, realizar otra secuencia de 18 fotos con los mismos parámetros antes de irnos. Ya era de noche. Foto hecha. Así que disfrutamos de las luces y vistas de la ciudad por última vez. Objetivo conseguido.

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Foto: Jose Ángel Izquierdo @JaiCano.

Titánides, 10 años retratando las torres de Madrid

Esta foto es una de las que componen Titánides. Cientos de horas de dedicación y miles de instantáneas después, he lanzado uno de los proyectos más ilusionantes de mi vida: convertir todo ese material en un libro.

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La campaña de crowdfunding ha tenido una acogida increíble y muy pronto se comenzará a editar a estos gigantes de acero para transformarlos en un libro, impreso en un formato de lujo, que haga las delicias de cualquier amante de la fotografía. Y, también, que nos permita preservar el recuerdo de una ciudad que cambia a ritmo vertiginoso.

Con TITÁNIDES. Diez años retratando las torres de Madrid no solo vas a quedarte fascinado con las fotografías, sino que gracias a los detalles técnicos que acompañarán a las imágenes, podrás aprender y probar a emularlas.

Aquí hay poca magia y mucha pasión, trabajo previo para conocer las ubicaciones exactas y muchas ganas de explorar y retarse.

Si quieres apoyar el proyecto y conseguir un ejemplar, aquí puedes hacerlo.

8 Comentarios

  1. Un fotón.
    No me subo yo ahí ni harto de vino, con el miedo a las alturas que tengo.
    He grabado desde una avioneta y desde un helicóptero (con la puerta abierta y las piernas por fuera) y ya no lo repito más.

    Un saludo.

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